02 de enero de 2012
02.01.2012

Juegos dirigidos con la mente

El primer ´neurofeedback´ de las Islas reduce los síntomas de muchas patologías

02.01.2012 | 13:09
Una paciente practica neurofeedback mediante un ejercicio que consiste en mantener una llama encendida, a la vez que el psicólogo observa la actividad del sistema nervioso central mediante un programa informático.

Hoy en día aún existen muchas enfermedades que no tienen cura pero cuyos síntomas, al menos, se pueden combatir temporalmente. Las migrañas es uno de esos ejemplos y, de hecho, la mayoría de las personas que las sufren ven el remedio en las pastillas pero, con el paso del tiempo, los medicamentos dejan de resultar efectivos. Ante esta situación, recurren a fármacos más fuertes sin saber que existen nuevas armas para mejorar la sintomatología, como mantener una vela encendida o conducir un coche con la mente. Una fórmula que recibe el nombre de neurofeed back y que se aplica en multitud de patologías físicas y mentales.

Esta nueva técnica surgió hace 30 años en Estados Unidos y se basa en un programa de ordenador que logra autocontrolar la actividad cerebral, lo que da lugar a que, en el caso de las migrañas, "el paciente pase meses sin sufrir dolores de cabeza", explica el director de Ataman Science, Jyri Kuusela.

Este centro es el único de Canarias que maneja el neurofeedback, pero no solo lo aplica en casos de migrañas, sino también en personas con hiperactividad, autismo, insomnio, depresiones, trastornos, etcétera. De hecho, Kuusela señala que se lleva a cabo en multitud de enfermedades o situaciones, pues el paciente, incluso, puede someterse a esta tratamiento solo para "mejorar la funcionalidad del cerebro". ¿Pero cómo se practica?

El cerebro se reajusta continuamente dependiendo de los estímulos que recibe. Por ejemplo, un agente de Policía está habituado a estar en alerta continuamente, por lo que las ondas de actividad que se encargan de esta capacidad son siempre elevadas y, sin darse cuenta, su mente y, consecuentemente, su cuerpo nunca están relajados.

El neurofeedback se encarga de entrenar la autorregulación para que los pacientes puedan mantener de una forma adecuada la actividad del sistema nervioso y que afronten los cambios que se viven a diario de una forma adecuada. Para conocer el grado de autocontrol, los expertos miden las ondas cerebrales con un amplificador.

Sentados delante de una pantalla, con tres o cuatro electrodos colocados en la cabeza, el paciente puede entrenarse hasta con 16 juegos diferentes y sin necesidad de utilizar mandos. Uno de los ejercicios consiste en intentar ganar una carrera de coches. De una manera no consciente, la persona consigue conducir su automóvil pero, cuanto más esfuerzo mental haga para adelantar a sus oponentes, más lento va e, incluso, llega a pararse. La finalidad, según Kuusela, es que el cerebro devuelva al paciente la información que tiene de una manera que pueda comprender.

El psicólogo del centro, David Villa, matiza que es más complicado para las personas muy competitivas, porque se frustran ante el ímpetu que muestran por ganar el juego. En estos casos, se utilizan ejercicios más tranquilos, como intentar mantener una vela encendida con la mente y, cuanto más esfuerzo realice, más pequeña se vuelve hasta, incluso, apagarse.

Mientras el paciente practica la técnica, los electrodos se limitan a registrar la actividad eléctrica cerebral sin emitir ningún tipo de señal, de ahí que, según Villa, sea un proceso inocuo. Este hecho hace que el neurofeedback "aventaje" a otros tratamientos, "como podría ser el farmacológico", añade.

El director de Ataman Science, que era astrofísico de la Agencia Espacial Europea, decidió poner en marcha el proyecto porque él padecía migrañas. Ante la incredulidad que le producía el sistema, decidió probarlo cuando sufría dolor de cabeza y, tras jugar, afirma que éste había desaparecido. Después de 10 sesiones, "pasan meses sin migrañas", sentencia.

Ante los resultados, decidió abrir este centro en Tenerife pero aclara, sin embargo, que el sistema es un entrenamiento, por lo que hay que practicar para no olvidar cómo autorregular la actividad cerebral. Constituye, por tanto, un remedio para "multitud de problemas psicológicos y patológicos". De hecho, Kuusela afirma que en Estados Unidos se utiliza con mayor frecuencia en militares que padecen trastornos por experiencias vividas. "Los estudios comprueban que, a lo largo de las sesiones, las diversas áreas del cerebro se relajan y su actividad mejora", añade. Por su parte, el psicólogo agrega que otro de los beneficios es que el paciente no tiene que hablar cara a cara con el especialista de su traumas.

Una fórmula que, gracias a un equipo multidisciplinar (médicos, psicólogos y fisioterapeutas), optimiza la actividad cerebral a través de las buenas ondas.

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