13 de mayo de 2018
13.05.2018
Seguridad La Policía Nacional en misiones internacionales

De ETA a las 'maras' y los paramilitares

El agente destinado en Tenerife Manuel Ángel Hernández permaneció 22 meses de misión en uno de los países más peligrosos: El Salvador

13.05.2018 | 02:46
De ETA a las 'maras' y los paramilitares

Motín en la cárcel

  • El primer servicio que prestó Manuel Ángel Hernández de la Cruz, nada más llegar a El Salvador, fue el acudir junto a una compañera de Naciones Unidas a intentar apaciguar los ánimos en un motín de una cárcel de la capital salvadoreña, que ilustra la imagen superior, donde se puede observar a los presos blandiendo machetes, denominados "corvo"s, así como algún arma de fuego. Esto recuerda el policía sobre aquel episodio: "Nada más llegar los reclusos nos decían pasen, pasen, la cárcel está llena de cadáveres. Nosotros, que además íbamos sin armamento, en principio no les creíamos, pero cuando nos permitieron el acceso lo primero que vimos fue un barreño con restos calcinados de un hombre. Una vez en las dependencias carceleras encontramos más cadáveres tirados en las celdas y pasillos. Se habían peleado las diferentes facciones del penal. Poco después llegó el Ejército, rodeó la cárcel, sacó a todos los internos y los condujo hasta un campo anexo. Una densa y espesa neblina invadió el lugar y los condenados comenzaron a correr en todas direcciones. En ese momento solo se escucharon disparos en distintas direcciones. Cuando acabó la refriega, el campo estaba lleno de cadáveres de presos. Eso nos impactó de sobremanera".

Se llama Manuel Ángel Hernández de la Cruz, tiene 54 años, es agente de la Policía Nacional desde el año 1986 y está destinado en la actualidad en la Comisaría Provincial de Santa Cruz de Tenerife. En su currículo figura 22 meses en la misión de Naciones Unidas para El Salvador (Onusal), uno de los países con mayor índice de criminalidad del mundo, el lugar de origen de las pandillas de las maras. "Esa misión me cambió la percepción de la labor que hacemos cuando salimos de nuestro país. Solo entonces es cuando conoces el nivel de preparación que tiene la Policía española", cuenta a la opinión de tenerife.

Por su forma de ser, nada más salir de la academia se presentó voluntario para ir al País Vasco, donde estuvo tres años. Durante este tiempo formó parte de la Unidad de Protección de Personalidades. Prestó servicios a Adolfo Suárez, a los ministros del Interior y a empresarios y políticos amenazados por la banda asesina ETA. "Guardo un grato recuerdo de Nicolás Redondo Terreros. Nada más ascender tuve que abandonar el cuartel de Basauri y me trasladé hasta Playa de las Américas. Ahí conocí de verdad a las Islas y me enamoré de ellas. Tiempo después regresé a la Unidad de Intervención Policial (UIP) en Madrid y de ahí fue cuando salí destinado para El Salvador", relata.

Manuel Ángel de la Cruz combina su labor como delegado de formación a nivel provincial con la de tutor de 21 alumnos de la Escala Básica, de 10 meses del módulo formativo de prácticas.

9 de febrero de 1993

Un 9 de febrero de 1993 aterrizó en El Salvador. Abandonó el país el 2 de diciembre de 1994. Tras varios días de aclimatación fue informado acerca de cual sería su misión. Por un lado, asesor a la nueva Policía civil proporcionando formación. Por otro, favorecer el acercamiento de los agentes a la sociedad salvadoreña. Y, por último, supervisar el cumplimiento de las garantías procesales.

En esos días supo quienes serían sus compañeros de profesión con los que trabajaría codo con codo. En la misión había personal de Chile, Colombia, Brasil, Francia, Guayana, Italia, México, Noruega, Austria y Suecia. "Fue una experiencia única y que aproveché para conocer diversas formas de pensar y trabajar en el mundo policial", relató. El Salvador sufrió una cruenta guerra civil de 12 años, entre 1980 y 1992, como consecuencia de los fraudes electorales, las injusticias sociales y la represión tanto de los militares como de las fuerzas del orden.

Finalmente, el 16 de enero de 1992, el Gobierno salvadoreño y el Frente de Liberación Farabundo Martí (FMLN) firmaron un acuerdo de paz que acabó con el conflicto que dejó más de 75.000 muertos, 7.000 desaparecidos y unas pérdidas económicas por un valor de 1.500 millones de euros. Onusal fue creada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el 20 de mayo de 1992, con cuatro divisiones. La de Derechos Humanos, la División Militar, la División Policial y por último, la División Electoral.

Derechos Humanos

Dentro de estos acuerdos entre la guerrilla y el Gobierno salvadoreño se incluía el fin del conflicto armado por la vía política, impulsar la democratización del país, garantizar los Derechos Humanos, la reunificación de la sociedad salvadoreña y la creación de la nueva Policía Nacional del país con naturaleza civil.

"Para ir a una misión de estas características el policía debe ir preparado no solo en conocimientos profesionales, sino físicamente, mentalmente, emocionalmente y psicológicamente. En el aspecto físico, este tipo de misiones conllevan una dedicación permanente. Suelen ser jornadas de muchas horas o días sin apenas descanso. Encuentras dramas humanos importantes, que uno no se acostumbra a ver o vivir en primera persona. Además, hay que tener en cuenta que realizas un trabajo en un país con una sociedad, una leyes y unas costumbres distintas, una guerra civil con muchas muertes y dolor", narra el policía.

Manuel Ángel de la Cruz participó en los acuerdos de paz y en la supervisión del fin de las antiguas estructuras de seguridad pública. "El trabajo realizado fue complejo, ya que la nueva institución que surgiese debía dar una nueva sensación de seguridad y tranquilidad a un pueblo que durante muchos años había sufrido una absoluta desconfianza y recelo con una policía corrupta y con muchas denuncias por abusos a sus espaldas", señala Hernández de la Cruz, quien añadió: "Participé y presté asistencia así como asesoramiento técnico para localizar escondites ilegales de armas de guerra. Así mismo, tuve una participación muy activa en el sector asistencial, para mí una de las más gratificantes de toda la misión y posiblemente en mis 32 años de servicio. Fue muy gratificante llegar a pueblos y comunidades, después de horas y horas caminando por difíciles accesos, con el fin de evacuar a enfermos o llevar campañas de vacunación. La sonrisa de los niños o la gratitud de sus gentes recompensaba todo el esfuerzo. De ahí nace mi verdadera vocación policial: el servicio a la sociedad. Nos forman para combatir la delincuencia, pero también para tener sensibilidad con la vertiente asistencial y humanitaria, para mi punto de vista, la más bonita y satisfactoria dentro de nuestra profesión".

División de Derechos Humanos

Manuel Ángel Hernández estuvo primero en el departamento de Usulutan y de ahí pasó a la capital de El Salvador, donde comenzó a trabajar en la División de Derechos Humanos. "Ahí me encontré con un nuevo reto, que asumí con el afán de superarme en un campo desconocido para mí. Ahora, en vez de tener compañeros policías, tendría que trabajar con juristas y expertos en derechos humanos. Entonces entendí la importancia que tenía este división. En ella se estaba trabajando sobre lo que se denominaría la Comisión de la Verdad. Su principal objetivo era la investigación de los graves actos de violación de los Derechos Humanos desde 1980 hasta 1991, tiempo en el que recibimos más de 22.000 denuncias de hechos perpetrados por estamentos militares, fuerzas de seguridad, la guerrilla del FMLN o por los famosos Escuadrones de la Muerte [grupos armados ilegales]. La sociedad salvadoreña pedía con mayor urgencia el conocimiento público y el esclarecimiento de los actos y crímenes cometidos durante la guerra".

"Una complejidad extrema"

La forma de trabajar de los agentes españoles pronto caló entre sus compañeros salvadoreños. "Emprendí mi trabajo con estos expertos con el fin de realizar de forma conjunta las investigaciones para esclarecer los hechos que nos asignaban, un trabajo difícil por su complejidad extrema, ya que en muchas ocasiones teníamos que entrevistarnos con mandos de algún batallón militar en el que había inculpados por actos de lesa humanidad".

El último destino fue su participación en la División Electoral con el fin de supervisar las campañas electorales, asistiendo a la elaboración de un ceso oficial y en el proceso dificultoso del empadronamiento de sus habitantes, muchos de ellos sin documentación oficial del Estado, terminado oficialmente con la celebración el 20 de marzo de 1994, sin incidentes importantes de destacar.

Esta misión de Onusal fue la primera prueba de fuego para la Dirección General de la Policía, un ejemplo para el marco de actuación de las futuras misiones que vinieron después. De hecho, de los cinco conflictos en los que la ONU ha intervenido anteriores a 1993, como Camboya, Angola, Somalia y Yugoslavia, El Salvador es la que registra un saldo positivo.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook