14 de enero de 2019
14.01.2019
Entrevista | Santiago Díaz

"Me he metido tanto en el personaje que mucha gente cree que soy mudo"

"No sólo es un disfraz, es cómo representas a ese personaje" destacó

13.01.2019 | 23:42
"Me he metido tanto en el personaje que mucha gente cree que soy mudo"

Comenzó con doce años a disfrazarse como Harpo Marx en el Carnaval chicharrero, en el año 1969. Entonces, Santiago Díaz León no sabía de qué disfrazarse y una amiga le comentó que se parecía al mudo de los hermanos Marx. Le preguntó a su padre si tenía una gabardina y él accedió a darle una para salir ese año a las calles de Santa Cruz, casi sin preparase. Incluso ese año se puso de acuerdo con un amigo suyo para que él se disfrazara de Groucho Marx, pintándose un bigote y con un traje parecido a un smoking. Convenció a una prima para que le pusiera rizos, que como anécdota se los hizo con jugo de limón, porque no se conocía otra manera de hacerlos. Y así comienza la andadura de este personaje en el Carnaval chicharrero, que el próximo marzo cumplirá su cincuenta aniversario. Ante la aceptación de la gente ese año, decidieron seguir disfrazándose de esos personajes. Ganaron tres veces el concurso de disfraces hasta que les comentaron que no se podían volver a presentar y decidieron hacerlo sólo para salir por las calles de nuestra ciudad. Con el tiempo falleció Tomás Gorrín (Groucho) y Santiago Díaz decide seguir saliendo solo como Harpo hasta la actualidad.

¿Por qué Harpo?

Era un personaje que me gustaba y por mi parecido físico al personaje. Le preguntaba a mi padre si me parecía a él y me comentaba: Si te rizas el pelo, a lo mejor.

¿En qué se parece a Harpo?

En las locuras que hago cuando estoy metido en el disfraz. A veces hago cosas que cuando me paro a pensar no sé ni por qué las hice. Hace muchos años, en una cabalgata, pasé al lado de un policía nacional y sin darme cuenta le pité con una trompeta de las que llevo al oído. El policía, mosqueado, me comentó: Camina para delante, que te doy una hostia que vas a aprender. Pero mi sorpresa fue cuando a los pocos días me vuelvo a tropezar con él y me agarra por la espalda. Me comenta que les haga lo mismo a sus compañeros policías entre risas.

¿No puede llegar a ser aburrido disfrazarse de lo mismo?

Muchas veces me lo planteo porque el 90 % de los jóvenes hoy en día no conoce al personaje. Pero también me planteo la cantidad de gente mayor que lo conoce y cada año espera verme por las calles de Santa Cruz. Muchos ya no me llaman Harpo Marx, sino el del martillo, el mudo o hasta Bisbal. Cuando salía con Tomás, él me decía que yo tenía que meterme en el personaje y que por lo tanto no podía hablar, pues Harpo es mudo, y me pasaba los carnavales sin decir ni jota. Tanto es así que he aprendido algunos gestos para poder comunicarme. Mucha gente se piensa que soy mudo de verdad. Una vez conocí a una chica que era muda. Hablábamos todos los años por señas. Cada Carnaval nos buscábamos para saludarnos. Pasaron los años y un día un camarero en un bar me miraba y volvía a mirarme porque me veía hablando con mi mujer, hasta que se acercó y me preguntó si yo era la persona que se disfrazaba de Harpo Marx. Le dije que sí. Me dijo: Yo soy el marido de una chica muda que todos los años te saluda y se va a llevar una alegría enorme, porque ella piensa que tú eres mudo de verdad.

¿Qué le ha proporcionado el Carnaval?

Amigos y el cariño que da la gente al personaje que represento.

¿Qué le aportan los personajes al Carnaval de Santa Cruz?

Cada personaje aporta su grano de arena. Son la esencia del carnaval antiguo. Lo que pasa es que hoy en día el concepto de personaje del Carnaval está un poco desvirtuado. No sólo es un disfraz, es cómo representas a ese personaje.

¿Considera que son los grandes olvidados del Carnaval?

Todavía hay mucha gente que nos quiere y nos respeta. Pero sí estamos olvidados porque hay momentos en no se nos da importancia. En la Gala de la Reina hay años que hacemos un papel que pasa desapercibido. Ni se nos nombra. Sabemos que no tenemos un espectáculo pero al menos que nos nombren. Nos han ido desplazando y a veces parece que molestamos.

¿Hay relevo generacional tras la desaparición de algunos personajes?

Están saliendo nuevos, como Jack Sparrow. Lo hacen muy bien. La cuestión es saber si lo aguantarán con los años y siguen el ritmo del Carnaval, que no es fácil.

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