05 de abril de 2018
05.04.2018

Un fotógrafo de Tenerife, procesado por 16 delitos sexuales

Supuestamente, captaba jóvenes en las redes sociales con fines sexuales prometiéndoles trabajos gratuitos - Algunas de ellas eran menores de edad

05.04.2018 | 18:48

El magistrado titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de La Orotava ha dictador un auto de procesamiento contra P. J. H. G. como supuesto autor de distintos delitos de índole sexual, con suficiencia indiciaria, en los que, en muchos de ellos, habrían sido perpetrados sobre menores de edad.

El juez que instruye el caso, Sergio Oliva, ha imputado a P. J. H. G. por un delito de abuso sexual cometido sobre una persona mayor de edad, tres delitos de abuso sexual con menores de 16 años como víctimas, cuatro delitos de abusos a través de medios tecnológicos, ilícito recogido en el tercer apartado del artículo 183 del vigente Código Penal y ocho delitos de corrupción de menores.

El magistrado le ha impuesto al investigado la obligación de depositar una fianza de 21.000 euros para responder de las obligaciones pecuniarias que se puedan derivar en el procedimiento. Además, el juez apercibe al acusado en el mismo auto de la obligación de consignar dicho pago en un plazo máximo de 24 horas y que, en caso de no verificar dicho depósito, se procederá al embargo de sus bienes hasta cubrir la citada cantidad.

Según el auto, el acusado captaba a menores y personas jóvenes a través de distintas redes sociales como Facebook o Instagram a los que prometía realizar reportajes fotográficos gratuitos, muchos de ellos en posturas eróticas, sin ropa o semidesnudos. Además, en el transcurso de las sesiones de fotos, que realizaba en diferentes parajes o habitaciones de hotel del norte de Tenerife, el investigado intentaba mantener relaciones sexuales con los menores, en unos casos llegando a obtenerlas, y en otros realizando tocamientos a pesar de las negativas de los jóvenes.

Entre otras pruebas, que han servido para conformar el auto de procesamientos, se cuenta con las declaraciones de las víctimas, material fotográfico y conversaciones mantenidas entre el fotógrafo y las vícitmas a través de las redes sociales o mediante mensajería de teléfono móvil como whatsapp.

P. J. H. G. es un fotógrafo reconocido en la isla de Tenerife, especialmente en el ámbito de la moda y a pesar de las pruebas de cargo aportadas en las diligencias, cabe recurso de reforma ante el mismo órgano judicial que ha dictado el citado auto o de apelación ante la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife.

El juez instructor señala en su auto que "la abundante prueba documental, fruto del análisis del material requisado en la entrada y registro del domicilio del investigado, así como del estudio de los terminales telefónicos de alguno de los perjudicados, han servido para acreditar, al menos indiciariamente, que los trabajos de fotografía realizados por el investigado a los menores de edad afectados, distaban bastante de ser reportajes fotográficos al uso".

Añade el magistrado que "desde una óptica general, sin referirnos propiamente a las fotografías, resulta sorprendente que un profesional de la materia se dedique a realizar sesiones de fotos sin exigir emolumento alguno para el ejercicio de tal labor. Esa ausencia de interés crematístico debe conectarse con la gravedad de la sexualización de las conductas que el investigado incitaba a realizar a sus modelos menores de edad".

En este sentido, se han obtenido indicios de que el procesado, "aprovechando la dirección de la sesión fotográfica, conseguía que los menores llegasen a posar totalmente desnudos. Durante la ejecución de determinadas sesiones, el investigado profería comentarios de naturaleza sexual que poco o nada tenían que ver con la labor de un profesional de la fotografía. En otras sesiones ordenaba la puesta en escena de posturas de naturaleza puramente sexual (indicando a los menores que se tocaran sus genitales, o solicitando que los modelos tocaran los genitales de otros que participan también en la misma sesión".

El auto recoge también que "el investigado, en conversaciones de whatsapp con alguno de los menores, hacía expresa referencia a sesiones fotográficas en las que describía las mismas, no como una labor profesional seria, como podría esperarse de un profesional de la materia (pues bajo esa premisa se ofrecía a sus víctimas), sino como parte de una especie de juego sexual en el que estaban participando menores de edad, y del que formaba parte el investigado".

Desde el aspecto propiamente interno, "el contenido de las fotografías es eminentemente pornográfico, pues mostrándose expresamente el órgano sexual masculino de los menores de edad, el Código Penal le atribuye la consideración de pornografía infantil", concluye el magistrado en su escrito de procesamiento.

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