17 de marzo de 2014
17.03.2014

Con el profesor en el oído

La Fundación Canaria Doctor Barajas propone el uso de dispositivos de radiofrecuencia para alumnos sordos tras detectar la mala acústica de las aulas

17.03.2014 | 02:00
El facultativo de la Fundación Canaria Doctor Barajas, Franz Zenker.

Durante años, los alumnos que quedaban rezagados respecto al resto de sus compañeros no despertaban entre los profesores o los padres más que una reprimenda. Desde hace poco se analiza si detrás de estos retrasos en el aprendizaje se encuentra algún tipo de patología, trastorno o discapacidad. Es el caso de los alumnos con problemas de audición que deben esforzarse el doble para escuchar en aulas no pensadas para ellos. La Fundación Canaria Doctor Barajas ha dado con la clave: dispositivos de frecuencia modulada para que los niños tengan al docente en el oído.

Cuando se diseña un centro educativo, son varias las directrices que se siguen. En la tarea se piensa en la distribución de espacios, en dar suficiente iluminación a las aulas, en evitar que las clases concentren el calor... Pero ¿y el sonido? Se puede decir que, en condiciones normales, la acústica de los centros escolares de Canarias no es mala, aunque un alumno con discapacidad auditiva no estaría de acuerdo. De hecho, según un estudio de la Fundación Canaria Doctor Barajas, en colaboración con la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, el principal problema del sonido en las aulas es la reverberación en el interior.

El doctor Franz Zenker explica que desde la Fundación se "consideró oportuno" analizar las condiciones de las aulas en los centros preferentes y se inició, por tanto, un estudio en colegios de Gran Canaria y Tenerife. En esa investigación se examinaron las condiciones del ruido tanto externo como interno y el resultado "no fue del todo óptimo". Así, el facultativo indica que respecto a la contaminación acústica externa "en general las condiciones son buenas, salvo algún aula a pie de calle en Gran Canaria y añade que "el problema lo encontramos en el interior de la mayor parte de los centros".

Según el argumento de Zenker, al priorizar otros asuntos en la construcción de las aulas se colocaron elementos que perjudican la buena acústica, tales como la instalación de grandes ventanales, el uso de materiales reflectantes o la falta de moquetas o falsos techos. "El resultado es que tenemos aulas con mayor eco", resume el médico, quien comenta que para el experimento situaron cuatro altavoces en las esquinas y a un alumno en el centro: "La diferencia entre cómo se escuchaba con y sin altavoz nos demostró que el sonido en las aulas no era bueno".

El experimento consistió en que el docente, provisto de un micrófono, tenía que recitar una serie de palabras de diversa dificultad y el estudiante debía repetirlas. "Con las más complicadas descubrimos que el alumno no era capaz de repetirlas si el profesor no las decía con el micrófono", añade.

El problema es que para estudiantes con discapacidad auditiva, aunque tengan audífono colocado o implante coclear, se trata de un obstáculo más en su integración y en su formación. La cuestión es que, con tantos impedimentos sonoros, "el niño dedica más concentración a escuchar todo el mensaje y no es capaz de comprender, por lo que le cuesta seguir el ritmo del resto de sus compañeros".
Ocurre algo similar a los estudiantes con trastornos de atención o hiperactividad, cuya patología provoca mayor esfuerzo de concentración. Pero no solo los estudiantes, según el estudio de la Fundación Canaria Doctor Barajas, ya que los errores acústicos de las aulas causan problemas a los docentes "que presentan patologías de la voz asociadas al esfuerzo a la hora de impartir sus clases".

"Ante esta situación la solución ideal es remodelar las aulas, pero es una respuesta cara y además a más largo plazo", explica el doctor Zenker, quien añade que la propuesta realizada a la Consejería fue mucho más sencilla y efectiva: el uso de dispositivos de frecuencia modulada en el aula.

"Se trata de conectores de FM, el receptor se entrega a los alumnos con dificultades y al docente se le da un micrófono para que dé sus clases", informa el facultativo, quien resume que "con el profesor en el oído a los estudiantes les resulta todo mucho más fácil, siguen la clase y se elimina el efecto de reverberación en el aula". Según los datos de Franz Zenker, en estos momentos hay una veintena de dispositivos repartidos en colegios e institutos de Gran Canaria "y los resultados están siendo fantásticos". "Sube el rendimiento de los estudiantes y los que son más mayores confirman que el cambio es abismal", añade.

Aunque no se trata de una herramienta barata (cada uno de los dispositivos cuesta alrededor de los 3.000 euros), el médico defiende su generalización para los escolares con problemas auditivos: "Funciona tan bien que las asociaciones de padres de alumnos y de familiares con esta discapacidad se han movilizado para pedir este recurso a la Consejería de Educación".

Además, tanto ha llamado la atención el estudio de las condiciones sonoras en el Archipiélago que Franz Zenker, denominado Supresión de Barreras de Comunicación en las aulas escolares mediante sistemas de frecuencia modulada ha sido premiado por la Confederación Española de Familias con Personas Sordas (Fiapas) en la categoría de Accesibilidad.

Zenker, que recogerá el premio el próximo 20 de marzo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, asegura que la dotación económica que va aparejada al reconocimiento se destinará a la propia Fundación Canaria Doctor Barajas "para seguir realizando proyectos de mejora de la accesibilidad o de investigación de la sordera".

Accesibilidad, asignatura pendiente

Especializado en problemas de audición, el doctor Franz Zenker lamenta que la accesibilidad aún sea una asignatura pendiente no solo en el sistema educativo, sino en general en todos los servicios de uso público de Canarias. El facultativo destaca que solo los aeropuertos y el tranvía cumplen a la perfección con la obligaciones de las leyes de accesibilidad en el caso de las personas con discapacidad auditiva y explica que el mayor problema que se encuentran estas personas en las Islas están en el ocio. "Ni cines ni teatros están adaptados para personas que no son normoyentes", lamenta Franz Zenker. El médico señala, por ejemplo, que en las salas de cine en la actualidad los sistemas de sonido están pensados para normoyentes, con la idea de mejorar las condiciones de los sonidos de las películas. Sin embargo, esos sistemas son una trampa para las personas con discapacidad auditiva. "En otros lugares se establece un circuito interno en torno a un número determinado de butacas que se reservan para personas con este problema y en las que se suprimen los problemas del dolby sorround", indica el experto, quien insiste en que el modelo de integración que se persigue en España y en Canarias es normalizar a las personas con discapacidad dentro de su propio entorno "y no como ocurre, por ejemplo, en Estados Unidos, donde reúnen a los niños sordos en un aula en la que suman dos o tres alumnos normoyentes". "Ese no es el camino", sentencia.

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