04 de octubre de 2009
04.10.2009

Un canario a la vanguardia de los Derechos Humanos

Gregorio Díaz Dionis cofundó el Equipo Nizkor, que usa la red y la Jurisprudencia para denunciar abusos políticos y lograr el reconocimiento de sus víctimas

04.10.2009 | 01:26
Gregorio Díaz Dionis, tinerfeño y activista internacional en favor de los Derechos Humanos.

Creíamos que a Pinochet no podía pasarle nada pese a sus tropelías pasadas, pero le acusaron judicialmente; las víctimas españolas de Mauthausen nunca pensaron que podrían obtener reconocimiento jurídico, pero lo lograron y España ya puede procesar a responsables del Holocausto puestos en búsqueda y captura, concretamente a Johann Leprich, Anton Tittjung y Josias Kumpf, miembros de las SS. Todo ello ha sido posible gracias al trabajo sordo pero constante del denominado Equipo Nizkor, la pata latina de una fundación más amplia que combate en todo el mundo a favor de los Derechos Humanos, Derechos Human Rights, conectada a European Civil Liberties Network y la Campaña Global para la Libertad en Internet.

Gregorio Díaz Dionis fundó en 1995 junto a una activista de Amnistía Internacional, Margarita Lacabe, el Equipo Nizkor cuando todavía los demás no sabíamos para qué servía internet. "Estamos entre las primera 1.500 páginas web que se crearon en la red", señala. Díaz Dionis vive entre Madrid y Bruselas, pero presume de canariedad por los cuatros costados ya que aunque él nació en Argentina, su madre lo hizo en Fasnia y su padre en El Escobonal. Desde un país vencido por la Guerra Civil y la dictadura, ambos emigraron en 1949 al país platerense.

Fue en 1975, año en el que murió el dictador Francisco Franco, cuando Gregorio Díaz viene a Tenerife, donde nace su hijo. Aquí trabajó en el Diario de Avisos y estuvo vinculado al mundo de la cultura hasta que la alergia de su vástago y el desconocimientos de los médicos los mandó a Albacete.

Equipo Nizkor, financiado con ahorros personales y el altruismo inglés en forma de fundación, usa internet para trabajar en los conflictos que sacuden el mundo convirtiéndose en amenaza contra los Derechos Humanos. Intercambia documentación jurídica e interactúa con los gobiernos "que son la mayoría de las veces el origen de esos conflictos", recuerda Díaz Dionis. El 80% de la información sobre Derechos Humanos relativa a América Latina la genera Equipo Nizkor, que difunde unos 200.000 ficheros diarios, documentos sobre conflictos específicos relativos a la violación de Derechos Humanos.

Naturalmente, han sido acosados y perseguidos. El mismo José María Aznar, enfadado por la búsqueda y captura de Pinochet desde tribunales españoles, pidió por rogatoria a Estados Unidos que cerraran la web, ignorando que la Primera Enmienda protege allí la libertad de opinión como en pocos lugares del mundo. "Lo de Pinochet no se ganó -reconoce Díaz Dionis con cierta pesadumbre- pero produjo un efecto de catarsis" muy sano porque hasta entonces se pensaba que a los sátrapas del mundo, revestidos con el tiempo de un manto de impunidad, no podía pasarles nada. Y no es así. Equipo Nizkor logró la primera sentencia contra crímenes a la Humanidad a través de un juzgado ordinario con el caso Adolfo Scilingo. Ya no se podía pasar a las páginas de la Historia de rositas habiendo cometido crímenes contra la Humanidad. La fórmula del equipo creado por Gregorio Díaz poco tiene que ver con el romanticismo.

Prefieren utilizar los métodos de las multinacionales, que tan buenos resultados dan. Porque este canario metido a defensor de los Derechos Humanos no es abogado sino economista, y conoce la eficacia que se obtiene creando redes de información y documentación coordinadas entre sí, así como estableciendo estrategias jurídicas. Él salió de Argentina con problemas derivados de la dictadura que allí hizo de las suyas, pero fue darse cuenta "de la existencia de estructuras que creaban mantos de impunidad" lo que le llevó a fundar junto a Lacabe el Equipo Nizkor. Le pareció tan perversa tamaña impunidad en casos de represión como los que se habían dado en España, Argentina o Chile, que se dedicó a estudiar métodos para combatirla. Y se acabó la impunidad internacional de los dictadores. "No es fácil combatir contra sistemas de inteligencia" de países cuyas estrategias son muy competitivas, señala. Gregorio Díaz es plenamente consciente de la importancia de especializar a jóvenes abogados en la defensa de los Derechos Humanos, tal y como hace Equipo Nizkor. Él, que tanto sabe de actuaciones en defensa de los Derechos Humanos, muestra cierto pesimismo respecto a algunas actitudes que observa en los más jóvenes de esta parte bien alimentada del mundo. "He sido testigo de cómo un grupo de estudiantes pretendía manifestarse por determinada causa sin conocer los derechos que les asistían en caso de detención".

Díaz Dionis analiza la generación actual, más atenta al pago de la hipoteca que a la defensa de derechos y libertades. "Me pregunto a veces -aduce- qué pasaría si hubiera un golpe de Estado por estas latitudes, si seríamos capaces de salir a la calle, de resistir, de hacer algo o, en cambio, nos conformaríamos con el nuevo orden político, sin derechos ni libertades, con tal de continuar adelante pagando la hipoteca y disfrutando comodidades materiales", añade.


La fuga del poeta Pedro García Cabrera

Gregorio Díaz cuenta una sabrosa historia que le relató en Tenerife su propio protagonista: el poeta Pedro García Cabrera. La mayor parte de la represión franquista en las Islas tuvo lugar antes de la guerra, por aquello de ir abonando el terreno. Pero uno de los que la sufrió después fue García Cabrera "que estuvo preso en un campo de detención en el Sáhara". De allí logró escapar con un grupo de prisioneros y se dirigieron a Senegal, donde se hicieron con un barco con el que pudieron llegar a Bilbao. "Se trata de una historia poco conocida que me contó García Cabrera porque durante mis años en Tenerife creé una tertulia de gentes de antes de la guerra", quienes le hicieron partícipe de todo tipo de anécdotas, unas más amargas y otras sabrosas.

Díaz Dionis no es consciente de ello porque lo suyo es detectar la injusticia esté donde esté, pero hasta 45 canarios permanecieron internados en campos de concentración nazis, la mayor parte de ellos en el tristemente famoso Mauthausen. De ellos, 28 fallecieron.

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