29 de noviembre de 2012
29.11.2012
Ana María Crespo De las Casas, Primera mujer canaria que entra en la Real Academia de las Ciencias 

"La sociedad recupera con creces todo lo que se invierte en ciencia"

"La Academia es un espacio en el que se encuentran colegas brillantísimos y yo he tenido mucha suerte, aunque no niego que he trabajado mucho"

29.11.2012 | 00:40
Ana Crespo después de la toma de posesión, ayer en Madrid.

La tinerfeña Ana Crespo De las Casas tomó ayer posesión de su plaza en la Real Academia de las Ciencias. Se trata de la tercera mujer que consigue formar parte de esta institución y la quinta en la lista de los académicos isleños. Crespo es doctora en Ciencias Biológicas y Catedrática en Botánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha dirigido numerosos grupos de investigación y tesis doctorales. Fue directora general del gabinete del Secretario de Estado de Universidades e Investigación y entre 1991 y 1993 fue directora general de Universidades.
–¿Qué supone para usted entrar a formar parte de la Real Academia de las Ciencias?
–Para mí la carrera científica no tiene un final. Se trata de un largo camino en la búsqueda del conocimiento. Que se consiga éxito es algo que a los humanos nos ayuda a vivir, pero para mí entrar en la Academia es como un premio. La Academia de las Ciencias es un espacio en el que se encuentran muchos colegas brillantísimos y yo he tenido mucha suerte. No niego que he trabajado mucho, pero también he tenido suerte.
–¿Cómo se decide quién entra en esta Real Academia?
–Una serie de académicos hace una propuesta que presenta al pleno, donde el resto vota y decide. La Academia se divide en tres secciones y 54 académicos. Por un lado, las ciencias naturales, que engloba a biólogos y geólogos, las matemáticas y la física y química. En la votación participan todos ellos. En mi caso, me propusieron dos de mi sección (naturales) y otro académico de químicas.
–¿Le conceden el honor por algún trabajo específico o por toda su trayectoria?
–En primer lugar, te consultan si quieres ser propuesta y envías tu curriculum vitae para que los académicos puedan estudiarlo y conocerte mejor. Valoran la trayectoria en su conjunto pero también podrían elegir a alguien por un mérito concreto. Se trata de la etapa final en la vida profesional del científico, ya que los que se encuentran en las cúspide en estos momentos rondan entre los 35 y 40 años.
–¿Hay muchas mujeres dentro de la Academia?
–Soy la tercera mujer que entra en la Academia de las Ciencias. La buena noticia es que después de mí lo harán dos mujeres más, y eso es muy bueno. En todo el mundo, las mujeres catedráticas no superan el 13% del total y dentro de la propia Academia el porcentaje es aún más bajo y eso se tiene que ir mejorando. Esto se tiene que ir mejorando ya que hay muchas mujeres perfectamente elegibles.
–¿Hay alguna mujer que le haya marcado durante su carrera?
–En mi discurso cité a Rita Pérez González, una palmera que en el siglo XIX fue maestra de adultos y ayudó a la alfabetización en la Isla. Además, es mi bisabuela y me enorgullece mucho. Es una lástima que no haya quedado registrado en la Historia porque el movimiento feminista en Canarias apenas tuvo fuerza.
–¿Cómo valora la situación de la ciencia en España?
–Creo que la ciencia en nuestro país que se encuentra en una situación disgustosa, sobre todo para la renovación generacional. Lo más grave es que los jóvenes se quedan sin expectativa. Muchos científicos están pendientes de programas que finalmente no se han hecho. Se trata tanto de programas nacionales como internacionales.
–¿En qué medida afectan los recortes del Gobierno?
–Además de los programas para los científicos influye en el mantenimiento de los grupos de investigación. Si no se da un paso adelante, se va para atrás y es muy fácil que toda la trayectoria ascendente que ha tenido España en los últimos 20 años con la llamada Ley de la Ciencia sufra un frenazo en tan solo tres años. Los científicos nos evaluamos y competimos cada día. A la sociedad se le devuelve con creces todo lo que se invierte en ciencia por lo que me preocupan las medidas indiscriminatorias. Hay que gobernar, no recortar. La cosa no se reduce a un porcentaje y España se juega mucho ya que es un país perfectamente capaz de competir en innovación.
–¿Cuánta importancia tiene para un científico trabajar en un laboratorio extranjero?
–La carrera científica no se concibe sin salir al extranjero al menos dos años. Normalmente se estudia la licenciatura y el doctorado en España y el postdoctorado fuera. De igual manera que investigadores de otros países vienen aquí. El movimiento tiene un valor añadido en este mundo. Sin esa experiencia no estaríamos al nivel en el que estamos. Cuando sales fuera ya no solo se trata de trabajar en un laboratorio extranjero, también conoces una cultura científica distinta, gente de todo el mundo y tienes contacto con otras ideas.

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