02 de junio de 2008
02.06.2008

Ser inmigrante no es un factor de riesgo para sufrir tuberculosis

El neumólogo José Caminero dice que los foráneos que sufren la enfermedad se han multiplicado por cuatro

02.06.2008 | 01:37

El neumólogo del Hospital Doctor Negrín de Gran Canaria José Caminero señaló ayer que "ser inmigrante no es un factor de riesgo para padecer tuberculosis", y precisó que esta enfermedad está relacionada con "las pésimas condiciones" sociosanitarias y económicas del lugar de origen. José Caminero, que es especialista en tuberculosis, realizó esta afirmación con motivo de su participación en el 41 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), que se celebra hasta hoy en Arona, al sur de Tenerife.
El neumólogo, que recordó que la tuberculosis cada vez se da más en países desarrollados, añadió que esta enfermedad afecta más a la población autóctona que a la inmigrante. "Las duras condiciones de la migración hacen que sólo se decidan a hacerlo los más fuertes, por lo que se genera una selección poblacional de los de menos riesgo de tuberculosis, los más jóvenes y fuertes", precisó.
El especialista puntualizó también que la mayor parte de los inmigrantes no acude habitualmente a un servicio sanitario dada su situación irregular, y tan sólo visitan las urgencias de los centros sanitarios.
Esta situación de clandestinidad hace aún más difícil detectar casos de tuberculosis y por ello Caminero apuesta por estar en contacto con colectivos de inmigrantes y así detectar las patologías que puedan padecer. Pese a todo, lamentó que la tuberculosis "no sea una prioridad política por tratarse de una enfermedad de pobres".
Sobre la necesidad de detectar esta enfermedad, Caminero indicó que casi todos los países europeos recomiendan la búsqueda activa de la tuberculosis pero, sin embargo, no se ponen de acuerdo sobre qué tratamiento es el más adecuado. Asimismo todos los países ricos han experimentado en los últimos años un incremento de esta enfermedad en la población foránea, pues hace diez años el 10% de los inmigrantes tenían tuberculosis y actualmente este porcentaje se ha multiplicado por cuatro.
Según Caminero, la transmisión de esta enfermedad a la población autóctona es escasa, y es más frecuente entre los propios inmigrantes, y detalló que la mejor y más avalada política de control de la tuberculosis es el diagnóstico precoz y el tratamiento de los casos.

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