06 de mayo de 2018
06.05.2018
La ciencia en casa

Sexo con empatía: sí, gracias

Especialistas en sexología y salud emocional 'radiografían' la sexualidad de los adolescentes: decepcionados y confusos por querer emular el modelo pornográfico

05.05.2018 | 23:56
Sexo con empatía: sí, gracias

No saben sobre sexualidad. Pero tampoco saben que no saben. Confunden sexo con coito y creen que el modelo del porno es trasladable a las relaciones reales.

Los especialistas ya hablan de "un creciente analfabetismo relacional entre los más jóvenes, en el ámbito de la sexualidad", que "les lleva a la decepción". "Ven pornografía y creen que las relaciones sexuales reales se tienen que corresponder con esa ficción, y además tienen que ser satisfactorias. La decepción y la confusión terminan por ser muy grandes y la satisfacción únicamente narcisista", explica literalmente el psicólogo Ricardo Fandiño.

Fandiño ha escrito La lucha sexual de los adolescentes en la hipermodernidad con la coautora, también psicóloga, Vanessa Rodríguez. Un libro que les ha llevado varios años de investigación en su campo de trabajo predilecto: los adolescentes.

"El acceso de los jóvenes a la pornografía, sin que tengan la oportunidad de analizarla de forma crítica, es masivo y a edades cada vez más tempranas. La sexualidad también se ve influenciada por los ideales de éxito y rendimiento que predominan socialmente. Se incrementan las problemáticas narcisistas y se fomenta en los más jóvenes una búsqueda de la satisfacción rápida en la que se evita cualquier posibilidad de duda o malestar", explica Ricardo Fandiño.

Asimismo, la psicóloga Vanessa Rodríguez también lamenta que se transmite el concepto de sexo desde los parámetros de eficacia y eficiencia. "Hay que estar siempre activo, tener muchas relaciones, estar siempre estupendo y apetecerte siempre. Al final, al enfrentarse a una relación sexual desde un referente imposible y sin la madurez emocional necesaria, la decepción entra dentro de las posibilidades".

"La sexualidad aparece hoy en día accesible y proyectada sobre diferentes aspectos de la vida cotidiana. El caso más claro es la publicidad, que es omnipresente y utiliza de manera masiva la sexualidad como reclamo comercial. Con la emergencia de las nuevas tecnologías y las redes sociales, el cuerpo ha sido desplazado como lugar de la experiencia y de la presencia, siendo muchas de las relaciones virtuales, incluidas las sexuales", razona Fandiño.

De todos modos, y dado que "la salud sexual resulta un elemento determinante para entrar en la madurez" (da una buena medida de nuestra capacidad de disfrutar, de respetar, de conocer al otro...) aluden a la responsabilidad de los adultos de invitar a los adolescentes a hablar de sexualidad desde una perspectiva más libre y natural. "Hablamos de una educación sexual que no ponga únicamente el acento en la fisiología y los riesgos, sino que ponga el acento en el placer. el respeto, la diferencia, la empatía, la duda, los miedos". A eso añaden: "Pensamos además que la educación sexual cumple una importante función social por lo que debería de ser abordada de forma permanente en la propuesta curricular de toda la enseñanza obligatoria, y ser abordada por profesionales formados a tal efecto".

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