17 de octubre de 2017
17.10.2017

Captan por primera vez luz y ondas gravitacionales de un suceso cósmico

Varios investigadores del IAC, entre los mil firmantes del trabajo

17.10.2017 | 03:50
Captan por primera vez luz y ondas gravitacionales de un suceso cósmico

Astrónomos de todo el mundo, entre ellos investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), han podido observar por primera vez tanto ondas gravitacionales como luz (radiación electromagnética) de un mismo evento, la fusión de dos estrellas de neutrones, lo que abre una nueva era en la observación del Universo.

El IAC ha participado en la detección de la contrapartida óptica, infrarroja y de rayos X de la fuente de ondas gravitacionales GW170817, según indica el Astrofísico en una nota en la que añade que estos resultados se publican en las revistas Nature y Astrophysical Journal. Es la primera vez que se detecta la contrapartida electromagnética de un evento de ondas gravitacionales, lo que anunciaron ayer los grupos de investigación involucrados, entre ellos los de la Universidad de las Illes Balears y de la Universidad de Valencia, junto con una gran parte de la comunidad astrofísica y de astropartículas en España.

El 17 de agosto de 2017, el Advanced LIGO (Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory) y el interferómetro Advanced Virgo detectaron, de forma conjunta GW170817, una señal de ondas gravitacionales procedente de la fusión de dos estrellas de neutrones que habría ocurrido a una distancia de unos 130 millones de años luz.

La señal fue localizada en una región del Hemisferio Sur que se estableció con una incertidumbre de alrededor de 31 grados cuadrados de cielo. Independientemente, el telescopio espacial Fermi, con el instrumento GBM (Gamma-ray Burst Monitor), detectó un estallido de rayos gamma con menos de do segundos de diferencia temporal con la fusión gravitacional. El seguimiento óptico realizado con varios telescopios condujo a la detección de una fuente en erupción en la línea de visión de la galaxia NGC 4993, que se encuentra a una distancia coincidente con la de la fuente de ondas gravitacionales.

La fuente en erupción evolucionó de una forma bastante inusual, diferente a lo esperado para una supernova, una nova o un estallido convencional de rayos gamma. Por ello ha sido clasificada como una "kilonova" (mil veces más brillante que una nova), que en el visible alcanzó suficiente brillo como para poder ser identificada pocas horas después de la detección de LIGO/Virgo con telescopios en las Campanas (Chile) e, independientemente, con el telescopio robótico de la red Master en Argentina. El IAC, que colabora en esta red, ha participado en la obtención de algunas de las primeras medidas que identificaron la fuente eruptiva en el visible y ha contribuido a medir su evolución temporal.

La existencia de ondas gravitacionales fue una predicción directa de la teoría de la Relatividad General de Albert Einstein. Con el actual descubrimiento, sería la primera vez que se consigue detectar una contrapartida en todo el espectro electromagnético de una fuente de ondas gravitacionales y establecer la galaxia en la que se encuentra.

La publicación en Astrophysical Journal involucra a más de mil científicos, entre ellos los investigadores del IAC Josefa Becerra, Miquel Serra-Ricart y Rafael Rebolo. "La contrapartida óptica de esta fusión de estrellas de neutrones -señala Rebolo, director del IAC- alcanzó tal brillo que pequeños telescopios de apertura de 30 centímetros pudieron detectarla, lo que abre el campo incluso a observatorios no profesionales". "El IAC y los Observatorios de Canarias están comprometidos con este tipo de investigación", concluye el director del centro.

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