18 de julio de 2010
18.07.2010
fondo antiguo bibliográfico

Un tesoro de letras y de historia

La ULL cuenta con unos 22.000 volúmenes y libros de entre los siglos XV y XVIII

18.07.2010 | 04:00
Un tesoro de letras y de historia

Las joyas no siempre están hechas con diamantes, esmeraldas o rubíes. Tampoco tienen por qué brillar y pueden lucir apagadas por el paso del tiempo. Su función no es adornar algún cuello o brazo de cualquier persona, sino que pueden pervivir resguardadas del paso del tiempo. Son esas otras joyas, menos vistosas pero mucho más relevantes, las que se refugian en las paredes de la Biblioteca General de la Universidad de La Laguna. Páginas y páginas de historia, relatadas en libros de teología, derecho, veterinaria...

Pero lo importante, en este caso, no viene determinado tanto por lo que cuentan esos libros, sino de cuándo datan. Es el paso del tiempo el que marca la relevancia de este fondo bibliográfico que atesora imágenes y palabras de siglos anteriores. Desde el XV hasta el XIX, impresiones de todo el mundo han recalado en la biblioteca universitaria y constituyen ahora todo un tesoro de las letras y la historia.
Entre 4.000 y 5.000 publicaciones de hace dos siglos, otros 12.000 de entre 1601 y 1800, unos 800 del siglo XVI y más de 175 volúmenes de manuscritos velan en el fondo antiguo de la ULL por los 23 incunables, las obras más antiguas de cuantas pueblan las estanterías de su biblioteca. Con este nombre se conoce a las publicaciones de los 50 años posteriores a la aparición de la imprenta y que han aguantado de mejor o peor manera el paso de cinco siglos.

Estas casi 22.000 publicaciones esperan en una cámara con una temperatura constante de 19 grados y al 50% de humedad a que algún investigador o un curioso estudiante consulte sus páginas. Son las condiciones óptimas de conservación de una colección que, en gran parte, hay que agradecerle a la Iglesia.

Según cuentan las responsables del Fondo Antiguo de la Biblioteca de la Universidad de La Laguna, la mayor parte de los volúmenes de los que disponen recalaron en la institución académica tras la desamortización de Mendizabal. La intención del rey de restar privilegios al clero, provocó que las propiedades de conventos y parroquias fueran requisadas y en Canarias, los libros fueron a parar a la única biblioteca pública, entonces ubicada en el Instituto de Canarias (más tarde sede de la Universidad de La Laguna).

A ello se suman las propias compras del servicio de biblioteca o, en su mayoría, las donaciones de particulares, entre las que destaca la primera de ellas, realizada por un obispo de Canarias que poseía centenares de libros. La afición del religioso llenó sus estanterías pero cuando tuvo que abandonar el Archipiélago hizo gala de su generosidad y entregó al menos un centenar a la Universidad y otros tantos al seminario diocesano de la Isla.

Pasado vivo en el presente
Donaciones, compras y desamortizaciones han permitido que la Universidad de La Laguna cuente en el presente con un legado de la historia, que comprende una variada temática, desde libros de rezo hasta cartas manuscritas, pasando por los incontables tratados de geografía, medicina, historia, teología, poesía o derecho. Pero también una diversa procedencia, ya que los libros del Fondo Antiguo de la ULL fueron impresos en casi todo el mundo.

Este regalo de la historia puede consultarse en horario de mañana en la sede de la biblioteca ubicada en el campus de Guajara. Además, se realizan visitas organizadas, generalmente de alumnos de titulaciones tales como filología o historia. No se permite el préstamo ni las fotocopias, pero sí el acceso al fondo, previa solicitud a los responsables.

Para evitar que estos tesoros de la historia sigan acumulando el paso del tiempo ocultos entre cuatro paredes y con el objetivo de que la información que contienen sea de acceso completamente libre, la ULL persigue la digitalización completa de sus fondos, Por el momento, gracias a una subvención del Ministerio de Cultura, el servicio del Fondo Antiguo ha logrado colgar en la red todos los manuscritos y en la actualidad se encuentran buscando la financiación para comenzar con la digitalización de las obras más antiguas.

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