18 de diciembre de 2017
18.12.2017
Informe sobre los jóvenes españoles

Los 'millennials' son más radicales en lo político y más laxos en lo moral

La familia es su prioridad y se ven a sí mismos como consumistas y rebeldes

18.12.2017 | 04:00
Los 'millennials' son más radicales en lo político y más laxos en lo moral

Generación Z: digitales, emprendedores, comprometidos y marquistas

  • El libro Generación Z: Todo lo que necesitas saber sobre los jóvenes que han dejado viejos a los millennials, de Núria Vilanova e Iñaki Ortega, califica al colectivo de digital, emprendedor, comprometido, marquista e inconformista. La Generación Z está compuesta por los nacidos a partir de 1994: casi 8 millones, según la estadística española, es decir, más de un 25% de la población mundial. Son 100% digitales porque se han educado y socializado con Internet plenamente desarrollado. Son la primera generación que ha incorporado Internet en las fases más tempranas de su aprendizaje y socialización, y también aquella a la que la crisis ha marcado más directamente. Son irreverentes porque no dudan en llevar la contraria a sus padres, profesores o mayores, entre otras cosas porque han sido autodidactas. La economía colaborativa y la diversidad que abrazan les convierte en inclusivos. Les interesa la política y ejercen su derecho al voto. Muchos optarían por montar su propia empresa o trabajar por cuenta propia mientras que sólo el 20,8% aspira a ser funcionario. Asimismo, un 92% de estos jóvenes usa Internet habitualmente para conocer los productos que desea comprar y en tela de juicio los inputs que reciben de las marcas, contrastan esa información a través de Internet, comparan con otras opciones y comparten opiniones entre iguales.

En los últimos 30 años ha aumentado paulatinamente la cifra de jóvenes con una posición ideológica extrema y ya son uno de cada cinco los que se confiesan radicales de izquierda o de derecha, y aunque rechazan conductas como el terrorismo o la violencia de género, son más permisivos que sus padres con estos asuntos.

Son algunas de las conclusiones del informe de la Fundación SM Jóvenes españoles entre dos siglos 1984-2017, que revela que la mitad de los chicos de hoy se consideran consumistas, rebeldes e independientes, y más preocupados por su imagen y egoístas que años atrás. No obstante, el 97 %, mantiene la familia como lo más importante de su vida, seguida de la salud. Esa prioridad de la familia, que consideran además el lugar donde se dicen "las cosas más importantes en cuanto a ideas e interpretaciones del mundo", junto a los amigos y conocidos, se sitúa "en una estrategia de enroque juvenil frente a un tablero social que continúa sin aportarles promesas de futuro esperanzadoras", indica el estudio.

En general, sienten que tienen un nivel de libertad adecuado, e incluso uno de cada tres considera que mayor del que deberían, lo que supone un incremento del 12% respecto a la generación de los 90, algo que uno de los autores del informe, José Antonio López-Ruiz, achaca al tiempo cada vez mayor que pasan solos en casa por la dificultad de conciliación de sus padres.

Pese a que aún no puede hablarse de brecha generacional y que continúan posicionándose en el centro del espectro político, se ha incrementado el éxodo hacia posturas radicales, pasando del 10% de 1989 al 11,8% de 2010 y al 15,1 por ciento actual en el caso de la extrema izquierda, explicó en rueda de prensa otro de los autores, Juan María González-Anleo. El aumento ha sido más moderado en el de la extrema derecha, en el 2,8 % frente al 2,2 % de hace 30 años.

Realizado a 1.250 jóvenes de entre 15 y 24 años, el informe confirma la tendencia de desafección e inacción en su participación sociopolítica aunque muestran más interés que en 2010. Así, se ha producido un descenso del porcentaje de los que no se sienten identificados con la política o que no le encontraban sentido, que son el 17% frente al 25% de hace siete años, pero ha aumentado del 20% al 37% el de los que buscan este tipo de información.

Un mayor interés que coexiste con una creciente desilusión hacia la clase política: el 77% opina que los políticos buscan antes sus propios intereses o los de su partido, y el 71% cree que anteponen los de las multinacionales, bancos y lobbies a los de los ciudadanos.

La confianza en las instituciones también ha bajado, especialmente el Congreso, la prensa y la Monarquía, pero ha subido un 17% la confianza que depositan en las fuerzas armadas, un 8,5% en la policía y un 8% las grandes empresas.

Junto a ello, se ha acelerado el laxismo moral de los jóvenes que, al igual que treinta años atrás, lo que más critican son los comportamientos que afectan a la moral pública y a las reglas de convivencia frente a los de ámbito privado, familiar o sexual.

Sin embargo, aunque aún piensan que las conductas más injustificables son el terrorismo y la violencia de género en el ámbito de la pareja, su permisividad hacia ellas es mayor que antes. Especialmente la mostrada hacia comportamientos que hasta 2005 se justificaban cada vez menos, como causar destrozos en la calle, hacer ruido los fines de semana o aceptar un soborno en el cumplimiento de sus obligaciones pero, sobre todo, la pena de muerte y la clonación de personas. Por el contrario, lo que más justifican son la adopción de hijos por parte de homosexuales o lesbianas y la decisión de una mujer de tener un hijo sin pareja estable o el divorcio.

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