03 de diciembre de 2018
03.12.2018

Santa Cruz pone en marcha, tras cuatro años de tramitación, la tarjeta social de alimentos

Las familias con escasos recursos podrán comprar en Hiperdino lo que necesiten

03.12.2018 | 15:13
Fernando Cruz, Zaida González, José Manuel Bermúdez, Óscar García y Gilberto Leandro.

El Ayuntamiento de Santa Cruz pondrá en marcha a partir de este mismo mes, y tras más de cuatro años de tramitación, la denominada tarjeta social de alimentos, con la que las familias con escasos recursos económicos podrán comprar en los supermercados lo que necesiten, sin tener que esperar a que se les entregue una caja de productos en sus casas, todos perecederos. De esta manera, también, y por primera vez, podrán adquirir carne, pescado, verduras y frutas. Este lunes, 3 de diciembre, el Consistorio firmó un convenio de colaboración con Dinosol, la cadena de supermercados Hiperdino, que finalmente ha resultado adjudicataria del concurso público convocado por la Corporación local para la aplicación de la tarjeta.

Esta reemplazará al actual sistema de prestaciones económicas de alimentos por un modelo "más ambicioso y útil para los usuarios que, sobre todo, les proporcionará una mayor calidad y dignidad", apuntó el alcalde, el nacionalista José Manuel Bermúdez. Este recordó que en el último año liquidado, es decir, 2017, se tramitaron 14.000 ayudas de alimentos, con una inversión pública superior a los 1,3 millones de euros. En el primer semestre de 2018, se han concedido 6.000 prestaciones y se prevé que a final de año se hayan tramitado más de 14.500. Por lo tanto, en principio, te tendrán que otorgar más de 14.000 tarjetas.

Eso sí, y según lo aclaró el regidor chicharrero, este nuevo sistema de atención a las personas que requieren del apoyo municipal para garantizar su alimentación no sustituye en modo alguno el esfuerzo de distribución solidaria de comida que coordina Bancoteide con las 46 organizaciones de reparto que están distribuidas por todo el municipio, el cual se seguirá realizando.

El alcalde destacó que el Ayuntamiento de Santa Cruz es pionero en Canarias en implantar esta tarjeta, "en relación a los municipios con mayor población del Archipiélago". Asimismo, agradeció a Dinosol que "haya participado en este concurso público, pues sabemos que la gestión de esta tarjeta no es fácil, y que haya dado el paso adelante, porque otras cadenas no lo han hecho". Indicó que esta empresa fue la única que se presentó a la licitación. Por su parte, la primera teniente de alcalde, Zaida González, del PP, señaló que este nuevo sistema "hace invisible esa distinción en función de la necesidad que pueda tener una persona". Y es que los usuarios de los servicios sociales utilizarán para pagar una tarjeta electrónica cómún, como la que se entrega a cualquier otro vecino.

El concejal responsable del IMAS (Instituto Municipal de Atención Social), Óscar García, del PP, aseguró sentirse "muy feliz" porque "por fin hemos puesto este nuevo modelo en marcha". Admitió que "el camino no ha sido nada fácil". "Hemos tardado, pero esta tarjeta ha llegado para quedarse. Con ella, las familias tendrán un servicio de mayor calidad, que proporcinará una importante mejora en la dignidad de los usuarios. También aprovechamos para pedir responsabilidad a las familias, para que hagan un uso responsble de la tarjeta", agregó.

En este sentido, el director de Planificación y Proyectos de Dinosol, Fernando Cruz, explicó que con la tarjeta social de alimentos se podrá adquirir comida, incluyendo alimentos frescos, y productos de higiene personal y de limpieza. Sin embargo, matizó, están excluidos expresamente el tabaco y las bebidas alcohólicas. Cruz también señaló que este sistema permitirá a la cadena y al Ayuntamiento realizar un control para fomentar el consumo de alimentos saludables.

El contrato firmado entre el Consistorio chicharrero y Dinosol, que cuenta con más de una quincena de supermercados en la capital tinerfeña, tiene una duración inicial de dos año, prorrogables por idéntico periodo. El nuevo sistema funciona a través de una tarjeta electrónica común, provista de banda magnética, que servirá de título a favor del beneficiario para la adquisición de los productos básicos que estén a la venta en los establecimientos comerciales.

El área municipal de Atención Social endosará a la empresa colaboradora el importe de las ayudas otorgadas a los beneficiarios e incorporadas en las tarjetas, en la medida que éstos consuman su saldo al adquirir los productos básicos. De acuerdo a las prescripciones, la empresa colaboradora deberá emitir el número de tarjetas por cada usuario, cuantía y período que especifique el Ayuntamiento.

Para la identificación de los beneficiarios, la Concejalía de Atención Social enviará y distribuirá las tarjetas emitidas por la empresa a través de las Unidades de Trabajo Social de Zona (UTS). Las tarjetas serán nominativas y reflejarán tanto el nombre como el documento nacional de identidad del usuario, que deberá portar el beneficiario en el establecimiento para su correcta identificación y mejor garantía de su derecho.

Físicamente, la tarjeta es la misma que utiliza cualquier persona que no sea usuaria de los servicios sociales. Es decir, son tarjetas de compra que no llevan ningún distintivo ni señal de proceder de servicios sociales, protegiendo de esta forma la debida reserva que merecen sus usuarios.

La empresa deberá entregar las tarjetas a la Concejalía de Atención Social en un plazo no superior a 5 días, salvo en los casos de urgencia, que el plazo será de 2 días. En este último caso, también se permitirá que la empresa envíe a la Concejalía un número de tarjetas para atender esas urgencias, de manera que puedan ser distribuidas por los trabajadores sociales, permitiendo sobre la marcha su activación y entrega al usuario.

Los requisitos de las tarjetas establecen que deben ser recargables por periodos mensuales y por cuantías definidas.Igualmente, las tarjetas deben permitir consumir el saldo total o gradualmente. La cuantía de cada ayuda se fijará en función del número de miembros de la unidad familiar y aunque su vigencia sea mensual, permitirá acumular en una misma tarjeta varias mensualidades de prestaciones. Las cuantías previstas oscilan entre 100 y 140 euros por familia al mes, incrementándose su dotación en proporción al número de miembros de cada unidad familiar.

Con el fin de dar respuesta a las personas con movilidad reducida acogidas al programa o que, por otras circunstancias, no puedan acudir a los establecimientos, recibirán gratuitamente, a través del servicio de reparto a domicilio, los alimentos en sus casas, con la única condición de que el valor de los productos representa un porcentaje importante de la cuantía mensual total, que oscilará entre mínimos del 51 y del 71%. Sólo en estos casos se permitirá el uso de la tarjeta por parte de una persona tercera, previa presentación del DNI del titular.

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