06 de abril de 2018
06.04.2018

Los médicos rehabilitadores concluyen que la natación ni previene ni cura la escoliosis

El sector se reúne en el Congreso de la Sociedad Canaria de Medicina Física y Rehabilitación

06.04.2018 | 00:55
Los médicos rehabilitadores concluyen que la natación ni previene ni cura la escoliosis

"A veces no se sabe por qué circula un mito y termina por instaurarse, como es el caso, pero lo cierto es que la natación ni previene ni cura la escoliosis". Con esa claridad expone Ricardo Díaz, médico rehabilitador del Hospital Doctor José Molina Orosa, una de las principales conclusiones que se exponen estos días en el XXIV Congreso de la Sociedad Canaria de Medicina Física y Rehabilitación.

De esta forma Díaz, presidente del Comité Organizador del Congreso, señala que la natación "es en general un buen deporte para la espalda, pero sobre la escoliosis no tiene más acción que cualquier otra práctica deportiva", ya que "flexibiliza la columna y puede contribuir a su musculación, pero no modifica la evolución de la dolencia".

En esa línea, el doctor Díaz apunta que "lo peor que podemos hacer a un niño que haga un deporte es decirle que deje de hacer ese deporte que le gusta porque tenga escoliosis para centrarse únicamente en la natación". De hecho, la consecuencia puede ser que "a esos niños, a los que sacas del deporte que le gusta, les acabes aburriendo, por lo que al final no habremos hecho nada bueno".

Dentro de esas "leyendas" instauradas, Ricardo Díaz recuerda que "tradicionalmente se pensaba que aquellos deportes que implicaban lanzamiento, como el balonmano o el fútbol, empeoraban la escoliosis, pero es algo que no está demostrado".

La escoliosis idiopática es un complejo proceso de deformación tridimensional de la columna vertebral y el tórax, de origen multifactorial, que aparece en sujetos aparentemente sanos y puede progresar durante los períodos de crecimiento rápido, sin que exista un origen conocido.

Según la edad de aparición y detección de la escoliosis, se clasifica en infantil (antes de los 3 años), juvenil (entre los 4 y 10 años) y adolescente (después de los 10 años). tres de cada 100 niños en edad escolar presenta esta anomalía, cifra que se duplica entre los 12 y los 16 años. , precisando tratamiento y seguimiento debido a su empeoramiento y progresión. La clave, por tanto, radica en "un control que se produzca con carácter semestral y, si la columna presenta desviación, realizar radiografías para establecer con mayor exactitud el estado". Con ello, "los únicos tratamientos que a día de hoy han demostrado frenar la evolución natural de una escoliosis son: la colocación de un corsé y la cirugía cuando la desviación es mayor de 45 grados".

El otro tema principal del congreso, que se celebrará hasta el 7 de abril en el Hotel Costa Calero de Lanzarote, será el de las ondas de choque, una alternativa en el abordaje del dolor de numerosas lesiones crónicas. En el encuentro se dan cita unos 60 médicos rehabilitadores de todas las Islas con el objetivo de debatir sobre cuestiones que afectan al sector, definir líneas de actuación comunes y "continuar aprendiendo y aprovechando los avances que se producen en nuestro campo constantemente", concluye el doctor Ricardo Díaz.

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