08 de marzo de 2018
08.03.2018

Tras los temblores de La Palma

La Asociación Española Volcanes de Canarias pone sobre la mesa los diferentes procesos que se pueden esperar en la Isla tras las recientes series sísmicas en la zona de Cumbre Vieja

08.03.2018 | 03:14
Localización de una de últimas series sísmicas de la Palma.

Es recurrente escuchar o leer que Canarias debe acostumbrarse a los movimientos sísmicos, pero cada vez que a la tierra se le ocurre temblar más de lo habitual en algún del Archipiélago surgen las dudas de si se trata de un presagio de algo más grande. Recientemente ha sido La Palma la Isla en la que los terremotos han alentado las alarmas: varias series sísmicas en la misma dorsal sacudieron, aunque a baja magnitud, a la población y fueron el foco del interés científico.

En todos los casos, las entidades intervinientes en este tipo de fenómenos hicieron un llamamiento a la tranquilidad, después de la activación del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca) y de los pertinentes escrutinios científicos. En otoño primero y el pasado febrero después, este colectivo descartó la erupción inminente.

Entonces, ¿qué es lo que está ocurriendo? Responder a esta pregunta es el objetivo de la Asociación Española Volcanes de Canaria, que ha realizado un reportaje a través de su propia web en el que, además de analizar los fenómenos en La Palma, alude también a la tranquilidad "aceptando que vivimos en islas volcánicamente activas".

La Asociación, que alude a información suministrada por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), y el Gobierno de Canarias y al asesoramiento de expertos en riesgo volcánico, explica que en 2017 el IGN se mejoró su red en la Isla con la instalación de seis nuevos sismógrafos.

Esta mejora permitió la detección de hasta tres series sísmicas en La Palma entre octubre y febrero, que acumularon casi 500 terremotos, el mayor de ellos de una magnitud de 2,7.

La duda que pretende aclarar Volcanes de Canarias es si esta situación puede derivar en una erupción. Al respecto, sostiene que "no todas las reactivaciones volcánicas tienen que acabar en erupción" y de hecho informa de que "aproximadamente solo un 10% de los empujes de magma logran alcanzar la superficie".

La Palma, según los expertos que forman el Comité Científico del Pevolca, "no son indicios más que de entrada de pocas cantidades de magma bajo la Isla y se debe seguir su evolución", una cuestión a la que la Asociación añade que "aunque es cierto que podría ser el inicio de un proceso más largo, harían falta más fenómenos para esperar que esta reactivación pueda desencadenar una erupción a corto plazo", por lo que los responsables del monitoreo han incrementado la vigilancia sobre la Isla.

Según los expertos, aunque no todos los volcanes actúan igual, en general las erupciones suelen venir anticipadas de varios fenómenos. Entre ellos, se encuentra el incremento de la actividad sísmica, tanto en frecuencia como en magnitud. A ello se suma otra cuestión, que en el caso de La Palma se ha descartado, que es la deformación del terreno que, aunque no sea observable a simple vista, si es detectada por los aparatos de medición.

Si el proceso avanza, los científicos analizarían también variaciones en la micro-gravedad o cambio de las propiedades de las aguas subterráneas de las galerías o acuífero, así como el incremento en la emisión de gases del subsuelo o cambios importantes en la composición química de los mismos.

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