21 de enero de 2018
21.01.2018
Arca de Noé

¿Sabías que los perros nos admiran pero los gatos sólo nos miran?

21.01.2018 | 00:28
¿Sabías que los perros nos admiran pero los gatos sólo nos miran?

R ecientemente se ha comprobado que humanos y perros compartimos una serie de genes que facilitan nuestra buena relación. El descubrimiento realizado por una universidad sueca, en realidad, no aporta nada que no supiéramos ya pero, sí explica científicamente, nuestra infinita amistad.

Por eso, quizás, la psicología de los perros se ha desarrollado a lo largo de la evolución en un doble sentido: por un lado, como en el resto de animales, en comunicarse y relacionarse con los de su propia especie pero, por otro, también en entender a los humanos.

Así, por ejemplo, si a un perro le indicamos con nuestra mano algún objeto, él inmediatamente sabrá lo que le estamos pidiendo. Igualmente ocurrirá cuando le demos una orden sencilla. No necesitará de una preparación previa para entendernos, ni tampoco para saber lo que esperamos de él.

La razón, en parte, habría que buscarla en esos genes compartidos, sin duda, pero, también, en lo que se conoce como periodo de socialización del cachorro. Normalmente éste transcurre entre las 3 y 12 semanas de su vida y se trata del tiempo que éste dedica a aprender a ser mayor. En realidad, todas las especies lo tienen y, resulta imprescindible, para comenzar a relacionarse con el mundo exterior. Pero, precisamente, esa es la clave porque, al fin y al cabo ¿quién es, de verdad, hoy en día, el protagonista principal del mundo exterior perruno? Pues, evidentemente, nosotros.

¿Y qué ocurre con los gatos? Pues resulta que, en el caso de los felino, este periodo de socialización se alarga desde las dos semanas hasta las nueve de vida. Sin embargo, en su caso, quizás por su carácter más libre, independiente y mucho menos social, a lo más que podremos aspirar los humanos es a caerles bien. Por eso, si durante esas primeras semanas les mimamos, les hablamos suavemente y, siempre con cariño, podremos llegar a formar parte de sus majestuosas vidas. Pero, por supuesto, no como jefes, sino como iguales, como buenos compañeros y mejores amigos, eso sí, siempre y cuando, no lo olviden, ellos quieran. Y es que, en definitiva, mientras los perros nos admiran; los gatos, con cariño, simplemente nos miran.

Si planeamos salir de España con nuestro perro, gato o hurón, debemos tener en cuenta que existen una serie de requisitos sanitarios que deben cumplir. En primer lugar, debemos plantearnos ¿es nuestro país de destino miembro de la Unión Europea o no? Si es un país de la UE debemos cumplir el Reglamento UE nº 573/13 sobre desplazamientos sin ánimo comercial de animales de compañía: identificación con microchip o tatuaje, pasaporte europeo (que contiene los datos del animal, identificación y vacunas), y vacunación contra la rabia. Dicha vacuna debe ser válida en la fecha en que realizamos el viaje. Además, si nuestro país de destino es Reino Unido, Irlanda, Malta, Noruega o Finlandia se requiere como requisito adicional la vacuna contra la E. multilocularis entre 24 y 120 horas antes de entrar al país. En caso de brote de rabia u otra enfermedad distinta de la rabia se podrá suspender el tránsito de animales en la UE. En cambio, si nuestro país de destino no es un Estado Miembro tendremos que contactar con la embajada o consulado de dicho país, puesto que pueden existir requisitos y condiciones adicionales y/o diferentes. En algunos casos estos requisitos pueden suponer la expedición por parte de las autoridades sanitarias de nuestro país de un certificado de la salud del animal, previo examen por un veterinario.

En todo caso, asegurarse de que cumplimos los requisitos para viajar con nuestro animal es fundamental, puesto que de no hacerlo podemos encontrarnos ante una difícil situación de no poder viajar con nuestro mejor amigo, o que el mismo sea obligado a someterse a períodos de cuarentena ante las autoridades sanitarias del país al que viajamos.

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