05 de octubre de 2018
05.10.2018

La ULL le declara la guerra al plagio

El programa Turnitin detectó el pasado curso cuatro posibles casos - El software se emplea en TFG, TFM, tesis y artículos de revistas

05.10.2018 | 18:06
José Manuel Erbez, trabajando con el programa Turnitin.

Saltaron al foco mediático hace algunas semanas a raíz de la polémica suscitada con la tesis del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el posible plagio en el que había incurrido al realizarla. Programas informáticos capaces de detectar esas "irregularidades" comenzaban a estar en boca de todos, no siempre con la exactitud y la rigurosidad que sería deseable. Uno de ellos, el Turnitin, fue adquirido hace algo menos de un año por la Universidad de La Laguna, analizando desde ese momento trabajos de fin de grado o máster, tesis doctorales o artículos de revista para publicar, encontrando durante el pasado curso hasta cuatro casos de posibles plagios, un número bajo teniendo en cuenta que durante el ejercicio 2017/18 se presentaron en la ULL 170 tesis doctorales y más de 600 trabajos de fin de máster.

El programa analiza los textos, después de ser remitidos por los directores o los investigadores principales, estableciendo los porcentajes de coincidencia de los trabajos con "aquellos que forman parte de la base de datos con la que cuenta el programa", señala José Manuel Erbez, bibliotecario de la ULL y coordinador del programa. Esos porcentajes no establecen un "baremo" definitivo sobre a partir de qué cantidad se puede considerar un texto plagio, dado que "un trabajo que sea una recopilación legislativa, por ejemplo, tendrá un porcentaje elevado, porque hay que citar leyes, sin que eso suponga que sea un plagio", por lo que la clave está en la utilización de "filtros que eviten que el informe final que nosotros generamos tenga mucho ruido, como decirle al programa que deseche aquellas coincidencias de menos de 50 palabras o que no tenga en cuenta determinadas fuentes" que permitan obtener "un informe final refinado".

Sin porcentajes ´frontera´

Ese informe final se remite al director de tesis, TFG o TFM o al investigador principal que ha solicitado la revisión, de manera que "con esa información acuda a las fuentes originales de las cuales el programa ha detectado que podrían proceder esas coincidencias y determinar si ha existido o no plagio". En cualquier caso, y aunque establecer porcentajes que funcionen de "frontera" es erróneo, Erbez sí considera que "si las coincidencias se sitúan en torno al 10% se puede descartar el plagio, por entrar dentro de la normalidad", mientras que "a partir de una cifra en torno al 25% ya sería necesaria una revisión más en profundidad".

Con todo, el sistema aún se encuentra "en fase piloto", ya que el objetivo a medio plazo debe ser "que los propios directores o investigadores principales suban directamente su trabajo al programa y obtener el informe definitivo", lo cual ahorraría situaciones como la vivida el año pasado, cuando un Trabajo de Fin de Máster fue enviado por su director, tras sospechar de un posible plagio, para su análisis, detectándose un porcentaje muy elevado de coincidencias€ la misma mañana en la que iba a ser leído "y se le tuvo que decir al alumno, que estaba a punto de entrar en la sala, que no podía leerlo", señala Erbez.

Con todo, son casos puntuales ("al final, el número de trabajos que cantan es bajo") y que muestran que el enfoque del Turnitin irá destinado a fines más "pedagógicos que punitivos, para que los alumnos puedan hacer modificaciones y mejoras a sus trabajos iniciales. Es una forma compartida y colaborativa de mejorar un texto".

La satisfacción de los usuarios con el servicio, según una encuesta realizada por la propia Universidad a finales del pasado año, se sitúa por encima de los 4 puntos sobre 5, si bien algunos de los comentarios de los encuestados sugería "elaborar un protocolo que asocie porcentaje de plagio a reconocimiento de plagio del alumno", algo que Erbez rechaza dado que "esto no es matemática, sino una herramienta que ayuda a evaluar trabajos pero no emite dictámenes exactos ni invariables", por lo que es fundamental "una revisión humana posterior" a la hora de determinar la originalidad o no de un trabajo académico.

La tesis de la discordia

Tras el revuelo generado por la tesis de Pedro Sánchez, Moncloa hizo público que había sometido el texto a a varios tests antiplagio, uno de los cuales fue el propio pograma Turnitin, que arrojó una coincidencia del 13%, porcentaje sobre el que el ejecutivo señaló que "existe un amplio consenso en el ámbito académico en considerar que se trata de porcentajes normales, de acuerdo a la normativa y los protocolos de verificación". Curiosamente, otro programa como el PlagScan sólo mostró un 0´96%; una diferencia que puede basarse "en los filtros utilizados, ya que seguramente en algunos casos se realizó la comparación con el libro que sacó después, basado en la tesis, y otros no. Si tú comparas tu tesis con el libro que escribes después, es lógico que vaya a haber un porcentaje de coincidencias. ¿Es autoplagio? Lo normal es basarse en algo que se ha hecho previamente y, aunque puede no ser elegante, concluir a partir de ahí que hay plagio puede ser una falacia", apunta Erbez.

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