28 de enero de 2018
28.01.2018
Vuelta al mundo con la opinión de tenerife Asia (XV)

Japón: fusión mágica

El país del Sol Naciente brilla por la mezcla de tradición y modernidad pero, sobre todo, por el carácter reflexivo y calmado de sus habitantes

28.01.2018 | 00:34
Japón: fusión mágica

Dar una vuelta al mundo y no pasar por Japón sería un delito. Máxime cuando nuestro giro al planeta se debe a la filmación del programa de televisión de viajes El Turista, que recoge breves historias sobre cultura, gastronomía, tradición o deporte en medio centenar de países alrededor del globo terráqueo. El país del Sol Naciente es un lugar eterno, que ha sabido mantener y salvaguardar sus tradiciones pese a la una constante evolución, producto de una sociedad altamente tecnológica y siempre a la vanguardia de la modernidad. Una combinación que permite trasladar al viajero, en su recorrido por el archipiélago nipón, desde un extremo al otro pero contando en todo momento con un denominador común: su ejemplarizante civismo.

Japón es un destino que enamora, que cautiva, que invita a la reflexión y que no puede faltar en la lista de cualquier viajero. Su sociedad es el principal activo, la protagonista y principal reclamo turístico. La perseverancia de sus tradiciones ancestrales, el cuidado de sus impresionantes templos, palacios y Jardines que contrastan con la irrupción de modernas y pulcras urbes, la conservación de sus formidables espacios naturales, la destreza para elaborar su exquisita gastronomía o simplemente las costumbres de su vida cotidiana... Todo se debe a la idiosincrasia del japonés. Educado, respetuoso, amable, honrado, perfeccionista y siempre sumando a favor de un colectivo, disponen de una sociedad idílica, en la que todo tiene un orden que favorece que siempre se roce la excelencia y dando a un escenario inigualable al norte de Asia y bañado por las aguas del Pacífico.

Excelente red ferroviaria

Durante dos semanas estaremos recorriendo Japón con la máxima atención, con los ojos bien abiertos y las cámaras preparadas para intentar captar toda la esencia de uno de los países más mágicos del mundo. En este tramo contamos con la colaboración de la Oficina Nacional de Turismo de Japón, que nos proporciona las facilidades necesarias para que podamos desplazarnos por el país y obtengamos el mayor número de historias para el programa de televisión y, así, difundir una visión lo más completa posible. Aunque su precio no es económico, la excelente red ferroviaria de Japón -rápida, cómoda y eficiente- es la mejor opción para desplazarse por la principal isla. Los trenes bala, conocidos como shinkansen, ofrecen conexiones de alta velocidad que permite recorrer el país y los turistas pueden adquirir -sólo antes de su llegada a Japón- un pase semanal o de dos semanas con un número ilimitado de trayectos, el Japan Rail Pass, que es altamente recomendable si desea conocer varios rincones de Japón.

Nuestra primera parada fue Osaka. La capital económica de la prefectura de Kansai es un símbolo de riqueza, innovación tecnológica y el punto neurálgico de la mayoría de los negocios fuera de la capital nipona. Y quisimos recorrerla de una manera especial, con una visión panorámica propia de un City tour pero con un alto grado de diversión. Los japoneses, pioneros en la industria de los videojuegos y apasionados del Anime, son muy frikis y tienes la posibilidad de conducir por las calles de Osaka con un kart, como un vehículo más, y disfrazado de tu personaje favorito. ¡No lo dudamos! SuperMario Sar y el Minions Palarea, así emulamos el mítico juego MarioKart mientras filmábamos los contrastes de la ciudad, con sus imponentes rascacielos de la zona de Umeda, el imperial Castillo de Osaka, con más de 400 años de historia, o el ritmo vibrante, entre los neones y luminosos, del Dotombori, presidido por su el simbólico Glico. La diversión estaba asegurada pero nos sorprendimos del completo tour por la ciudad, mientras disfrutábamos la experiencia de grabar la primera historia para El Turista en territorio nipón.

Recorrido por Osaka

Habíamos conocido esta urbe de menos de 3 millones de habitantes desde el suelo pero queríamos verla desde las alturas, así que optamos por varias opciones. La primera fue Hep Five, una noria de 106 metros que se eleva sobre el tejado de un centro comercial en el que está instalada. Continuamos obteniendo nuestras imágenes desde las alturas en el Umeda Sky Building, un edificio futurista con un fabuloso mirador en 360 grados que nos permite, desde el corazón de la ciudad, descubrir todo su centro financiero y la bahía; y para obtener otra visión e imágenes panorámicas desde otro punto de la ciudad acudimos hasta la mítica Tsutenkaku, o Torre Hitachi, que con sus 103 metros de altura es uno de los símbolos de la ciudad de Osaka y, sobre todo, del barrio de Shinsekai.

Nuestra estancia en este paraíso de la electrónica nos coincidió con el festival Kaizuka Danjiri Matsuri, una celebración en la que 20 carrozas, en japonés danjiri, compiten en las calles de la ciudad de Kaizuka. La zona está cercada ante el peligro de que algunas de estas carrozas, arrastradas gracias al esfuerzo de cientos de corredores que las impulsan con una cuerda que las agarran, puedan virarse y caer en alguna esquina. Es ese el momento más álgido de la celebración, cuando las carrozas, manteniendo su turno, giran ante el impulso de los corredores mientras un componente del grupo realiza saltos, en vaivén, en lo alto de la carroza. Para obtener buenas tomas desde diferentes ángulos decidimos situarnos junto a los cámaras de la televisión local, pero claro, necesitábamos una acreditación y en una sociedad en la que todo está previsto, ordenado y con unas normas. Estos imprevistos les ponen nerviosos y les descolocan. Finalmente, pudimos obtener unas tomas increíbles, también gracias a la estética del propio festival donde César Sar pudo grabar en primera persona al sumarse a uno de estos grupos donde lo acogieron como uno más, imágenes que sorprenderán a los televidentes.

Un trayecto de media hora en Shinkansen nos llevó hasta Kioto, la ciudad de los mil tiempos. Es el testimonio de una época dorada en Japón y un ejemplo de conservar las tradiciones a pesar de los años. Su patrimonio se conserva, en parte, porque fue la única gran ciudad japonesa que no fue bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial. Ese rico patrimonio artístico y arquitectónico es lo que deseamos captar para el programa de televisión en nuestra visita a la que fuera capital del imperio durante más de mil años durante la época de los shogunes. El templo del pabellón dorado, Kinkakuji, construido en el siglo XIV, servirá para demostrar la impresionante riqueza y belleza de los templos japoneses.

Los templos de Kioto

Los templos son uno de los principales atractivos turísticos que buscan los que visitan Kioto, pero sobre todo son sus barrios, en los que se mantiene la vida tradicional japonesa, con una arquitectura de casas bajas y angostas calles en las que aún se pueden ver geishas y maikos, su principal reclamo ya que es donde más intenso es su legado. El barrio de Gion, que ya tuvo su espacio en la primera temporada del programa, es el más destacado pero debido al festival Zuiki Matsuri, decidimos grabar una de las figuras más emblemáticas de la cultura japonesa, encarnación de la estésica de un mundo antiguo, en el barrio de Kamishichiken donde se desarrollaba la procesión.

Su origen radica en un agradecimiento a los dioses por las buenas cosechas y, aunque comenzó como una ofrenda de frutas y verduras, se ha convertido en una procesión en la que se portan altares portátiles ( mikoshi), adornados con verduras, flores y plantes, que se complementan con los asistentes que acompañan vestidos con trajes imperiales del periodo Heian. A su paso las geiko y maiko del distrito lucen sus mejores galas y las ciento de cámaras que se agolpan buscan una instantánea, especialmente, cuando la procesión se para para saludarlas. La filmación nos costó bastante ante el cúmulo de personas y aunque nos desplazamos hasta el principio de la celebración, acompañando en su trayecto por las calles del barrio; fue en las calles estrechas y preciosas donde salían a saludar estas mujeres de rostros pálidos y con kimonos coloridos donde encontramos más complicaciones. Quizás pareces un turista más, pero en ese momento deseas la mejor toma para exponerla en televisión, al igual que otros turistas para compartir con sus familias. Al final, todos pudimos obtenerlas aunque no faltaron empujones para buscar el mejor hueco y el orden japonés se convierte en caos. Fotoperiodismo en estado puro.

Ciervos a sus anchas

A unos 42 kilómetros del sur de Kioto, miles de ciervos campan libremente por el parque de la primera capital del imperio nipón, Nara. Estos ciervos están considerados mensajeros de las deidades del sintoísmo y aunque no son peligrosos se toman una cierta de medidas como cortar su cuernos para evitar accidentes con los turistas que hasta allí se desplazan para sacarse una foto con ellos y alimentarlos con unas galletas de arroz especiales para ellos. Eso sí, cuando sacas una galleta vienen varios y no dudarán en intentar alcanzarlas aunque tengan que morderte la bolsa, los bolsillos o correr tras de ti. Una imagen graciosa que no dejamos escapar. En el extremo norte del Parque de los Ciervos se encuentra el magnífico templo de madera Todai-ji, que alberga un buda de bronce de 16 metros de alto, el buda sentado más grande del mundo. Es el otro aliciente por el que los visitantes van a Nara y tras su gran portón de madera de 20 metros se encuentra el edificio de madera más grande del mundo. Además del imponente Buda, en uno de los pilares de su interior, se encuentra un orificio del tamaño de la nariz del Gran Buda que se cree que si lo atraviesas conseguirás la iluminación en la próxima vida. César Sar se puso en la cola junto a los escolares que suelen ser los que pasan debido a que el espacio es pequeño. Sin embargo, con un poco de ayuda consiguió pasar al otro lado y quien sabe iluminarse en una próxima vida.

También en la prefectura de Kansai se encuentra Fushima Inari, uno de los santuarios sintoístas más famosos del país y mundialmente conocido por su pasaje en la película Memorias de una Geisha. Miles de toris, tipo de pórtico que marcan la separación entre el espacio profano y el sagrado de color bermellón se alinean en las pendientes de la zona sagrada del Monte Inari, en un camino muy estético y cinematográfico en el que también destacan las miniaturas de toris y altares que se encuentran en el camino a estilo de ofrenda. Asimismo, a modo de ofrenda también hay figuras de zorros, que son considerados sangrados por los japoneses desde tiempos antiguos. Nuestra visita a Inari nos sirvió para descubrir un lugar mágico que deseamos haber capturado en toda su esencia por el misticismo de su fotogenia.

Antes de seguir nuestro camino hacia Tokio decidimos alejarnos un poco de la capital, cambiar de prefectura y visitar la histórica ciudad de Hiroshima. La ciudad más grande de la región Chugoku es tristemente conocida por la macabra destrucción que sufrió con la caída de la bomba atómica el 6 de agosto de 1945. El primer bombardeo atómico contra objetivos japoneses destruyó por completo todos los edificios del centro, excepto la cúpula que fue declarada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco como símbolo y huella de las consecuencias del poder nuclear.

Divulgación de la historia

La historia también es importante divulgarla y darla a conocer en programas de televisión como El Turista y es por ello que no dudamos en visitar la Ciudad de la Paz y hacernos una idea de la dimensión de la tragedia que causó esta bomba cuando visitamos el Museo Conmemorativo de la Paz, con los nombres de las víctimas, restos e imágenes espeluznantes, o sobrecogernos cuando vemos cómo la ciudad siguió mirando al futuro sin olvidar al pasado e invitando a la reflexión en su Parque Conmemorativo de la Paz. ¡Que no se vuelva a repetir!

Muchos turistas aprovechan la visita a Hiroshima para desplazarse hasta Miyajima y descubrir este lugar sagrado para el sintoísmo. La isla realmente es conocida como la isla del santuario y se destaca que es el territorio donde conviven hombres y dioses. Una intensa lluvia, nuestra mayor enemiga para la filmación, nos obligó a ponernos los ponchos, comprar paraguas y agudizar el ingenio para aprovechar la visita hasta este lugar sagrado. El santuario Itsukushima, es de los mejores preservados de Japón y además tiene la peculiaridad que está construido sobre el agua en la costa de la Isla. Su valor es incalculable, aunque seguramente la foto que más se solicita es la del tori que le precede. En su frontal posee una de las imágenes de Japón, el tori de 17 metros de altura y unos pilares de 10 metros de diámetro sobre el agua. Tanto el santuario como el tori parecen flotar cuando la marea está alta y, aunque la lluvia lo puso complicado, valió la pena alguna empapada para conseguir las mejores tomas en esta localidad sagrada.

Terminamos nuestra ruta por las regiones de Kansai y Chugoku y cogemos un Shinkansen hacia el noreste del país para completar nuestra ruta por Japón en su capital, Tokio. La ciudad más poblada del mundo también es una mina de historias para un programa de televisión y no podía faltar en esta segunda temporada de El Turista. La descubriremos la semana que viene. ¡Sayoonara!

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