09 de junio de 2018
09.06.2018
Violencia machista

Crimen en La Matula | Apuñala a su mujer por la espalda e intenta incendiar la casa con gas

El presunto autor del crimen de La Matula, pareja de la fallecida, ingresa en la Unidad de Quemados de Sevilla Con el matrimonio convivían dos hijos menores de edad, que estaban en el instituto

09.06.2018 | 11:04
Crimen en La Matula | Apuñala a su mujer por la espalda e intenta incendiar la casa con gas
Apuñala a su mujer por la espalda e intenta incendiar la casa con gas

El pequeño barrio capitalino de La Matula vivió en la mañana de ayer lo que todo apunta a un crimen de violencia de género. Ángel, de 64 años, supuestamente atacó a su mujer, María Soledad A. R., de 49; por la espalda y le propinó al menos una certera puñalada. Después, presuntamente, provocó un escape de gas para originar un incendio que al final quedó en una fuerte deflagración que afectó a parte de la casa terrera en la que residían junto a sus dos hijos adolescentes, de unos 12 y 14 años, que en ese momento estaban en el instituto. Ella falleció en el acto y él fue trasladado durante la tarde-noche en avión medicalizado hasta la Unidad de Quemados del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, donde ingresó con quemaduras de segundo y tercer grado en el 50% de su cuerpo. La víctima no había presentado denuncia por maltrato.

El Juzgado de Instrucción número 2 de Las Palmas de Gran Canaria abrió diligencias para investigar lo ocurrido, aunque como informó ayer el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC), en los próximos días será uno de los juzgados de Violencia de Género el que asumirá el caso puesto que todos los indicios apuntan a un crimen machista, el segundo que se registra en el Archipiélago en lo que va de año.

La tranquilidad de las empinadas escaleras de este conjunto de casas ancladas en la ladera sur de la confluencia del barranquillo de los Toledos y el barranco de Guiniguada se rompió sobre las diez de la mañana con un estruendo que salió del domicilio situado en el número 31 de la calle Felicidad. En la habitación de uno de los hijos se había producido una deflagración y en el interior de la vivienda se encontraba un matrimonio. Manuel Henríquez Álamo, conocido en La Matula como Manolín, oyó el golpe y acudió de inmediato a la casa de sus vecinos donde se había iniciado un pequeño incendio. Al comprobar que las dos puertas de acceso estaban cerradas, acudió a coger una pata de cabra para abrir el portón metálico. Su sobrino se encargó de abrir la siguiente puerta, de madera, de una patada.

Cuando entraron se encontraron primero con María Soledad A. R. y después con Ángel; ambos yacían en el suelo. A la primera la sacaron al descansillo des la escalera y desde el primer momento comprobaron que se encontraban en parada cardiorrespiratoria. Al segundo, Manolín y su sobrino también lo retiraron de la vivienda y lo llevaron unos escalones más abajo. Tenía quemaduras en la espalda y en varias partes del cuerpo, aunque aún estaba consciente, como señaló el vecino.

No dudaron en coger una manguera de la casa de Manolín para apagar las llamas que aún seguían quemando la habitación situada en la entrada. Cuando llegaron los bomberos del parque de Vegueta vieron que ya las llamas estaban apagadas y que al fondo del pasillo había dos bombonas de gas butano, que en ese momento estaban cerradas.

Al ver que Marisa, como conocen los vecinos de La Matula a la víctima, estaba sin pulso, la pareja de Manolín e íntima amiga suya trató de reanimarla. Las tareas las continuaron los propios bomberos y posteriormente los recursos del Servicio de Urgencias Canario (SUC), que se presentaron en varias ambulancias. El médico prácticamente sólo certificó su muerte que, en un inicio, todo apuntaba a que era causada por el incendio. Asimismo, trasladaron al supuesto autor del crimen hasta el Hospital Insular, donde se tomó la decisión de derivarlo a Sevilla ante la gravedad de las quemaduras.

Los bomberos supervisaron la zona y valoraron si había daños estructurales para estimar si era necesario proteger la vivienda y lo colindante, según señaló José Antonio Nóbrega, jefe de Bomberos de Las Palmas de Gran Canaria. "Se desconoce si fue un cúmulo de gas que inundó la casa o trasladaron la bombona en las proximidades", añadió. Nóbrega indicó a los medios que realmente se trató de una deflagración y no de una explosión, como se especulaba en un primer momento, pues las bombonas estaban enteras.

Hasta La Matula se desplazaron Rafael Pasaro, juez del Juzgado de Instrucción número 2 de Las Palmas, de guardia ayer; Luis Ocaña, juez del Juzgado de Violencia de Género número 1 de Las Palmas; Eva Bajo, médico del Instituto de Medicina Legal de Las Palmas; entre otros; así como los agentes del Grupo de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Canarias. Y es que posteriormente se analizó el cuerpo de la víctima, que tenía al menos una puñalada en la espalda, según apuntaron fuentes cercanas a la investigación. Los vecinos también precisaron que presentaba varios pequeños cortes en el cuello, aunque lo atribuyeron a los cristales que salieron despedidos tras la deflagración; así como quemaduras en el cabello.

Los médicos forenses levantaron el cadáver sobre las dos y media de la tarde, casi cuatro horas y media después de darse la voz de alarma. El cuerpo fue trasladado hasta el Instituto Anatómico Forense, donde está previsto que hoy se le realice la autopsia que determinará las causas de la muerte.

Familiares y amigos de la víctima se agolparon en la carretera que une los barrios de San Roque con Lomo Blanco. Pedro Hernández, presidente de la Asociación de Vecinos de La Matula destacó ayer que "Marisa era una vecina de toda la vida, él y ella eran muy buenas personas, muy serios". Una opinión generalizada en un vecindario donde todos se conocen.

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