01 de abril de 2011
01.04.2011

El camello canario, la única especie autóctona reconocida

La Comisión Nacional de Razas incluye el dromedario del Archipiélago en el catálogo de ganado

01.04.2011 | 13:45
Un camello de Canarias.

La asociación de criadores de Camello Canario ha logrado el reconocimiento del dromedario del Archipiélago como la única raza autóctona de camélidos reconocida en Europa, una distinción que figurará en el catálogo oficial de España.

En las Islas existen, en la actualidad, unos 1.200 individuos, una cabaña con unas especificidades que motivó a la dirección general de Ganadería del Gobierno canario ha tramitar la petición ante el Ministerio de Medio Ambiente y que ha culminado con la aprobación del expediente.

En el año 1405 llegaron los primeros ejemplares a Canarias desde África, y durante estos cinco siglos han ido adaptándose a las peculiares del clima y la orografía de las islas, configurando un animal fuerte, de menor tamaño que sus abuelos y bien musculado, según la nota emitida por la consejería de Agricultura, que matiza que si bien se trata de un dromedario, que son aquellos camélidos con una sola joroba, frente al verdadero camello asiático, de dos gibas, mantienen el nombre de su primo oriental.

Con un clima muy parecido desde su arribada al Archipiélago camelus dromedarius se convirtió en una herramienta fundamental en el desarrollo de la colonización y posterior consolidación del tejido económico y social preferentemente en el sur de Gran Canaria y Tenerife y en toda Lanzarote y Fuerteventura, conservando estas dos últimas islas el grueso de cabaña actual, reducido su uso la explotación turística y esporádicamente al agrario.

Tras lograr esta declaración es el turno de diseñar un programa para mejorar la raza partiendo de las excelencias del material genético de entre esos 1.200 ejemplares que forman parte de la flamante raza, una tarea que recae merecidamente en la propia asociación promotora y que debe entregar a la consejería de Agricultura y Ganadería para llevarla adelante.

Encontrar individuos que den la talla de abrir las nuevas líneas genealógicas de alto ´standing´ no debe ser muy difícil, dado el mimo y el valor añadido que sus cuidadores y propietarios dedican a los camellos en activo.

Nobleza

Es el caso de Óscar González. "¡Tuche, tuche!", le hablaba ayer a su ejemplar, para tratar de que su camello se eche y se tranquilice ante la presencia de unos visitantes en su cuadra en el denominado Vallito de Uga, en Yaiza.

Lecquio es uno de los más de 300 ejemplares que están censados en la isla de Lanzarote y que a partir de ahora pueden presumir de forma parte de la única raza autóctona de dromedario, pese a que el propio González le llame camello.

El presidente de la Asociación para la Conservación del Camello Canario, Marcial Viñoly, destaca que este reconocimiento se incluye dentro del proyecto de apoyo a la ganadería camellar de Lanzarote puesta en marcha por la Asociación para el Desarrollo Rural de Lanzarote (Aderlan). Según la consejería de Agricultura y Ganadería del Gobierno de Canarias es en Lanzarote donde existe un importante número de ganaderías camellares gestionadas por empresas de tipo familiar dedicadas fundamentalmente a las excursiones turísticas por el Parque Nacional de Timanfaya.

Viñoly destaca el carácter noble de la nueva raza de la tierra. "En las islas siempre han estado ligado a las labores agrícolas y en los últimos años al transporte de personas para la actividad turística", confirma, para añadir que desde la década de los 80 las fronteras para la importación de camellos desde África se han cerrado lo que ha consolidado la raza autóctona en las Islas.

De hecho, Lanzarote se ha convertido en estos momentos en un exportador de dromedarios a distintas partes de Europa, en especial para zoológicos y para empresas especializadas en cabalgatas de Reyes Magos.

Por este motivo, desde Aderlan se apoya el citado programa de conservación genética para ya que lo considera fundamental para garantizar la supervivencia de la raza.

El veterinario del Cabildo, Francisco Fabelo, es uno de los pocos clínicos europeos que se dedica a esta especie. Explica que en Lanzarote al ejemplar de la tierra se le llamaba "tacho" una denominación que correspondía a animales más fuertes y huesudos, con extremidades más cortas, más anchos de pecho y compactos que se diferencian de los llamados "moros" que era el que provenía directamente de África.

Fabelo insiste también en la necesidad de contar con buenos sementales reproductores en todas las islas para la renovación sanguínea de la especie. "Uno de los problemas que presenta la cabaña de Canarias es que a los machos se le suelen castrar para que sean más mansos por lo que es importante promover la cría de sementales e incluso con intercambios de ganaderías de las Islas, como se ha hecho con el cochino negro canario", señala.

Por último hay que subrayar que la catalogación de la raza ha sido posible también gracias al estudio elaborado por catedrático de genética del Laboratorio de Genética Molecular de la Universidad Complutense de Madrid, Javier Cañón Ferreras.

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