04 de marzo de 2018
04.03.2018
Vuelta al mundo con la opinión de tenerife Asia (XXV)

Bangkok, un destino de cinco estrellas

La capital de Tailandia es una megaurbe vibrante, cosmopolita, moderna, llena de color y una inagotable oferta de ocio y diversión

04.03.2018 | 01:02
Bangkok, un destino de cinco estrellas

Tailandia suele ser la primera toma de contacto con Asia para los viajeros que no residen en el continente asiático. El país de las sonrisas, que destaca por la amabilidad y hospitalidad de su gente, ofrece un amplísimo abanico de posibilidades a los turistas que deciden visitar el valle del río Mekong. Los amantes de la montaña encontrarán en el norte, especialmente en Chiang Mai, unos paisajes de película en los que integrarse con actividades de aventura en plena naturaleza; los que prefieren el relax, con el sonido del mar como banda sonora, pueden disfrutar de playas de arena blanca con aguas cristalinas, que consiguen que cada foto parezca una postal, en el sur del país y en sus islas en las que sumergirse para practicar el buceo, por sus sobresalientes fondos marinos, es una práctica casi obligatoria.

La cultura también está presente en toda Tailandia. Tanto en sus festivales, que se celebran durante prácticamente todo el año en diferentes zonas, como en el legado histórico de sus reinos que dejaron huella de su paso con los excelentes complejos arqueológicos. Y el cóctel perfecto, de un país que lo tiene todo y lo ofrece de maravilla por su afianzada apuesta turística, es una capital de la entidad de Bangkok. Vibrante, cosmopolita, moderna, llena de color y una inagotable oferta de ocio y diversión. Una megaurbe que ha sabido darle la mano al progreso sin perder sus costumbres y tradiciones, sino que las explota como el mayor reclamo con el que completar este puzzle, que compone, sin duda, la increíble Tailandia.

Multitud de viajeros

Y es justamente en Bangkok en donde decidimos centrar nuestra grabación de las historias tailandesas que emitiremos en la segunda temporada de El Turista, en una semana de grabación en la que contamos con la colaboración de Turismo de Tailandia, con los que pretendemos ofrecer una visión distinta de la mayor urbe del sudeste asiático. Bangkok es uno de los hubs de Asia, una ciudad a la que llegan muchos viajeros para hacer escala hacia otro destino pero aprovechan su visita para dejarse capturar por su magia. Aunque muchas veces se relaciona a Tailandia como un destino de mochileros o el escenario idílico para los nómadas digitales, hemos querido en esta ocasión romper esos tópicos y dar a conocer, con El Turista 2, que la capital tailandesa es un destino para todo tipo de viajeros, donde también hay cabida para aquellos que les gusta disfrutar sin límites, con unos servicios en los que siempre se busca la excelencia y a los que les gusta saborear los lujos que nos regala Bangkok. Así que para ponernos en sintonía desde antes de nuestra llegada, decidimos volar con todas las comodidades y garantías que ofrece la aerolínea Emirates, una de las más reconocidas a nivel mundial gracias a su compromiso con los más altos estándares de calidad.

La capital del viejo reino de Siam se rebela como una metrópoli energética, caótica, con tintes futuristas pero, siempre, con la cercanía de la sonrisa amable de su seña de identidad. Su inmensidad y el vibrante ritmo de una urbe de más de 10 millones de habitantes, que ha sufrido una profunda metamorfosis y un crecimiento exponencial desde su fundación en 1782 bajo el mandato del rey Rama I, podría intimidar al viajero en su primera toma de contacto, pero al final acaba cautivándolos.

El tránsito de motos - tuk tuks- su skytrain y millones de turistas conforman un hormiguero con un apasionante bullicio multiétnico. Tras varias semanas de filmación por el sudeste asiático, estamos en el lugar perfecto para recuperar nuestro cuerpo, restaurar nuestra salud, dándole los mimos que nos demanda. Existen opciones económicas para atender la demanda del mayor centro de mochileros del mundo, pero nosotros optamos por el confort y relajación que proporciona Divana Spa, un auténtico oasis en el corazón de Bangkok. La experiencia de un lujoso tratamiento de spa tailandés, con la que conseguir el relax de cuerpo y mente mediante terapias preventivas y curativas, destaca por su exquisita atención, metódico cuidado, los mimos con los que se realiza cada acción del masaje y el ambiente, en el que se estimulan todos los sentidos. ¡Qué placer! Muy recomendable.

Tocaba activarse y seguir descubriendo los atractivos de la capital tailandesa y cuando cae la noche es tradición en Tailandia que se habiliten los mercados nocturnos con sus innumerables puestos callejeros. En esta ciudad de luces y neones no podía faltar un mercado que brillase por luz propia. El mercado de neón, Talad Neon Market, ofrece diferentes zonas de comida gourmet, en las que degustar el tradicional pad thai o mango stick y rice; y variados souvenir, tanto típicos como novedosos, que calmar las ansias de los compradores de recuerdos. César Sar pudo comprobarlo probándose ropa interior con diversa temática o enfundándose los guantes de muay thai y emular un combate con el comerciante, en pleno mercado. ¡Las risas están aseguradas cuando se emita esta historia en el programa de televisión!

El río Chao Phraya supone la autopista natural más transitada de la capital tailandesa, atravesándola de norte a sur y evitando, así, los desesperantes atascos de sus calles. Un paseo en long tail boat, barca típica tailandesa, por sus aguas y los klongs, o canales, de Bangkok, nos permite conocer la vida tradicional de la urbe, descubrir los monumentos más famosos que se sitúan a sus orillas y entender por qué a Bangkok la catalogan como la Venecia del Este.

Más de 400 templos budistas se erigen en la ciudad, por lo que no es de extrañar -al igual que en el resto del país- encontrarse con monjes vestidos con sus túnicas color azafrán recibiendo la caridad. Los templos más relevantes se encuentran a ambos lados del río, destacando el Wat Pho con su gran Buda Reclinado, la inconfundible silueta del Wat Arun o algunos menos reconocidos, pero muy curiosos, como el Wat Yannawa, con forma de barco, de casi 50 metros de eslora y aspecto surrealista.

Sin embargo, la visita obligada es al Palacio Real, la principal atracción turística de la ciudad y una de las joyas de Asia. Un grupo de edificios que sirvieron como sede real desde el siglo XVIII hasta mediados del siglo XX conforman este majestuoso conjunto arquitectónico. El oro reluce hasta cegar, los pulidos detalles sorprenden a la mínima que prestes atención a cada una de estas obras de arte que decoran sus templos y el tiempo vuela paseando y admirando la belleza de esta inmensidad dorada.

La jornada de visita de templos suele ser agotadora y el bullicio de Bangkok puede realizar molesto ante el cansancio. Desconectar en la ciudad de los ángeles, como se conoce entre sus habitantes, permite escaparnos de este ajetreo caótico. Ambientes serenos, tranquilos y con unas vistas panorámicas que quitan la respiración, son algunas de las bonanzas de visitar los rooftop de Bangkok.

En el sur de la ciudad se encuentra el Attitude, un lujoso rooftop situado en la cima del hotel Avani, que nos sirvió para tomar unas imágenes impresionantes de la ciudad al paso de su serpenteante río de los reyes, el Chapo Phraya, y degustar unos deliciosos cóctels y tapas asiáticas de alta gastronomía, en un ambiente moderno y romántico.

El mercado de Mae Klong

Los atractivos de Bangkok se extienden hasta su perímetro. A una de la capital se halla Mae Klong, un pueblo que ha tomado relevancia turística por alojar el que quizás es uno de los mercados más surrealistas del mundo. La característica principal de este mercado de 200 metros de largo es que se los comerciantes exponen la comida en sus puestos que están habilitados, íntegramente, sobre las vías del tren. Ocho veces al día el tren atraviesa el pequeño mercado a golpe de bocina y se da la curiosa imagen de cómo en segundos desmontan sus puestos, pliegan los toldos y dejan espacio para que pase la locomotora; y vuelven a montar sus puestos.

Más tradicionales y habituales, pero no por ello menos atractivos, son los mercados flotantes que se encuentran a lo largo del delta del Chao Phraya. Barcas apiñadas en sus canales sirven de restaurante y ventas ambulantes, una tradición que tiene su origen en la falta de carreteras en las áreas rurales que obligó a los campesinos a navegar por ríos y canales para transportar sus mercancías. Algunos se han transformado debido al turismo, pero los guías locales nos trasladaron a un mercado que aún mantiene la esencia tradicional y donde pudimos sentirnos como locales compartiendo anécdotas y risas.

Quien pasa por Bangkok debe reservar un día para recorrer los 85 kilómetros, dirección norte, que distan hasta Ayutthaya. La que fuese capital del Reino de Siam desde 1350 tuvo su época dorada en los siglos XV y XVII, convirtiéndose en referencia como centro comercial y diplomático de Asia. Su esplendor, que le sirvió para ser considerada la ciudad más espectacular del planeta, originó que no sólo fueran mercaderes, monjes y misioneros los que valorasen este territorio; sino que jemeres y birmanos intentaron en varias ocasiones conquistarla; siendo estos últimos los responsables del saqueo en 1767; quedando los restos de la ciudad en un área de 15 kilómetros cuadrados; entre los que destacan templos y estepas, que forman uno de los lugares históricos más importantes de Tailandia. El mejor modo de recorrerlo es en un tuk tuk reservado para todo el día y así poder moverse por los diferentes templos, cada cuál diferente y con sus atractivos.

El Wat Lokaya Sutharam recoge un buda acostado de 37 metros de largo y 7 de alto; mientras que en el Wat Mahathat, un árbol con la cabeza de Buda integrado en sus raíces es la fotografía más buscada. Sin embargo, es el Wat Chaiwatthanaram, el más importante del reciento; y gracias a su buena conservación se puede disfrutar de este templo construido en 1630 bajo la arquitectura khemer, que en 1991 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Paseo en un barco arrocero

Aprovechamos nuestra filmación en este valioso complejo arqueológico para dar un paseo en thanatharee, un barco arrocero, y es que se dice que el corazón de Tailandia late en sus fértiles llanuras, en sus extensos arrozales que han fundamentado el progreso del país a lo largo de su historia. Mientras disfrutamos de este relajante paseo, en este barco arrocero hecho de madera de teca que se popularizó al término de la II Guerra Mundial con el objeto de transportar arroz en las aguas del río Chao Phraya, podemos obtener unas tomas con una perspectiva fluvial, de los grandes atractivos de la que fue una de las regiones más prósperas de Asia.

Tailandia tiene mucho que ofrecer, pero en este viaje de vuelta al mundo en el que pretendemos visitar 50 países durante los 14 meses de grabación de la segunda temporada de El Turista, debemos priorizar localizaciones. Así que nos toca despedirnos de Bangkok y poner rumbo hacia Vietnam.

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