26 de julio de 2010
26.07.2010
embarazos adolescentes

"¡Mi hija Melinda es sólo mía!"

La tinerfeña Isabel Domínguez se quedó embarazada con 15 años y ahora entrará en la ULL

26.07.2010 | 18:40
Isabel Domínguez juega con su hija Melinda de tres años en un parque de La Hornera, en Tenerife.

Cerca de mil adolescentes, que oscilan entre los 16 y 19 años, han sido madres en Canarias en 2009, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Muchas vienen de familias rotas, sin dinero y con falta de cariño. Dejan sus estudios, se van pronto de las casas de sus progenitores, sus trabajos son temporales y la relación de pareja es inestable. Ser madre en plena adolescencia no es fácil, pero hay quien lo supera y tras los primeros tiempos de angustia vuelve a sonreir. Este es el caso de Isabel Domínguez y de Eva Pérez. La primera se quedó embarazada con 15 años. Ahora ha cumplido los 18 y su sueño es estudiar Biología en la Universidad de La Laguna.

Son madres con cara de niñas, y viven la maternidad en plena adolescencia. Han pasado de jugar con muñecas de trapo a jugar con muñecas de carne y hueso. Han parido con miedos y lágrimas, pero el llanto de sus bebés ha borrado nueves meses de incertidumbre. Son niñas y madres a la vez. Pero no todos los casos son iguales, como por ejemplo los testimonios de Isabel y Eva, dos madres adolescentes, una de Santa Cruz de Tenerife y la otra de La Palma que son capaces de sonreír.

En esa situación se encuentra Isabel Domínguez, una joven de 18 años con una niña de tres años. Isabel llegó a un parque de La Hornera, en Tenerife, con la pequeña Melinda de la mano. Esta joven tinerfeña con cuerpo de mujer y cara de niña vive con su madre, Candelaria, y sus dos hermanas menores, aunque también ha tenido el apoyo de Desirée, la mayor, y su marido, Juan, para sacar adelante a su pequeña. "Ellos son sus padrinos".

Sus padres están separados desde hace muchos años. Le gustó un chico de 24 años y se enamoró él, pese a que su entorno le decía que no se fiara. A los 15 años perdió la virginidad y se quedó embarazada. El mundo se le vino encima y pensó en abortar. El joven no fue capaz de buscar el dinero para ello, así que decidió tener a su hija en solitario y romper la relación. Aún hoy su abuelo no le habla por lo que ocurrió. "Mi abuela Isabel se enfadó un poco. Con la llegada de Melinda lo entendió".

Tuvo a la pequeña Melinda gracias a las fuerzas que le dio su madre. "He derramado muchas lágrimas. Y los miedos no desaparecen. Hoy he comprendido que ha merecido la pena. Al nacer mi hija, dije: ¡sólo es mía! Nadie me la va a venir a quitar. Tiene hasta mis apellidos", matizó.

A sus 18 años, lo que más persigue Isabel es iniciar ya sus estudios de Biología en la Universidad de La Laguna. Esa idea le hace sonreír abiertamente. "No ha sido fácil criar a la niña y estudiar, pero he tenido bastante ayuda para su alimentación y mis libros. Estoy feliz porque Melinda crece sanita, y además he sacado un siete en la PAU. Si todo sale bien y me llega la beca en septiembre empezaré Biología. He tenido muchos hombros donde llorar. Le doy las gracias al Foro Canario de la Familia por su ayuda", dijo.

Por su lado, Francisco Álvarez, presidente del Foro Canario de la Familia afirmó que " estas chicas crecen de forma muy rápida. Desde nuestra organización cuidamos de ellas, las orientamos y las apoyamos en sus decisiones".

A su vez, Romina Gemignani, de Derecho a Vivir, manifestó: "Las chicas tienen que comportarse como adultas en un mundo de adolescentes. Nosotras analizamos las necesidades de la madre y del bebé e intentamos buscar asesoramiento adecuado para cada situación personal. Lo que procuramos es estar siempre ahí", concluye.

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