12 de enero de 2019
12.01.2019

El vulcanismo comenzó a desmoronar las Islas hace 13 millones de años

La vertiente oeste tiene uno de los sistemas de sedimentos más grandes del planeta

12.01.2019 | 00:42

La misma actividad volcánica que hizo emerger del Atlántico a Canarias y construyó a su alrededor decenas de montes submarinos comenzó a desmoronarlas hace 13,5 millones de años, en forma de deslizamientos como el que acaba de registrar ahora en el Anak Krakatoa.

La revista Earth and Planetary Science Letters acaba de publicar un trabajo del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y del Instituto Español de Oceanografía (IEO) que corrobora que en el Archipiélago los volcanes no solo construyen enormes islas (el Teide es la cúspide una montaña de 7.500 metros si se mide desde fondo del mar), sino que también las destruyen.

La literatura científica sobre los megadeslizamientos de terreno en Canarias ha sido relativamente abundante en los últimos años, porque se trata de fenómenos que a veces han dejado una huella evidente para cualquiera que visite las islas (El Hierro perdió el 40% de su volumen emergido en el último de ellos, el de El Golfo, hace 23.500 años) y otras, menos visible pero muy reveladora (como los sedimentos encontrados en la llanura abisal de Madeira).

El trabajo de este grupo de investigadores, encabezado por Ricardo León y Desirée Palomino, aporta detalles novedosos sobre cómo ha sido ese proceso y lo vincula por primera vez de forma fehaciente con la actividad volcánica. El IGME y el IEO han documentado que en la vertiente oeste de Canarias existe un enorme sistema de flujo de sedimentos procedentes de deslizamientos gravitacionales ocurridos en las islas (tanto por encima como por debajo del nivel del mar) y también en los montes submarinos. Sus dimensiones lo convierten en uno de los mayores del planeta: tiene 850 kilómetros de ancho por 750 de largo.

Esos grandes deslizamientos de terreno comenzaron hace 13,5 millones de años, en el Mioceno superior-medio, un momento que coincide con "uno de los episodios de máxima actividad volcánica en las Islas Canarias", resalta el IGME. "Es la primera vez que se evidencia este hecho en el fondo submarino al pie de las Islas y corrobora esa relación entre actividad volcánica-deslizamientos submarinos que se había inferido a partir de los sedimentos turbidíticos en la llanura abisal de Madeira", dice.

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