12 de abril de 2018
12.04.2018

Berezenko declara que no quiso matar a Timofeev y pide perdón a la esposa e hija

El letrado del moldavo alega que "no está probada la alevosía". La fiscal señala que el acusado "acechó" al hombre hasta que encontró la oportunidad de acabar con él

12.04.2018 | 02:38
Berezenko declara que no quiso matar a Timofeev y pide perdón a la esposa e hija

El procesado iba a ser expulsado del país

  • Eugeniu Berezenko fue detenido por agentes del Cuerpo Nacional de Policía meses antes de que cometiera el asesinato de Andrey Timofeev. A Eugeniu lo había denunciado Irina Boltenkova por supuestos malos tratos, un asunto que se judicializó y que el juez instructor decidió conceder una orden de protección para la mujer con una medida que prohibía a Eugeniu Berezenko acercarse a ella a una distancia inferior a 500 metros. Pero la Policía actuó, además, porque Berezenko, de origen moldavo se encontraba en España de forma irregular. Ante esta situación se siguió el protocolo y fue ingresado en el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de Hoya Fría, centro del que salió poco después tras recurrir dicha retención alegando en un procedimiento judicial razones de arraigo en España. Según fuentes judiciales en el tiempo en el que se buscaba a Berezenko por el asesinato de Timofeev, el juez del turno firmó su ingreso en el CIE, pero a los pocos días lo puso en libertad, en base a la documentación presentada por el letrado de Berezenko que argumentó el arraigo del mismo en la Isla. Así, Berezenko quedaba libre hasta que el Gobierno central resolviera el expediente. Uno de los argumentos esgrimidos por el moldavo fue que su padre tenía residencia legal en España y en aquella fecha vivía en el sur de Tenerife. Berezenko alegó que tenía una nueva pareja que estaba embarazada. Aportó además el contrato de alquiler de la vivienda donde residía junto con su novia, supuestamente en la urbanización Callao Salvaje. También entregó el documento que acreditaba que se había matriculado en un instituto de Arona y una licencia de taxi de Adeje, que le costó 160.000 euros, dinero que le dio Irina Boltenkova a principios de 2014 y que ayer se supo que debía devolvérselo. M. Á. A.

El joven moldavo de 24 años, Eugeniu Berezenko, acusado del homicidio del ciudadano ruso de 60 años, Andrey Timofeev, el 27 de noviembre de 2014, en Arona, se mostró ayer arrepentido ante el Tribunal del Jurado que hoy tendrá que deliberar sobre el objeto del veredicto que entregará el magistrado juez de la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, Francisco Javier Mulero Flores. Además, en su derecho a la última palabra, el acusado pidió perdón a Irina y Vitalia Boltenkova, esposa e hija de Andrey Timofeev, mujeres con quienes además el moldavo enjuiciado mantuvo relaciones sentimentales durante los tres años anteriores a la muerte del ciudadano ruso.

La fiscal, en su alegato final en el que expuso el informe de conclusiones definitivas, explicó a los miembros del Jurado que el acusado quería matar a Andrey Timofeev, a quien consideraba un "obstáculo" para llevar a cabo sus planes, que no eran otros que seguir manteniendo la relación sentimental con Irina. La fiscal aseguró que en la fase de instrucción de este procedimiento, el propio acusado confesó: "Quería quedarme con Irina y Andrey era un estorbo".

Según la representante del Ministerio Público, Berezenko "acechó" durante varios días a Timofeev: "Lo seguía en su vehículo particular, un BMW X5, y lo sabemos porque la víctima se había dado cuenta de esa vigilancia y se lo contó a su propia hija Vitalia", aseveró.

"El acusado acechó a Andrey en días sucesivos hasta que encontró una oportunidad para sorprenderla, atacarla y acabar con su vida", expresó la fiscal quien añadió que Andrey Timofeev "no tuvo ninguna oportunidad de defenderse, porque el ataque fue por sorpresa y desigual". "Sabemos que la víctima era una persona pacífica, nunca se la vio peleando; todos los testigos han dicho que era especialmente tranquilo y muy religioso; existía una acusada diferencia de edad entre ambos y la corpulencia de Eugeniu Berezenko, un hombre que mide más de un metro y noventa centímetros y al que le gustaba presumir en las redes sociales de músculos, de ir al gimnasio y entrenar artes marciales".

Alevosía

Todos estos detalles sirvieron a la fiscal para solicitar a los miembros del Jurado que dicten un veredicto de culpabilidad, no solo por el delito de homicidio, que el propio Eugeniu Berezenko reconoce, sino para que también se le impute la agravante de alevosía, ya que el acusado se procuró una oportunidad para atacar por sorpresa a la víctima y garantizarse el resultado que pretendía, que no era otra cosa que la muerte de Andrey Timofeev.

El acusado sorprendió a Andrey en la calle y le golpeó en la cabeza, quedando el hombre en un estado de inconsciencia, lo que fue aprovechado por Eugeniu para meterlo en el maletero del coche y desplazarse hasta un aparcamiento a algo más de un kilómetro de la calle en la que abordó a Andrey. Allí, alejado de posibles testigos acabó con la vida de Timofeev, a quien estranguló con una mano sin oposición alguna por parte de la víctima.

Luego compró una manta y un bidón de gasolina, alquiló un vehículo la mañana del 28 de noviembre y se deshizo del cuerpo en un descampado cerca del Parque Águilas del Teide, donde lo dejó con una bolsa en la cabeza fuertemente sujeta con cinta de embalar.

Posteriormente se dirigió a casa de Irina a quien le contó lo que había hecho proponiéndole huir juntos, lo que no aceptó la mujer quien vino a denunciar los hechos el 29 de noviembre, prácticamente a la misma hora en la que un hombre que paseaba un perro encontró el cadáver y alertó a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Eugeniu Berezenko vendió su coche por 4.000 euros y permaneció escondido 42 días, hasta que el abogado con el que se puso en contacto le aconsejó que se entregara. Desde el 12 de enero de 2015, el homicida confeso ha permanecido en prisión.

La fiscal solicita en su escrito de acusación que se imponga una pena de 17 años de prisión, mientras que el letrado de la defensa sostiene que no se ha probado la alevosía y pide la mínima por el delito de homicidio, hasta 15 años de privación de libertad, aunque ayer apuntó que en su calificación final introduce una atenuante por dilaciones indebidas, "aunque ésta no sería muy cualificada", dijo.

El letrado se esforzó en su alegato en hacer ver a los miembros del Jurado que las pruebas presentadas en el plenario "no acreditan" la imputación de un asesinato u homicidio alevoso. "Es parte de una composición de lugar que, con todos los respetos hacia la representante del Ministerio Público, son solo meras conjeturas, suposiciones o composiciones de lugar".

En este sentido, el abogado reiteró que el veredicto debe estar fundamentado en la prueba presentada y "si existe algún atisbo de duda, debe favorecerse una resolución beneficiosa para el reo".

En su derecho a la última palabra, el acusado quiso explicar cómo ocurrieron los hechos, cómo conoció a Vitalia, Irina y a Andrey. Rechazó que las denuncias que Vitalia e Irina presentaron en junio de 2014 por violación y malos tratos se correspondan con hechos reales. El acusado aseguró que se debieron a que Irina quería continuar con una relación que Berezenko tildó de "tóxica", así que para el acusado las denuncias fueron un chantaje.

Berezenko añadió que "nunca" tuvo problemas con Andrey y que lo único que quería era hablar con él para que convenciera a Irina para retirar las denuncias. Sin embargo, Andrey empezó a grabarle con el móvil, momento en el que empezó la supuesta pelea entre ambos y acabó con Andrey "asfixiándole".

En la jornada de ayer comparecieron previamente para declarar la propia Irina y su hija, Vitalia Boltenkova. La primera señaló que había mantenido una relación con el encausado durante unos meses, sin embargo, por problemas de salud y viendo que Eugeniu tenía un carácter o temperamento "imprevisible y violento", decidió acabar con dicha relación e invitándole a que se marchara de la casa que compartían. Aseguró que Eugeniu no se tomó bien la ruptura y se mostró violento, por lo que lo denunció por segunda vez.

Vitalia Boltenkova declaró que mantuvo una relación de pareja con Eugeniu durante un año y cuando decidió terminarla, "porque ya no lo quería", dijo, "me atacó y me violó", asegurando que aún espera que se resuelva judicialmente.

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