03 de abril de 2018
03.04.2018
Tribunales

El anciano que mató a un ladrón en Güímar dice que "defendía" a su esposa

La fiscal afirma que el reo actuó en legítima defensa, pero le acusa de tenencia ilícita de armas

02.04.2018 | 23:50
El anciano que mató a un ladrón en Güímar dice que "defendía" a su esposa

"Yo no había disparado un arma en mi vida, pero mi hijo me había dado un revólver que guardaba en casa. Cuando empuñé la pistola que tenía escondida en una caja en el dormitorio solo quería que los dos ladrones que habían entrado en casa dejaran de pegar a mi mujer y huyeran de allí; uno de ellos huyó a la carrera, pero el otro se encaró conmigo y me amenazó; disparé dos veces, una hacia el suelo y otra hacia él, pero no supe que le había dado esa segunda vez porque pudo huir de la casa. Solo lo volví a ver cuando ya había llegado la Guardia Civil a casa; estaba fuera, tendido en el patio y muerto".

Esta es parte de la declaración que hizo ayer Jacinto S. M., de 83 años, en el juicio con Tribunal del Jurado, que se celebra en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, por la muerte de Jonás Cano Ruiz quien había asaltado la casa propiedad de Jacinto y su esposa, en un paraje apartado del municipio de Güímar, para robar el dinero que pudiera guardar allí el matrimonio.

La Fiscalía y la defensa señalan que el homicidio que se produjo en la noche del 1 de marzo de 2015 en la casa de Jacinto S. M. se produjo en legítima defensa para repeler el asalto violento del que Jacinto, su esposa y su cuñada, estaban siendo víctimas a manos de dos hombres enmascarados que portaban palos y armas aunque éstas, como se comprobaría más tarde, eran simuladas. Por ello, ambas partes solicitan que para el cargo de homicidio se aplique la eximente completa de legítima defensa, por lo que no estaría penado con prisión.

El hoy fallecido, en compañía de otro joven menor de edad que huyó del lugar, el padre de este último y otras dos personas más, habían planificado el asalto a la casa de Jacinto y su esposa, una propiedad que se encuentra alejada de cualquier núcleo de población. Los ladrones lo habían intentado antes, el 28 de febrero de 2015, pero Jacinto los puso en fuga. Un día después, los delincuentes regresaron a la finca y sorprendieron al matrimonio sobre las 21:00 horas.

"Iban con unas máscaras negras, en una mano llevaban una pata de cabra y en la otra, una pistola". "Con el palo reventaron la ventana del cuarto de la barbacoa donde yo estaba viendo un partido de fútbol; mi mujer estaba dentro de la casa y al oír el ruido se asomó, y en ese momento, el mismo asaltante rompió esa otra ventana también", declaró el acusado quien tiene graves dificultades para oír y ver por su edad.

"Entonces me zarandearon y me obligaron a abrir la puerta de la casa; la abrí y me empujaron haciéndome daño en el hombro; uno de ellos se encaró con mi mujer, que estaba al fondo, y la golpeó. El otro individuo me dejó a la entrada de la casa y fue hacia mi mujer amenazándola para que le diera la caja fuerte", manifestó Jacinto S. M. "pero no teníamos caja fuerte en casa", añadió el acusado.

"Mi mujer les dijo que había llamado a la Policía y entonces uno de los encapuchados le partió la mano a mi mujer atrapándosela contra una puerta y diciéndole: ahora sí que no podrás llamar", recordó el anciano ante el Jurado mientras le preguntaba la fiscal Náyade Remón. "Mi mujer les decía que no teníamos caja fuerte y que le podríamos dar las tarjetas de crédito para que sacaran dinero, pero ellos insistían en que querían la caja fuerte".

"Entonces yo dije que iba a buscar algo de valor al cuarto, y pude ir porque los dos ladrones estaban amenazando a mi mujer, creían que ella era la que manejaba el dinero, o al menos eso les habría dicho la mujer que organizó el robo", espetó Jacinto S. M., que sospecha de una empleada del hogar que trabajó para el matrimonio como la persona que ideó el asalto.

Cuando regresó del dormitorio, Jacinto portaba un revólver del calibre 38 que le había dejado su hijo -hoy fallecido- "por si tenía una emergencia, porque vivíamos lejos de cualquier casa, y al final así fue; tuve que usarla para evitar que siguieran apalizando a mi mujer".

"No quería dispararles, sino que vieran que tenía un arma. Les dije a los dos asaltantes que se fueran: uno huyó por un lado, pero el otro se encaró y disparé".

En la primera sesión del juicio declararon también los padres de Jonás Cano, quienes negaron conocer antecedentes por robo de su hijo y se limitaron a decir que "era muy trabajador". La acusación particular pide 10 años de prisión y 76.690 euros.

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