12 de agosto de 2018
12.08.2018

Los perros andan sueltos

Algunos dueños de canes rechazan que se habilite un área en el parque Don Quijote poco adecuada, a su juicio, para que sus mascotas paseen sin correa, sobre todo, por el pavimento

11.08.2018 | 22:51
Los perros andan sueltos

Para algunos dueños de perros asiduos al Parque Don Quijote de la capital tinerfeña, que la zona alta del lugar se acote para que sus mascotas anden sueltas, no es una medida satisfactoria. Una ordenanza aprobada por el Ayuntamiento de Santa Cruz recientemente avala la creación de un área específica para canes, en la que estos podrán estar sin correa, bajo ciertas restricciones.

La mayoría de los encuestados por la opinión de tenerife aseguran que el área que se pretende cercar no es la adecuada, debido a su pavimento. "Nuestros perros pueden destrozarse sus almohadillas al no tratarse de suelo de tierra", certifican los usuarios que temen, por otro lado, que los canes se escapen a la carretera a la que da acceso la parte que se aspira a delimitar. A este respecto aportan una solución que, a su juicio, conllevaría un menor coste e implicaría un correcto esparcimiento de los perros, esto es, el vallado del lugar de tierra que se encuentra al fondo del parque, protegido por árboles y al que los canes recurren como recreo.

"Este es el lugar que queremos para que nuestros perros corran y paseen", esgrimen con contundencia tres entrevistados, de los que dos prefieren guardar el anonimato. El motivo de esto último es evitar generar tensiones dentro de lo que es como "una familia", en referencia al conjunto de propietarios de perros que con frecuencia garbean por los jardines del lugar. Una de las encuestadas que decide preservar su identidad, advierte de que "aún no hemos hecho público nada hasta ver cómo resulta la experiencia". Cabe recordar que esta zona de Santa Cruz será la pionera de la ciudad en implementar lo que se trata de un proyecto piloto, presente en otras provincias españolas, como Burgos. En caso de prosperar, el Consistorio prevé aplicarlo a otros municipios de la Isla.

Esta, al igual que una amiga, dueña de otro can y junto con la que pasea a su perro, apostilla no entender el porqué la ordenanza establece un área aparte para los perros de más de 15 kilos y la prohibición de acceso a los perros potencialmente peligrosos (PPP), "cuando el mío es pequeño y ha jugado con perros mayores que él, como el presa canario. Este tipo de perros que vienen al parque son muy tranquilos y cariñosos", subraya. A esta aserción también asiente su acompañante.

Otros perjuicios

Ambas cuentan a este diario que "han llovido varias multas por llevar al perro suelto. De hecho, el otro día un policía vino a llamarle la atención a una chica, a la que finalmente no sancionó. Los demás le pusimos la correa enseguida", explican. A esto añaden la aparición de policías "vestidos de paisano", que según su testimonio, rondaban hasta "a las 3 de la madrugada para poner una multa". A estas infracciones penalizadas, las asociaciones animalistas pusieron un coto con la denuncia de la situación al Ayuntamiento, en palabras de las encuestadas, y no se ha vuelto a producir esta circunstancia de manera tan reiterada.

Para una de las usuarias, los actos vandálicos, que arguye que suceden en el parque, como las patadas a los bancos o incluso "una madre ayudando a defecar a su hijo, ensuciando", son más perjudiciales "que un perro ande suelto". En este sentido, tampoco comprende que la ordenanza disponga que, en los horarios fijados para que los canes vayan sin atar, no se permita la entrada de niños menores de 12 años "cuando los perros que vienen aquí no hacen daño", agrega.

Además, la fuente para perros del parque, que cuenta con una loseta verde en su base por la que se distingue de la central, a la que acuden los usuarios sedientos, es, según esta ciudadana, "el único espacio adaptado para perros del parque y el otro día unos niños se ensañaron con ella [la fuente]", lamenta.

Guadix Patricio repele por completo el que su mascota ande suelta sin ningún tipo de seguridad para sus almohadillas, como han afirmado otros usuarios, pero va más allá. Para él, es cuestión también de limpieza y de "civismo" por parte del dueño, puesto que "un perro no puede orinar y defecar en un sitio sin tierra y con un pavimento que no se adapta. Esto no facilita nada", asevera.

Al contrario que la mayoría de los entrevistados, Luis Martín ve en esta iniciativa "una buena idea" y frente a lo que han espetado otros usuarios no cree que "el pavimento sea un problema, las almohadillas de los perros se pueden adaptar. No hace daño", explica. Este ciudadano también apoya el que los perros de más de 15 kilos y aquellos potencialmente peligrosos, sean aislados en otra área o no puedan acceder a la zona susceptible de limitación, respectivamente. "Cuando mi perro, que ahora tiene cuatro años, apenas contaba un año de vida, jugó brutalmente con un perro de mayor tamaño, que le causó un trauma por el que ahora teme a cualquier mascota grande", asegura.

El horario prefijado establece que los perros podrán estar en las áreas acotadas de 19:00 horas de la tarde a 10:00 horas de la mañana del día siguiente, en invierno; y otro de verano, de las 20:00 horas a las 19:00 horas del día posterior. Durante este transcurso de tiempo no podrá utilizarse el espacio. No obstante, se colocarán carteles informativos sobre estas condiciones para facilitar la convivencia .

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