14 de octubre de 2018
14.10.2018

El canario Juan Negrín autorizó la compra del 'Guernica'

Como presidente del Gobierno de la República, aprobó la contratación de Picasso para la Expo de París de 1937

13.10.2018 | 23:01
El Guernica, de Picasso, expuesto en el Museo Reina Sofía.

En plena Guerra Civil, el Gobierno de la II República, presidido desde mayo de 1937 por el canario Juan Negrín, no podía dejar pasar la ocasión de presentarse ante el mundo con su mejor cara y con el apoyo de artistas y de intelectuales tan reconocidos como Picasso. La Exposición Internacional de París fue, sin duda, el escenario perfecto para mostrar todo lo que representaba aquel Ejecutivo, sumido entonces en el gran descalabro que supuso la Guerra Civil.

El ambicioso proyecto, que incluyó la construcción de un pabellón en la zona del Trocadero, llevó hasta tierras francesas a una amplia delegación de la cultura española. Por aquel escaparate internacional pasaron las películas de Luis Buñuel, los versos de García Lorca y también uno de los lienzos más representativos de la época y de la historia del arte, una de las obras más reconocidas de Pablo Picasso, y que hoy puede verse en el Museo Reina Sofía: el Guernica. El cuadro, que se vio por primera vez en esta Exposición Internacional, simbolizaba, en palabras de la artista canaria Concha Jérez, "el conjunto de dramas engendrados por nuestra Guerra Civil, que el artista, con una perfección inigualable, tuvo el valor de presentar en toda su crudeza".

Una de las personas claves en la contratación de los servicios del pintor malagueño, entonces ya reconocido a nivel mundial como un genio del arte, fue el entonces presidente del Consejo de Ministros de la II República, Juan Negrín. Antes de alcanzar la Presidencia del Gobierno, el político grancanario fue el responsable de Hacienda, lo que sin duda sirvió para mostrarse capaz de responder de manera eficiente ante la necesidad de lograr los fondos precisos para llevar a cabo este gran proyecto, en el que habían depositado muchas esperanzas de cara a la proyección internacional de la República española.

En una carta que José Gaos, por entonces comisario del Gobierno español en la exposición de París le envió a Juan Negrín, le explicó los pormenores de los gastos que se habían producido en la construcción del pabellón y le agradeció la diligencia al haberle remitido el dinero acordado. En la misiva, de tres hojas -reproducidas en estas páginas- y que permanece en los archivos del Ministerio de Cultura, también le informó del adelanto de 50.000 francos que le entregó a Picasso.

Gaos apunta que "la pintura mural hecha expresamente para nuestro pabellón debe ser adquirida por el Estado y, por lo tanto, a éste toca fijar en qué cantidad considera conveniente completar los 50.000 francos que se le han adelantado, teniendo presente que hasta ahora no se han reembolsado a Picasso los gastos considerables de ejecución de esta pintura y sobre todo de las cuatro esculturas hechas también expresamente para el pabellón".

Negociaciones

La historia del Guernica comenzó en enero de ese mismo año cuando el Gobierno de la República decidió encargar a Picasso un gran cuadro para el pabellón español de la Exposición Universal. Las conversaciones entre los responsables culturales y el artista avanzaron con el transcurrir de los meses. Así, en otra carta fechada en mayo de 1937, el escritor Max Aub anunció al embajador de España en París, Luis Araquistáin, que Picasso había aceptado el encargo, por el que acabó cobrando 200.000 francos.

Museo Reina Sofía

En ese documento que puede verse en los archivos del Museo Reina Sofía, Max Aub apuntó que el pintor malagueño había mostrado su resistencia a "aceptar subvención alguna de la Embajada por la realización del Guernica, ya que hace donación de este cuadro a la República española".

Max Aub añadió que consideraba que "esta suma tiene, más bien, un carácter simbólico, dado el valor inapreciable del lienzo en cuestión, representa no obstante prácticamente una adquisición del mismo por parte de la República".

La cifra de 200.000 francos de la época suponía una cantidad importante, sobre todo para el momento en el que se encontraba España, en plena guerra, pero para la República representaba la ocasión de mostrar al mundo las adhesiones con las que contaba. Un escaparate internacional con el que perseguían ganar aliados en su lucha contra el Ejército de Franco.

En la actualidad y teniendo en cuenta que se trata de los llamados francos viejos, del año 1937, se puede decir que al final Picasso pudo recibir entre 114.000 y 150.000 euros, según se desprende de dos modelos de conversión de monedas: una del Gobierno de Francia y la segunda del Banco Central francés. Una cantidad irrisoria si se tiene en cuenta el valor que puede alcanzar el Guernica en estos momentos.

Después de las últimas declaraciones del escritor Pérez Reverte, en la presentación de su última novela - Sabotaje-, en las que generó polémica al afirmar que Picasso "no pintó el Guernica por patriotismo sino por muchísimo dinero", las respuestas en forma de datos históricos no han dejado de salir a la luz para aclarar las razones que llevaron al pintor andaluz a realizar esta pieza.

Al recabar la documentación que acompaña a esta obra -y que puede verse en los archivos del Reina Sofía-, en las distintas cartas y documentos que se conservan de aquellas negociaciones entre la delegación española, el pintor afincado en Francia y Juan Negrín, se comprende que desde el comienzo de estas conversaciones Picasso tuvo claro que quería participar en esa Exposición Internacional y que, además, el cuadro pasaría a ser propiedad del Gobierno legítimo de la República.

La obra de Pablo Picasso, que puede verse en una de las salas principales del Reina Sofía, supone un referente mundial. De hecho, mandatarios tan importantes como el expresidente de Estados Unidos Barack Obama pidió poder contemplarlo y contó con la compañía de Felipe VI.

'Desastres de la guerra'

El Guernica, en palabras de Concha Jérez en unas declaraciones que realizó al celebrarse el 80 aniversario de esta obra, representa "otro ejemplo de actitud y contenidos imprescindibles para mí, como son esas imágenes que integran los Desastres de la guerra, de Goya, pero también las frases que aparecen en los grabados: No hay quien los socorra, Estragos de la guerra, Grande hazaña con muertos, Las camas de la muerte, Enterrar y callar, El buitre carnívoro, Fiero monstruo, Murió la verdad".

Además, la historiadora Genoveva Tusell, en su libro El Guernica recobrado. Picasso, el franquismo y la llegada de la obra a España hace un recorrido por las duras negociaciones que tuvieron que llevarse a cabo para recuperar la obra, que permaneció durante cuarenta años en el MOMA de Nueva York. Finalmente las cartas, en las que se constata la entrega de esos 200.000 francos a Picasso en pago por su obra, fueron fundamentales para lograr que el Guernica regresara a España en 1981, tal y como siempre quiso el pintor malagueño.

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