01 de febrero de 2018
01.02.2018

La Candelaria aplica una técnica para minimizar las secuelas de un ictus cerebral

Los especialistas recuerdan la importancia de identificar los síntomas de un infarto cerebral

31.01.2018 | 23:51
La Candelaria aplica una técnica para minimizar las secuelas de un ictus cerebral

El Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria ha aplicado trombectomías mecánicas a un centenar de pacientes diagnosticados de ictus isquémico, una técnica que permite extraer los coágulos cerebrales que han motivado estos accidentes cerebrovasculares.

Este procedimiento se realiza desde 2015 por parte de los especialistas del servicio de Radiología Vascular Intervencionista en pacientes seleccionados, una vez que el neurólogo valora la idoneidad de extraer el trombo que ha obstruido la arteria intracerebral y que ha dado pie a un infarto cerebral.

Un ictus o accidente cerebrovascular isquémico (ACV) es una enfermedad vascular que afecta a los vasos sanguíneos que suministran sangre al cerebro. Cuando por diferentes motivos las células del cerebro no reciben el aporte necesario de sangre, pierden su función y provocan un infarto cerebral.

Las secuelas neurológicas pueden ser muy graves, de ahí que los especialistas que conforman la Unidad de Ictus del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria recuerden la importancia de saber reconocer los síntomas de un accidente cerebrovascular para poder actuar a tiempo.

"Si una persona presenta de forma repentina signos como dificultad para hablar, parálisis o trastornos psicomotrices y de la marcha, es momento de avisar al servicio de emergencias del 112 para activar el Código Ictus, un protocolo de emergencias con el que se puede identificar rápidamente si se está sufriendo un accidente cerebro vascular y activar el soporte asistencial de urgencias adecuado hasta trasladar al usuario al hospital de referencia", explica el doctor Antonio Medina, neurólogo y coordinador de la Unidad de Ictus del centro hospitalario.

El tratamiento de un ictus tiene una ventana temporal limitada, tanto para la aplicación de terapia farmacológica como para valorar técnicas intervencionistas que puedan evitar la obstrucción de las arterias, de ahí la importancia de actuar con celeridad.

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