08 de diciembre de 2018
08.12.2018
Entrevista | Álvaro Urquijo

"Estamos homenajeando a nuestro público"

"Hasta los 90 nadie tenía un estudio en su casa; ahora sí pasa con normalidad", afirma

08.12.2018 | 00:29
Urquijo, en el centro, rodeado de los miembros de la banda.

La primera edición del Dabuten Fest se celebra hoy en el Campo Municipal de Tasagaya en Güímar (20:00 horas), con un brillante cartel de artistas compuesto por La Unión, Celtas Cortos, Los Secretos y Ni un pelo de tonto, toda una muestra de parte de la mejor música que se hizo en España en la década de los 80 y 90. Álvaro Urquijo, vocalista y guitarrista de Los Secretos, formación que gira por España en la actualidad celebrando sus 40 años en activo, afirma que la falta de un éxito rotundo ha sido la clave de su longevidad musical.

¿Qué ofrecerán en su concierto de hoy en Tenerife?

Estamos en medio de la gira de nuestro 40 cumpleaños como grupo. Estamos homenajeando a nuestro público, agradeciendo su apoyo durante todo este tiempo. Hemos hecho una selección de canciones contrastando con nuestros seguidores, con un repertorio que es la columna vertebral de nuestra vida musical, que en realidad se puede decir que es toda nuestra vida como personas también. Cada vez nos exigimos más, lo damos todo sobre el escenario y queremos que todo el mundo salga contento de nuestras actuaciones.

¿Cómo describiría a sus compañeros de escenario en Güímar, Celtas Cortos y La Unión?

Son gente que tienen multitud de combates a sus espaldas. Han forjado su carrera alrededor de un estilo con grandes canciones y han dado forma a esas canciones con un estilo muy propio y reconocible que se distingue de cualquier otra banda. Una cosa que vamos a echar de menos en las próximas décadas es que no haya más bandas como Celtas Cortos y La Unión. No veo que salgan grupos como ellos, o como nosotros, que crezcan alrededor de un estilo, como sí pasó en la década de los 80 y 90. Ahora priman los likes y la imagen, pero no la calidad musical.

¿Qué tuvo la década de los 80 y 90 que hacen que las bandas aún perduren con éxito?

Se dieron las casualidades que pocas veces se dan en la historia de un país. Veníamos de una época, la dictadura de Franco, donde había mucha represión y donde apenas llegaba información del extranjero. Ese aislamiento, coincidiendo con la explosión musical casi mundial de finales de los 70, hizo que se generara algo bonito. Muchos grupos entonces nos vimos influenciados por un bombardeo constante de información musical de calidad que no nos dejó indiferentes. Ahora todo es mucho más fácil técnica y logísticamente, pero no hay una influencia musical de calidad que lo contamine todo como en esas décadas de las que hablamos.

¿Se vive mejor ahora como músico con las nuevas tecnologías?

Hay dos vertientes. Si hablamos de la cuestión tecnológica e instrumental, sí. Hasta los 90 era un arduo trabajo. Nadie tenía un estudio en su casa, como ahora sí pasa con normalidad. Por ese lado nos podemos sentir contentos con esa circunstancia. De la misma manera hay que decir que todo ese avance tecnológico, con herramientas que por ejemplo pueden afinarte la voz, ha devaluado bastante el mundo de la autoría y la creatividad. Ahora prima muchas veces la visibilidad sobre la calidad. No se tiene la paciencia para descubrir la calidad de un disco entero, como sí se hacía antes; casi no se concibe una canción si no hay un video musical detrás.

De todo lo que se ha perdido en la industria y en la vida como músico desde que comenzaron Los Secretos hasta ahora, ¿qué recuperaría?

No pienso tanto en recuperar nada. Lo que sí haría ahora es tener unas leyes, desde el Ministerio de Cultura, referida a la comunicación, que abarquen internet, televisión y radio, en las que se cree una protección mayor a las artes. El valor de un país no se mide por la capacidad de gastar dinero o la capacidad de contaminar. Se mide por la cultura y por la capacidad de crear ciencia y avance, de colaborar y sumar tanto cultural como socialmente. Ahora todo es crispación, sobre todo en redes sociales gracias al posible anonimato y no hay una protección real, de todo tipo, hacia la cultura.

¿Qué es lo mejor de estar sobre los escenarios?

Es algo que es adictivo. Es un momento de máxima libertad, que se completa con algo que es maravilloso, que adoramos un arte que nos arranca muchas veces de nuestra vida pero que nos acerca al cariño de miles de personas. El hecho de estar sobre un escenario y que haya público escuchándote y disfrutando no se puede comparar con nada. Llegar a sentir que tu música ha podido influir en otras personas tampoco se cambia por nada.

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