22 de febrero de 2018
22.02.2018

Los fisioterapeutas piden la ayuda de la Administración contra el intrusismo

El Colegio Oficial de Canarias, que considera que "se está jugando con la salud de demasiadas personas", presentó 79 denuncias en 2017 contra falsos profesionales

22.02.2018 | 01:50
Los fisioterapeutas piden la ayuda de la Administración contra el intrusismo

Más fisios en el sistema público

  • La lucha contra el intrusismo es sólo uno de los aspectos que el Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Canarias recoge e n su nueva campaña de comunicación digital, bajo el lema "En cada momento, en cada etapa. Siempre en buenas manos". El objetivo será llegar a la mayor parte de la población, defendiendo la profesionalidad en el ámbito de la disciplina y concienciando sobre su importancia debido a la necesidad de "fortalecer la presencia de la Fisioterapia en el sistema público. La demanda en Canarias es importante y el ratio es de sólo 1 fisio por cada 1.000 habitantes, una de las más bajas de España", apunta Santiago Sánchez, presidente del Colegio.

Falsos fisios que ofrecen servicios terapéuticos careciendo de titulación para ello. Centros que imparten terapias sin contar con profesionales sanitarios. Anuncios de quiromasajistas y curanderos que llevan a cabo prácticas que pueden acarrear lesiones graves a sus pacientes por no tener la formación adecuada. Son casos reales de intrusismo que aumentan año a año y a los que el Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España quiere hacer frente con la colaboración de las diferentes administraciones públicas. Para ello abogan por una legislación más restrictiva "que exija a los centros que oferten técnicas sanitarias los mismos requisitos que se nos piden a los profesionales", apunta Santiago Sánchez, presidente del Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Canarias.

Riesgos para la salud

En esa línea, la clave está en que "con la crisis económica se ha acentuado la necesidad de ganarse la vida y éste es un nicho de empleo que interesa a mucha gente, pero hay que ser tremendamente cuidadoso porque se juega con la salud de demasiadas personas", en lo que es "un problema grave y compartido por todas las comunidades autónomas". De hecho, Sánchez hace hincapié en que "nuestro afán por intervenir ante estos casos de intrusismo no viene originado por un afán de protagonismo, sino por proteger la salud de los pacientes. Muchas veces no saben quién les está atendiendo o si es un profesional titulado o no y, aunque afortunadamente en la mayoría de los casos no se producen consecuencias importantes, sí ha habido lesiones graves por casos de mala praxis", que van desde dermatitis por falta de higiene, tendinitis en hombros y codos por sobreestiramientos o cervicalgias y lesiones neurológicas producidas por una mala rotación del cuello.

Todo ello ha generado que el Colegio de Fisioterapeutas de Canarias presentara un total de 79 denuncias por intrusismo en 2017 (35 en Gran Canaria, 31 en Tenerife, 6 en Lanzarote, 2 en La Palma y 1 en Fuerteventura) y en lo que llevamos de 2018 ya se acumulen otras 11. "Ir por la vía penal siempre es nuestra última opción, tanto por el elevado coste que tiene como por la lentitud de la justicia", señala Sánchez, "aunque lo cierto es que acumulamos ya algunas sentencias a favor que han supuesto condenas por intrusismo". Hasta ese punto llegaron casos como el del falso fisioterapeuta condenado en 2013 en Tenerife por intrusismo y falsedad documental o el de otra sentencia en Arrecife en 2015, en la que se estableció una multa de 4.500 euros y la clausura del centro en el que ejercía un hombre condenado por ejercer sin tener un título académico para ello y sin esta r inscrito en el correspondiente colegio profesional.

La Administración, clave

Desde el Colegio de Fisioterapeutas se aboga por una mayor implicación de la Administración para poner coto a este intrusismo, incidiendo Santiago Sánchez en que "la Administración debe exigir los mismos requisitos a los profesionales sanitarios y a los centros que anuncian métodos terapéuticos". Entre esas exigencias se encuentran "estar acreditados como centros sanitarios y que sus profesionales figuren como colegiados".

Una de las dificultades estriba en que "a menudo estos pseudocentros utilizan una terminología que incluye métodos específicos de intervención en fisioterapia y en otras áreas y que ni lapoblación ni incluso las propias administraciones conocen", apunta el presidente del Colegio.

Además, el papel de control de los organismos competentes ha disminuido de manera sensible, ya que "hace dos años funcionaban de manera bastante eficiente, con una regulación escrupulosa que obligaba a modificar la publicidad engañosa cuando se consideraba que no se ajustaba a la realidad y llegando a establecer sanciones en los casos necesarios". Sin embargo, "la respuesta ahora es que apenas cuentan con personal y que están desbordados por el elevado número de denuncias que presentamos".

Ello deja en no pocas ocasiones ese control en manos de los propios pacientes. El consejo es sencillo: "Todos los profesionales sanitarios estamos obligados a colegiarnos, por lo que cotejar el nombre del supuesto fisioterapeuta en la ventanilla única del Colegio Oficial de Fisioterapeutas es la mejor manera de recibir el tratamiento que realmente precisamos y evitarnos problemas posteriores", concluye Santiago Sánchez.

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