23 de julio de 2010
23.07.2010
gastronomía

Asia-Kan, una fiesta para el paladar en un ambiente sobrio

El hotel Bahía del Duque amplía su oferta gastronómica con sabores de Oriente

23.07.2010 | 14:12
Juan Miguel Cabrera (c) es el jefe de cocina ejecutivo del hotel y el director de Asia-Kan. Al lado, una de las mesas del restaurante.

Asia-Kan abre cuando cae el sol sobre las playas de Adeje. Para llegar hasta ahí hace falta atravesar la recepción del hotel Bahía del Duque hasta encontrar el camino hacia los jardines. Una vez allí, sólo bastan unos pasos a través de las tentadoras piscinas, siempre apetecibles en este oasis de verano perpetuo.

El nuevo restaurante del hotel de lujo recibe al comensal con un silencio se apacigua el espíritu. Luz tenue y una mezcla de negro y el rojo como colores protagonistas de la decoración interior, que como no podía ser de otra manera, tiene una clara inspiración oriental. Quizá el gran macetón de orquídeas que separa la zona de la barra del comedor principal represente bien el estilo general de refinamiento, cuidado de los detalles y gran belleza que envuelve cada rincón.

Antes de probar bocado, uno ya se siente cautivado por el ambiente y una atención plagada de amabilidad desde el primer momento. Para quienes prefieran pasar por la barra antes de sentarse en la mesa, una opción muy recomendable sería la combinación de una copa de champaña y una bandeja de sushi, en la que también cabrían nigiris y makis.

Ya en la mesa, como entrantes fríos hay varias opciones de ensaladas: de pollo y tofu con hojas de té verde; de algas japonesas; y de espinacas con laminas de langosta. Aunque, sin duda, las dos apuestas más singulares, que merecen ser degustadas en una primera visita serían el tataki de solomillo de buey absolutamente magistral, por la suavidad y el regusto ahumado que le otorga la salsa, y el ostasi de marisco con salsa de cilantro y chilli picante.

Entre los entrantes calientes ofrecen, entre otros, langostinos fritos con salsa agridulce de miel y bambú, salteado de verduras y setas chinas con sake, tallarines Hayashi con verduras y vieras, y verduras tempurizadas.

Aunque Mafalda (el famoso personaje de Quino) nunca la pediría, todos los demás deberían arriesgarse y probar una de las sopas de la carta. De seguro que hallarán una grata sorpresa en este imaginario viaje culinario a un mercado de Shangai, del que parecen haber salido las verduras empleadas en la sopa china de vegetales. Para gustos más intensos también se recomiendan la de mariscos, pescado y tofu; y la agripicantes de perdiz y gambas.

Lo bueno de esta carta, además de ofrecer muchas alternativas y sabores muy diversos, es que funciona a la perfección en una escalada que va in crescendo en el transcurso de la cena. Y es que cuando llega la hora de los platos principales, todo lo anterior queda opacado por recetas como el atún rojo cantonés, el shichimi picante de buey y el pato hoisin (salsa de sabor dulce, picante y especiado.

Para poner un broche goloso, cualquiera de los postres sería digno de mención, aunque el saquito crujiente de chocolate y la gelatina de lichi (hecha con fruta fresca) con fresa, son muy recomendables.

El aforo es de 60 comensales, aproximadamente, y suele llenarse con los huéspedes del hotel, por eso es imprescindible reservar con antelación.

Para Santiago Cabré, director del Bahía del Duque, "esta nueva apuesta ratifica la importancia que tiene la gastronomía en nuestro hotel. Después de incorporar a uno de los chef canarios más importantes del momento, como ha sido Braulio Simancas en Las Aguas, no hemos dejado de trabajar en la ampliación de nuestra oferta gastronómica para que nuestros clientes puedan viajar por la cocina internacional".

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