04 de septiembre de 2017
04.09.2017

Lutero la lía otra vez: ahora un robot-cura

Los protestantes alemanes abren un debate sobre el futuro de la religión con un párroco automático

03.09.2017 | 23:36
Lutero la lía otra vez: ahora un robot-cura

Martín Lutero puso el asunto religioso en Europa patas arriba cuando clavó sus 95 reproches al papa de Roma en las puertas de la iglesia del palacio de Wittemberg. Aquello era pura I+D religiosa o, como dirían en Silicon Valley, "algo disruptivo". Se ve que los protestantes de Wittemberg le cogieron gusto a la innovación porque acaban de desatar una pequeña polémica (esperemos que no como aquella que acabó sembrando Europa de muertos) al presentar en una exposición un robot-sacerdote.

Han oído bien. ¿Puede una máquina hacer de intermediaria entre Dios y los hombres? Los organizadores de la exposición no dicen ni que sí ni que no. Pero ahí lo dejan. "Queríamos que la gente considerara si es posible ser bendecido por una máquina o si se necesita un ser humano", dijo al diario británico The Guardian Stephan Krebs, de la iglesia protestante de Hesse y Nassau, que está detrás de la presentación en sociedad de BlessU-2, que así se llama la máquina sacerdotal incluida en una muestra para conmemorar el quinto centenario de la protesta luterana y, de paso, explorar el potencial de la inteligencia artificial y el futuro de la iglesia.

Ahí parece que hay futuro: si el sacerdote conecta a Dios con los hombres, pues nada mejor que una buena banda ancha y un buen procesador, ¿no?

BlessU-2 te bendice en cinco idiomas y emite luz desde sus manos. En el pecho tiene una pantalla táctil, donde se puede seleccionar el idioma de las palabras de la Biblias que quiere escuchar el feligrés antes de que el robot les diga: "Dios te bendiga y te proteja". Luego la máquina levanta los brazos y ya se te llena el espíritu de la paz.

¿Cuál es la diferencia? "La idea es provocar debate", insisten los protestantes del lugar donde Lutero inició su andadura. Lo que sí matizan es que no se han planteado robotizar el trabajo eclesial como alternativa a la crisis de vocaciones y, además, dicen, "nunca podrían sustituir el cuidado pastoral". Salvo que las ovejas sean eléctricas, claro. Pero eso ya son cosas de un futuro el tipo Blade Runner...

Los protestantes alemanes creen haber descubierto el futuro de la religión pero, como en muchas cosas, los chinos les llevan ventaja. En abril del año pasado, un templo budista de Longquan, cerca de Pekín, presentó un robot monje desarrollado en colaboración con expertos universitarios en inteligencia artificial.

El robot puede recitar mantras y explicar los principios básicos de su fe. Se llama Xian'er mide unos 60 centímetros, tiene una cabeza de plástico que parece afeitada y lleva una bata de color amarillo azafrán. Está pensado para que aquellos enganchados al teléfono móvil se conecten con la fe budista y con su ser interior. El monje robot puede responderles 20 preguntas sencillas sobre los principios básicos de sus creencias (es decir, las creencias que le programaron) y dar algunos detalles de la vida en este templo que ya tiene 500 años de antigüedad.

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