13 de enero de 2019
13.01.2019

El IAC escogerá con la NASA la mejor región de Bennu para recoger muestras

El Instituto Astrofísico de Canarias participa en la misión espacial OSIRIS-Rex para hallar compuestos orgánicos en uno de los asteroides más próximos a la Tierra

12.01.2019 | 23:41
El IAC escogerá con la NASA la mejor región de Bennu para recoger muestras

Encontrar compuestos orgánicos en el asteroide Bennu, como los que pueden haber llevado al origen de la vida en la Tierra, es uno de los objetivo de la misión espacial OSIRIS-Rex de la NASA, en la que participan los investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), Julia de León, Javier Licandro, el doctorando Juan Luis Rizos García, y el postdoc Marcel Popescu. Los cuatro forman parte del grupo encargado del procesamiento de las imágenes para hallar el área más propicia para recoger las muestras del asteroide.

"Se trata de una misión de la NASA, de retorno de muestras, y a diferencia de otras misiones que van a visitar asteroides para tomar y analizar imágenes, OSIRIS-Rex va a acercarse a la superficie del asteroide para recoger una cantidad de material que se meterá en una cápsula y volverá a la tierra, donde vamos a poder analizar dichas muestras en el laboratorio", indicó Julia de León, astrofísica del IAC.

Dicho material puede desvelar las claves de la formación temprana del sistema solar y de la Tierra. "La importancia de estudiar este tipo de asteroides es que sabemos que tiene materiales primitivos, compuestos basados en el carbono y creemos que se han preservado bastante bien desde las primeras etapas de formación del sistema solar. Además, esperamos encontrar minerales que han sido alterados por la presencia de agua líquida en el pasado, y en este sentido este tipo de objetos son muy importantes porque también nos dará información incluso de como pudo llegar el agua a la Tierra", indicó la investigadora.

Julia de León explicó que los asteroides, restos de cuando se estaba formando el sistema solar, proporcionan información muy interesante acerca del contenido en materiales y de las condiciones reinantes en las etapas de formación de los planetas. "Por eso son tan interesantes y por eso seguimos mandando misiones a asteroides, ya que cada uno proporciona información nueva".

El lanzamiento de la sonda espacial de la NASA, OSIRIS-Rex, tuvo lugar el 8 de septiembre de 2016, y después de dos años viajando por el espacio, alcanzó su objetivo, el asteroide de tipo primitivo Bennu, en octubre de 2018. Las primeras imágenes han comenzado a obtenerse usando una de las tres cámaras que lleva a bordo la nave (PolyCam), a una distancia del asteroide de unos 330 kilómetros.

Precisamente, los investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias, cuya sede está en Tenerife, participan en el grupo de trabajo de Procesamiento de imágenes de la misión, encargados de estudiar las imágenes que están llegando de la sonda espacial. Dicho equipo ha empleado un algoritmo de superresolución para combinar ocho imágenes y producir una de mejor calidad, la primera del asteroide Bennu, que ocupa apenas 100 pixeles en el detector, pero se pueden apreciar ya las primeras estructuras en su superficie, como la presencia de rocas de tamaño considerable.

"Las imágenes son tomadas por un conjunto de tres cámaras que trabajan en el rango óptico y que van a bordo de la nave. Y en concreto, nosotros estamos estudiando imágenes de MapCam, otra de las cámaras de la misión, que tiene una rueda de cinco filtros que nos permite también estudiar imágenes en color, ya que el color nos da información de la composición de la superficie", apuntó Julia de León.

La labor del IAC será la de estudiar la composición de la superficie de Bennu y la distribución de todo lo que aporten las imágenes, sobre todo de rocas y de cráteres. "Nos interesa tener un conocimiento muy detallado de la superficie del asteroide para decidir en qué región vamos a coger la muestra, es decir, seleccionar la zona más indicada, utilizando en primer lugar, el criterio de seguridad, la nave se tiene que acercar y por tanto hay que escoger una región que no tenga rocas muy grandes, que sea segura para la maniobra; y luego los criterios científicos".

Dicho acercamiento está previsto que se lleve a cabo en un año y medio o dos años, tiempo estimado para estudiar al detalle la superficie del citado satélite. "Ya estamos trabajando con las primeras imágenes, visionando las más detalladas y saldrán resultados en breve", anunció la investigadora del Astrofísico de Canarias, que prevé que en torno a mediados de 2020 es cuando se haría la maniobra de acercamiento y recogida de muestras en Bennu. "Como científica es un lujo poder participar en esta misión, con una institución como la NASA. Me he especializado en el estudio de asteroides y, en concreto, en la composición de superficies, y tener acceso no sólo a las imágenes sino en el futuro, a las muestras y a su análisis detallado en el laboratorio, es un sueño", concluyó Julia de León.

Según los datos aportados por la NASA, el proceso de estudio y análisis de Bennu durará más de un año e incluirá la identificación y el mapeo de posibles sitios de muestra. Se seleccionará un sitio final y, en julio de 2020, la nave espacial tocará brevemente la superficie de Bennu para recuperar una muestra. Se estima que el brazo de muestreo entrará en contacto con la superficie de Bennu durante unos cinco segundos, durante los cuales liberará una explosión de gas nitrógeno. El procedimiento hará que las rocas y el material de la superficie se agiten y se capturen en el cabezal de muestreo. La nave tiene suficiente nitrógeno para permitir tres intentos de muestreo, para recolectar entre 60 y 2.000 gramos.

Regreso

En marzo de 2021, se abrirá la ventana de salida del asteroide, y OSIRIS-REx comenzará su viaje de regreso a la Tierra, llegando dos años y medio después, el 24 de septiembre de 2023. Durante los dos años siguientes, el equipo científico catalogará la muestra y realizará el análisis necesario para cumplir con los objetivos científicos de la misión. La NASA conservará al menos el 75% de la muestra en el Centro de Vuelo Espacial Johnson de la NASA en Houston para futuras investigaciones y generaciones de científicos. Como dato curioso, el nombre de la misión, OSIRIS-REx, es un acrónimo que incorpora los principales objetivos de la misma. Cuando se planteó, el entonces investigador principal adjunto Dante Lauretta estaba trabajando para definir la investigación científica para una misión de devolución de muestras de asteroides. Al escribir una lista de las grandes ideas en las que se basaría el plan científico, vieron que cada una completaban OSIRIS.

En este sentido, los responsables del proyecto inciden en que la mitología del dios egipcio Osiris es ligeramente paralela a la misión OSIRIS-REx. "Se creía que Osiris, en su forma original, había extendido la comprensión de la agricultura a lo largo del Delta del Nilo, lo que le dio vida al mundo antiguo. Del mismo modo, OSIRIS-REx busca devolver muestras de un asteroide que pueda contener sustancias orgánicas que condujeron al origen de la vida en la Tierra. Osiris también tuvo un doble papel como el dios del inframundo, que refleja la destrucción que los grandes impactos de asteroides han creado".

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