12 de agosto de 2018
12.08.2018

Salvadores de felinos en apuros

Personas voluntarias se encargan de atender a diario a las colonias de gatos que existen en la ciudad. Invierten entre 60 y 100 euros al mes en la alimentación y cuidados de cada una

11.08.2018 | 23:51
Salvadores de felinos en apuros
Salvadores de felinos en apuros

¿Qué pasaría si hubieran más de un millar de perros viviendo en las calles de la ciudad? "Sería un escándalo y todo el mundo se volcaría para ayudarlos, pero como en vez de perros se trata de gatos parece que es algo que no importa", asegura Begoña Martorell, miembro de la Plataforma Ciudadana de Activismo Animal, y una de las voluntarias que cada día se encarga de atender varias de las colonias de gatos que existen en Santa Cruz de Tenerife. Un trabajo al que dedican tiempo y dinero de su propio bolsillo para intentar que estos animales vivan en las mejores condiciones posibles.

De media cada voluntario invierte al mes entre 60 y 100 en comida y pienso para alimentar a cada colonia, a lo que se suman los gastos veterinarios. "Es un gasto que hacemos porque queremos y amamos a los animales, pero debería ser responsabilidad de las administraciones", sostiene.

El Ayuntamiento chicharrero incluyó en la Ordenanza Municipal de Tenencia de Animales regulación de las colonias de gatos de la ciudad. Sus cuidadores debían identificarse en el Ayuntamiento para informar acerca de la ubicación y el número de ejemplares y recibir una autorización para poder seguir atendiéndolos.

La normativa incluía multas para todos aquellos que alimentaran a los gatos callejeros sin estar autorizado y una segunda fase de este proyecto consiste en identificar a todos los gatos y esterilizarlos para controlar su población.

Sin embargo, a pesar de que ha transcurrido más de un año el Ayuntamiento solo ha autorizado una colonia y solo se han presentado para inscribirse algo más de una docena, de las más de 300 que se calcula que existen en la capital.

Los activistas se quejan de que el Consistorio deniega las autorizaciones aludiendo razones "insignificantes" y ponen como ejemplo la colonia que quisieron inscribir en los alrededores de la calles Pintor Ribera y Greco. Sari Martínez, la voluntaria que se encarga de atender a los nueve felinos que viven allí afirma ha recibido una respuesta negativa, ya que consideran que tener tres puntos de alimentación prácticamente juntos haría probable la proliferación de ratas, por lo que recomiendan unificar a los gatos en un único sitio, trasladarlos a otra colonia o buscarles una adopción. "Como si fuera tan fácil encontrar familias para gatos adultos y no podemos controlar que se muevan de una calle a otra", aclara Martínez.

Para ella los nueve felinos que atiende en esta zona, a los que ha puesto nombre y cogido cariño después de años de atenciones, son su prioridad. Doña Clotis, La Siamesa o Martina ya la conocen y con tan solo escuchar su voz salen de sus escondites y acuden a su llamada. "Con algunos te relacionas durante años y te da mucha pena cuando desaparecen", lamenta.

Los atropellos, las peleas entre ellos y las enfermedades derivadas de la desnutrición son los principales problemas veterinarios a los que se enfrentan estos animales.

Martorell sostiene que se trata de un trabajo ingrato ya que muchas veces "tienes que ir escondiéndote porque hay gente que te insulta" y añade que algunos compañeros han sufrido agresiones o han recibido impactos de objetos que les han lanzado desde las ventanas. "Aun así hay gente concienciada y también tratamos de explicar la función social que cumplen estos animales", expone.

Las voluntarias se quejan de que no se haya comenzado con el programa de esterilización un año después de que se pusiera en marcha el proyecto. "Es necesario desvincular el control de la población de la autorización de las colonias", indica, ya que el índice de natalidad de estos animales es muy alto.

El Ayuntamiento informó recientemente de que se había llegado a acuerdos para el control, esterilización y suelta (CES) de los felinos pertenecientes a las colonias autorizadas por el Consistorio, para el que ya hay una partida de 25.000 euros adjudicada a un veterinario.

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