24 de abril de 2011
24.04.2011
canarios en la división azul

La madrina de los 'guripas'

La protectora de la División 250, Celia Giménez, está enterrada en el cementerio de Santa Lastenia

24.04.2011 | 04:00
La madrina de los 'guripas'

Con la reciente publicación del libro de Arturo Pérez Reverte La División Azul: 1941-1944, la historia de esta brillante unidad se ha vuelto a poner de moda. la opinión de tenerife, al tratar de localizar a los pocos supervivientes de esta unidad, pudo saber que la madrina de la División Azul vivió sus últimos días en Santa Cruz de Tenerife y que se encuentra enterrada en el cementerio de Santa Lastenia.
Con la invasión de Rusia por parte del Ejército alemán, la operación Barbarroja, Franco envió una oferta de ayuda oficial a Berlín. Hitler aprobó el empleo de los reclutas españoles el 24 de junio de 1941. Pronto comenzó el reclutamiento, que se detuvo cuando se alcanzaron los efectivos suficientes para formar una división, 18.000 hombres, la Blau División o Galubaia Divizia, en ruso.
La madrina de la División Azul, Celia Giménez Costeria, que tenía un programa en Radio Berlín en emisión en castellano para contactar con los familiares de los divisionarios, residía en Tenerife, donde falleció hace años y está enterrada en Santa Lastenia.
Celia Giménez tenía un programa donde mantenía contacto con los soldados a través de las más de quinientas cartas que diariamente le llegaban a los estudios. Venían de ambas direcciones, y en ocasiones cuando llegaba a sus manos el remitente había fallecido en combate. Leía todas, una a una y las clasificaba.
Tenía tres emisiones diarias que corrían a su cargo; la primera, poco después del mediodía, duraba 30 minutos. La segunda, al atardecer, llenaba 20 minutos del programa y por la noche Celia les confiaba nuevamente los últimos sonidos. Celia Giménez , cuyo marido había caído como aviador en la Guerra Civil Española, prestó primero servicio como enfermera en varios hospitales militares de la Península, pasando después a Berlín, donde continuaría trabajando en el sanatorio de Neukölln. Pilar Primo de Rivera , que conocía y apreciaba sus excelentes condiciones de organización y sus dotes de mando, le encargó la sección Femenina de Falange.
Prisioneros chicharreros
En total, unos 47.000 soldados sirvieron en la División Azul en Rusia. Entre 4.500 y 5.000 de ellos fallecieron, y más de 8.000 fueron heridos y 372 hechos prisioneros de guerra por el Ejército soviético. Sólo unos pocos lograron sobrevivir a los largos años de privaciones y trabajos forzados durante el cautiverio (doce años).
Mientras que la mayoría de los soldados alemanes, italianos, rumanos y de otras nacionalidades fueron puestos en libertad tras cinco años en los campos de internamiento, la mayor parte de los prisioneros de guerra españoles de la División Azul tuvieron que esperar hasta 12 años.
Los 219 hombres que sobrevivieron fueron repatriados de Odessa a España en 1954, llegando al puerto de Barcelona el 2 de abril en el barco Semíramis fletado por la Cruz Roja. Entre estos estaba el tinerfeño Isidro Pelayo Viera, tío de la exdiputada por el Partido Socialista Obrero Español, María Dolores Pelayo Duque.
Los testimonios de aquellos que cayeron en manos soviéticas no dejan lugar a dudas de la brutalidad con la que fueron tratados durante meses.
Algunos fueron trasladados a más de cinco mil kilómetros de Moscú, en los Urales. De todos los prisioneros españoles ciento dieciocho fallecieron durante el cautiverio. Algunos de ellos clavados en las alambradas electrificadas, mordidos por los perros que los guardianes empleaban en los campos de concentración o atravesados por las balas de las ametralladoras de los centinelas. Según el archivo de la División Azul, en Jarkov fallecieron siete soldados. El mismo número que en Kolpino y Krasny Luc. Cuatro más en Voroshilograd, diez en Karagandá y treinta y ocho en Cherepoviets. Entre los que llegaron a bordo del buque Semíramis se encontraban varios niños que fueron trasladados por el gobierno republicano hasta la URSS.
Divisionarios tinerfeños
El primer caído tinerfeño de la División Azul fue José Miguel Delgado Rizo, que dio nombre a la residencia balneario de Educación y Descanso situada en la carretera de San Andrés. Otro caído natural de San Sebastián de la Gomera fue Ricardo Bartolomé Chavarría, teniente piloto de la Escuadrilla Azul, que perdió la vida al ser derribado en un combate con la aviación soviética.
Personajes importantes se alistaron en esta unidad como Fernando Castiella, que llegó a ser Ministro de Asuntos Exteriores, periodistas como Salvador de la Torre, el cineasta José Luis Berlanga o el que fuera director general de la Guardia Civil y personaje clave en el 23-F, José Luis Aramburu Topete.
El cincuenta por ciento de los oficiales y soldados eran militares de carrera, muchos de ellos falangistas veteranos de la Guerra Civil y estudiantes de las distintas universidades. El general Agustín Muñoz Grandes fue designado para conducir a los voluntarios durante su primer año. Posteriormente, le sustituyó Emilio Esteban Infantes.
Los voluntarios partieron de España con los uniformes de sus unidades de origen, del Ejército de Tierra o de las milicias de la Falange. Al llegar a Alemania y recibir el uniforme de la Wehrmacht, los falangistas se negaron a dejar la camisa azul, que llevaban en sustitución de la reglamentaria, por lo que la unidad se empezó a conocer como la División Azul.
El 13 de julio de 1941 salió de Madrid el primer tren de voluntarios rumbo a Alemania. Tras cinco semanas de instrucción en el campamento de Grafenwöhr (Baviera) el grupo formado por estos voluntarios se transformaría en la 250 división de Infantería del Ejército alemán, integrada inicialmente por tres regimientos de infantería y uno de artillería, con los numerales 262, 263, 269 y 250, respectivamente, más unidades divisionarias de anticarros, exploración, comunicaciones, zapadores y Cuartel General.
El 20 de agosto, tras prestar juramento de lealtad a Hitler (el cual se modificó especialmente para mencionar la lucha contra el comunismo), la División Azul fue enviada al Frente Ruso. Fue transportada en tren a Suwalki, Polonia, desde donde tuvo que continuar a pie. Después de avanzar hasta Smolensk, se desplegó en el sitio de Leningrado, donde pasó a integrarse en el XXXVIII Cuerpo de Ejército alemán, que formaba parte del XVI Ejército.
Los soldados españoles llegaron a pasar hambre y a convivir con los piojos, cuando no tenían que protegerse en los búnker a la luz de los candiles que cargaban con aceite de lata de sardinas para mantenerlos encendidos.
Para unos fueron unos locos, para otros unos héroes, pero sea como fuere en aquellas tierras quedaron los cadáveres de casi cinco mil guripas, hasta que el 12 de octubre de 1943 se ordena el repliegue de la División Azul a España.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook