24 de junio de 2018
24.06.2018
Vuelta al mundo con la opinión de tenerife América (XXXIV)

Ushuaia, la ciudad del fin del mundo

Esta región argentina, la más austral del planeta, atrae a muchos turistas por sus paisajes únicos

23.06.2018 | 23:19
Ushuaia, la ciudad del fin del mundo

la opinión invita a sus lectores a dar la vuelta al mundo. Este es un nuevo reportaje del serial sobre la experiencia de un periodista tinerfeño, Fernando Palarea, que realiza una vuelta completa al globo junto al viajero César Sar, para la realización de la segunda temporada del programa de viajes El Turista. Visitarán más de 50 países de los 5 continentes en 14 meses. Esta vez visitamos Ushuaia (Argentina), capital de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

Dar la vuelta al mundo en dirección este nos permite saber por qué Phileas Fogg realmente ganó su apuesta de hacerla cuando pensaba que no lo había conseguido por 5 minutos. Nuestro vuelo desde Nueva Zelanda hacia América escenificó ese trayecto único y particular en nuestro planeta, jugando con los husos horarios y pudiéndose dar la circunstancia de despegar un domingo de madrugada y aterrizar un sábado en la noche, o cómo nos sucedió a nosotros y así lo relatamos para una historia de la segunda temporada de El Turista, almorzar el mismo día, a la misma hora, en dos puntos separados por 9.664 kilómetros de distancia: Auckland y Santiago de Chile.

Tras experimentar este curioso viaje en nuestro planeta y recalar en la capital de Chile, sólo tuvimos tiempo para disfrutar de una deliciosa comida, acompañado del tradicional mote con huesillo y recoger las maletas para comenzar nuestra aventura en América. La recorreremos desde el sur hasta el norte, y más concretamente desde su ciudad más austral, Ushuaia, hasta la gélida Vancouver, en Canadá. Sólo un salto más nos separará de América antes de coger rumbo hasta Europa, pero es que la oportunidad de incluir la Antártida en un programa de viajes no se podía desaprovechar, así que no se pierdan la próxima entrega de este serial en la que les contaré nuestra experiencia en el Continente Blanco.

Y aunque algunos puedan pensar que la estancia en Ushuaia es simplemente para aquellos que deseen embarcarse en un crucero hacia la Antártida, les daré motivos suficientes por los que merece descubrir el centro urbano más al sur de nuestro planeta. Los antiguos indios yámanas bautizaron a la capital de la isla de Tierra del Fuego con el nombre de Ushuaia, que significa la "bahía que penetra hacia el oeste".

Bahía de singular belleza

Esta región, delimitada por las aguas del Canal Beagle y la cadena montañosa del Martial, destaca por su bahía de singular belleza. Ushuaia se transforma según la temporada del año. Según la estación acoge a senderistas amantes de los deportes de nieve o a turistas en busca de una oferta de último minuto para sus prestigiosos cruceros árticos. Todo con unos paisajes únicos en sus proximidades, una imponente naturaleza mucho más bella que la urbe, que se muestra más impersonal y sin excesivas virtudes.

Sin embargo, visitar la ciudad más austral del mundo, llegar hasta el sur del sur, fotografiarse con el icónico cartel que indica que hemos arribado al "fin del mundo", es un auténtico reclamo turístico. Una apuesta argentina sabedora de que muchos viajeros, unos 500.000 al año, acudirían hasta este extremo del continente americano en busca de inmortalizar su visita a estas coordenadas sureñas, aunque, en realidad, no sea el punto habitado más al sur de nuestro planeta.

Los argentinos son los reyes del marketing y también lo usan en esta ocasión, sabedores que la población más austral del mundo se encuentra en Chile. En la otra orilla del Canal Beagle, Puerto Williams se sitúa en la isla Navarino, convirtiéndose desde su fundación en 1953 en la zona permanentemente habitada más al sur del planeta. Aunque su población es flotante, este pueblo que se halla a diez kilómetros más al sur que Ushuaia, acoge a más de 2.000 personas que se dedican principalmente a la pesca, investigación, turismo y base naval de la Armada chilena.

Poseer el título de ciudad más austral del planeta se convirtió, en cierto modo, en una competición, así que las autoridades argentinas tomaron decisiones a favor de poblar esta zona remota al sur del país. Apostar por industrializar la zona, como reclamo para acoger a miles de personas que se dedicasen a estas labores.

Castores de Canadá

La primera medida, en 1946, fue introducir castores oriundos de Canadá en este territorio para trabajar en la peletería y la consecuencia ha sido nefasta. La piel de los animales no se desarrolló como en el norte del continente y sin predadores la veintena que comenzó a habitar estas tierras del sur se ha multiplicado hasta llegar a más de 150.000 y generando un catástrofe en el ecosistema de la zona con la construcción de sus hogares, las castoreras, con las que ahogan los árboles.

Otra medida fue establecer un régimen especial fiscal y aduanero con la exención del pago de todo impuesto nacional que pudiera corresponder por hechos o actividades que se realicen y de este modo atraer a más personas hasta el lugar del fin del mundo. Las empresas de ensamblaje de dispositivos electrónicos no dudaron en aprovechar esta medida que caduca en 2023 y que favoreció el crecimiento de la ciudad hasta superar los 70.000 habitantes, dando lugar a una colmena máxima de la industralización en un escenario remoto.

Merece la pena madrugar y disfrutar de los amaneceres que nos regala la puerta de entrada a la Antártida. Algunos lugareños se atreven a decir que la denominación de Tierra del Fuego de la provincia también se escenifica y toma relevancia con el color del cielo saludando al sol. El rojo se apodera de las nubes, transforma el blanco de las nieves perpetuas de sus montañas y se refleja, como un espejo, en las tranquilas aguas de la bahía; en las que yace varado el mítico Saint Christopher, desde hace casi un siglo, cuando participó en la misión de rescate del crucero Monte Cervantes. Una pintura única, un cuadro inimaginable hecho realidad, que quita la respiración y nos recuerda, mientras sentimos ese frío glacial, que más allá sólo queda el salvaje territorio ártico. Así lo hice y disfruté el momento, antes de que continuásemos buscando historias, para este programa de televisión de viajes, en los alrededores de Ushuaia.

Navegar en el Canal Beagle

Y una de ellas, que podrán disfrutar una vez se emita el próximo año esta segunda temporada de El Turista es navegar en el legendario Canal Beagle. Bajamos el río en balsa hasta su desembocadura y penetramos en el Canal Beagle, inspiración para intrépidos navegantes, y también para los turistas que nos animamos a relajarnos y constatar que más allá del sur patagónico sólo queda la certeza de la Antártida. Una caminata de tres horas nos sirvió para filmar los fabulosos paisajes que posee el bosque que rodea la capital de esta provincia sureña de Argentina, que también nos deleita el paladar con el delicioso cordero patogónico hecho a la estaca, como podrán comprobar en otra historia filmada en Ushuaia.

En nuestra travesía por el Canal Beagle pudimos divisar la Isla Martillo, con su colonia de pingüinos. Sólo hay una empresa que tiene permiso para bajar en esta isla, reserva natural protegida, que se halla frente a la Estancia Harberton. No lo dudamos y emprendimos esta nueva experiencia para poder contárselas y demostrarles que hay motivos por los que llegar hasta el fin del mundo. El tiempo está limitado, pero aunque te dejasen horas y horas, la sensación es que nunca es suficiente poder compartir cada segundo con estas colonias de pingüinos de Magallanes y pingüinos papúa que comparten la isla con los cormoranes desde que en 1960 se retirasen el ganado vacuno y ovejas que deambulaban sobre sus rocas. Las normas son claras: ser lo menos invasivos posibles, no tocarlos ni alterar su hábitat. Los pingüinos comienzan a arribar en octubre tras recorrer miles de kilómetros, para comenzar su ciclo reproductivo y cambiar su plumaje. Se hallan más de un millar de nidos y la experiencia de compartir unos instantes con ellos es única.

Una vivencia tan interesante que es de las pocas que se repiten en la primera y la segunda temporada del programa. Y sí, estoy seguro, que las atentas miradas en la televisión no se desviarán durante ningún segundo que dure esta historia con los ilustres protagonistas de Isla Martillo.

En el Ice Bar

Y para terminar nuestra estancia en Ushuaia, queríamos ir habituando nuestro cuerpo a las temperaturas que íbamos a sentir en la Antártida y brindar por esta experiencia inolvidable que se avecinaba, así que acudimos al Ice Bar. Se trata de un local en el que podemos degustar diferentes bebidas y tragos en una zona habilitada a -15 a -18 grados, por lo que te proveen de diversas capas, guantes y avisan que la duración en el interior del local debe ser limitada.

Una gélida sensación que estoy seguro traspasará la pequeña pantalla y hará tiritar a más de un telespectador cuando se emita esta segunda temporada. Así que, con un fernet -qué si no en Argentina- servido en un vaso de hielo, mientras observábamos las esculturas de hielo que decoran el bar, nos despedimos de Ushuaia con la ilusión de la experiencia antártica. La próxima semana, el que para el equipo de El Turista es el lugar más bonito del mundo. ¿Te lo vas a perder?

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