10 de noviembre de 2018
10.11.2018

Danza contra la monotonía

Cinco bailarines muestran su arte con pequeñas piezas en diferentes rincones de la capital isleña

10.11.2018 | 01:56
Danza en la calle

Bastaron 16 minutos de danza contemporánea para dejar a los transeúntes embelesados. Transeúntes porque la mayoría no sabía que en su monotonía vespertina se iba a encontrar con una pieza de danza en la calle, concretamente en la plaza Ireneo González. Especialmente sorprendidos estaban los niños recién salidos del colegio, que miraban con curiosidad los movimientos de Jaiotz Osa y Garazi Etxaburu en su particular escenario, un rectángulo de 30 metros cuadrados pintado de tiza y sin grada ni techo.

El espectáculo de la compañía vasca Lasala era solo un extracto de una obra mayor, Microclimate. El título de la pieza resume perfectamente todo su simbolismo: Nosotros, en un mundo de sombras, respirando luz. Y sí, eran dos seres en medio del gran universo que encuentran juntos la luz entre tanta oscuridad. Forma parte del Festival Internacional de las Artes en Movimiento (FAM), que junto con otro certamen, el Festival de Tenerife, sacó ayer esta disciplina artística tan poco seguida por el gran público a las calles de Santa Cruz de Tenerife, a rincones como la propia Ireneo González, el puente Serrador, el espacio junto a la sede de Presidencia o la plaza Isla de la Madera.

Nosotros, en un mundo de sombras, respirando luz es más energía que orden, un caos que se convierte en armonía cuando los dos miembros de Lasala se encuentran sobre la plaza Ireneo González. "Es el micromundo de cada uno intentando encontrar un momento de luz", asegura el bailarín vasco Garazi Etxaburu, mientras la bailarina contemporánea Jaiotz Osa celebra que "al final encontremos esa luz". "Cada uno de nosotros tiene una dinámica y unos movimientos diferentes. Él, por ejemplo, empieza con unos movimientos más suaves, más densos. Yo entró con unos movimientos más dinámicos, más rápidos. Al final, acabamos bailando los dos juntos", detalla. Etxaburu observa algunas desventajas a la hora de actuar al aire libre -el ruido, los coches...- pero lo considera "apasionante" y "original", algo en lo que coincide con su compañera. "Cuando actúas en la calle estás en contacto directo con el público, un público que muchas veces no sabe de danza. Te puede abrir muchas puertas", explica Osa. De hecho, recuerdan que la pieza ha sido seleccionada en una red llamada A cielo abierto, que recorre diferentes lugares de España y siempre en espacios que no sean habituales para la danza.

Todos los artistas coincidieron precisamente en eso: en la necesidad de sacar el arte a la calle para darlo a conocer. Ahí está Isabel Mora, que protagonizó una pieza muy especial de flamenco contemporáneo, junto a la sede de Presidencia, en la que jugó con la bata de cola: experimentó con ella, con los miedos a controlarla, con su relación con la bata... "Es maravilloso poder actuar para la gente en la calle y ayudar a acercar la danza al público", aseguró. Fueron 9 minutos intensos de performance, con Mora tocando la bata, preparándola, admirándola... "Es algo muy personal. Es sencillamente mi relación con la bata".

Esta performance y las otras dos incluidas ayer en el Festival de Tenerife estaban unidas por una luz muy especial y callejera: la de las farolas. De ahí que se denomine Luz de farol y de ahí que se celebrase en rincones de la capital tinerfeña bajo la luz de un bombilla pública. Y vaya si pusieron luz a la monotonía diaria con movimientos y sentimientos. Raquel Jara Domíguez hizo su particular Luz de Farol bajo el puente Serrador. "Es un cuerpo que se va transformando a medida que se libera", asegura Domínguez sobre su actuación, que esta vez no reunió precisamente a transeúntes, sino a una treintena de personas que fue de pieza en pieza disfrutando de esta original propuesta.

"Es la metamorfosis de una mujer a través de la introspección. Empieza aferrada a algo seguro -simbolizado por la farola- y va poco a poco zafándose, desprendiéndose de cosas, abriendose, buscando la libertad, descubriéndose...", comenta la bailarina tinerfeña.

A Daniel Morales le tocó cerrar estas pildoras de danza que encendieron Santa Cruz en la plaza Isla de la Madera con De pétalo en pétalo. Y sí, Morales jugó con pétalos reales para evocar la duda. "Quise representar el proceso de la incertidumbre, de decidir si es sí o no", comentó a la opinión de tenerife. Como los demás, este artista aplaudió la celebración de estos dos festivales de danza en la vía pública. "La calle es de todos, un espacio común. Y como el arte es el cambio, qué mejor que llevarlo al lugar que compartimos todos", aseguró Morales.

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