08 de abril de 2018
08.04.2018

"Fue un hito, más importante que un nuevo fármaco contra el cáncer o el colesterol"

08.04.2018 | 01:48

"Fue un hito en el tratamiento del varón con disfunción eréctil, no creo que se escribiera tanto de ningún otro tema en la literatura científica y sensacionalista durante la pasada década, la aparición de la Viagra supuso un acontecimiento más importante que el descubrimiento de un nuevo fármaco contra el cáncer, la hipertensión o el colesterol porque concedemos una importancia capital a la posibilidad de mantener relaciones satisfactorias, sin dificultades, la sexualidad forma parte íntima de nuestra salud", subrayó el jefe del servicio de urología del Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno Infantil de Gran Canaria, José Luis Artiles, sobre el inicio de la comercialización de la pastilla azul de Pfizer en Estados Unidos a principios de 1998.

Anteriormente, los pacientes de impotencia sexual debían recurrir a otros fármacos también vasodilatadores pero inyectables, en el propio pene, administración que producía una erección automática pero "impedía la espontaneidad sexual y provocaba el abandono del tratamiento". Por entonces, además, el 70% de los pacientes prefería que el médico abordase la disfunción eréctil, un problema que afectaba al 18% de todos los varones y hasta el 30% de los mayores de 50 años en España, detalló el urólogo jefe del Insular, hospital participante en ensayos clínicos de Viagra.

"Cuando los pacientes se dieron cuenta de que, por fin, existía un fármaco que podían tomar a demanda, 20 o 30 minutos antes de la actividad, fácil de utilizar, por vía oral, eficaz y muy seguro, con pocos y tolerables efectos secundarios, empezaron a venir y abrirse con el médico porque perdieron el miedo al medicamento, fue un avance importantísimo", argumentó José Luis Artiles antes de puntualizar, no obstante, que el usuario del sildenafilo, principio activo de la Viagra, requiere de estimulación sexual para lograr resultado. Precisamente, el también presidente de la Sociedad Canaria de Urología hasta 2016 recordó que la prescripción del comprimido romboide de Pfizer y otros productos similares contra la disfunción eréctil, como vardenafilo (Levitra) y tadalafilo (Cialis), corresponde a un médico para evitar un consumo inadecuado por puntuales problemas físicos o mentales, posibles causantes del denominado gatillazo.

Según José Luis Artiles, "si estima que sus fracasos sexuales superan del 25 al 40% de los intentos, es el paciente ideal para empezar con los fármacos, aunque es muy complicado separar los problemas orgánicos y psicológicos, la impotencia es más frecuente en ciertas patologías, como la diabetes, el 68% de los hipertensos también tiene dificultades, el 60% de los varones con disfunción eréctil presenta alteraciones del colesterol y la mitad son vasculópatas".

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