17 de marzo de 2019
17.03.2019
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Profesión, político: me da igual el partido

17.03.2019 | 01:24
Profesión, político: me da igual el partido

Me informa un dirigente de un partido de los nuevos, que lleva cuatro años sin parar de trabajar por ese partido nuevo, que ahora le ha dicho "el jefe de Madrid" que no entrará en las listas porque hay otras opciones que conseguirán más votos para la formación. Así que se tiene que resignar. Y que le han prometido que cuando ganen y gobiernen le darán una Dirección General. Este dirigente -que no es amigo mío- está un tanto contrariado pues siente que los que acaban de llegar fugitivos de otros partidos ahora se sientan en primera fila. Y yo le dije: "Querido, te avise que prepararías la casa para que otros la habitaran, y no me creíste".

Hay un partido que se ha dedicado a recoger a los que no han hecho otra actividad en la vida que vivir de la política; los suscritos a los sueldos públicos, da igual las siglas que sean. No sé si se les puede llamar tránsfugas o no. Del primero que sí sé que lo fue es Churchill, que pasó del partido conservador al liberal, allá por la época de la Segunda Guerra Mundial, y creo que dijo que se cambia de partido por el bien de los principios, aunque eso me hace recordar a Groucho Marx, con eso que dijo: "Estos son mis principio y si no te gustan, tengo otros". En fin, cada cual que valore al final después de abril y mayo la foto finish. Estaran los mismos, con alguna que otra brizna verde, pero la misma cara con distinta siglas. Y créanme que no por principios. Por otra cosa sí.

Ahora toca llevar a la realidad lo que prometen. Llevar a la realidad lo que se promete es muy complicado, sobre todo cuando lo que se promete no está en manos de quien lo promete. Es posible que muchos ciudadanos estén buscando una alternativa al sistema político al que nos hemos acostumbrado, pero esa alternativa no la veo como tal. Algunas formaciones que propones el cambio se están llenando de miembros de los viejos partidos, los cuales por el motivo que sea han dejado de ser fieles a sus antiguas formaciones y se marchan a otra agencia de colocación y les sirve de tabla de salvación para no perder el modus vivendi. Vivir de lo público es una maravilla y estos fugados deben encontrar alternativas para meterse en el partido que sea, algunos con currículos académicos de profesión "político", otros con estudios que concede la universidad de la vida, otros incluso con imputaciones o investigaciones en curso y todo esto colará en las próximas elecciones, ya que como he dicho en alguna que otra ocasión, aquí nunca pasa nada, menos con Hacienda oiga. En suma, si no es en un partido, será en otro, que más da. Cambia la caja del dominó, pero las fichas siguen siendo las mismas.

Ahora toco movilizar a los defraudados de un partido para que se integren en otro. Es una practica muy fea, desde mi punto de vista. ¿Y sí pretenden remover conciencias y recuperar la confianza?

El que se dedique a la praxis política, a través de sus herramientas o vehículos que son los partidos o formaciones políticas, tienen que tener en cuenta que solo algunos acceden al maná, pues en la política, al igual que en el abogacía, no existen horarios, ni fines de semana y normalmente los meritorios de la política saben que su función no va a ser retribuida al principio pero sí la formación que defienden llegará a ocupar cargos de responsabilidad. Será el momento de la colocación y se crearan entes apropiados para ello.

Y esto, además de ser una opinión de este crítico dominical, son además hechos que se pueden comprobar con la historia de la democracia en el Reino. Los movimientos que se han ido generando a lo largo de la etapa constitucional hablan con sus datos.

La sociedad actual necesita de administraciones e instituciones, pero ¿tantas? Soy de la opinión de que no tantas y si menos, con mayor calidad. Pero ninguna formación política estará dispuesta a que esto ocurra, pues achicar la administración y sus entes es disminuir y dejar sin retribuciones a todos los que apoyan un cambio y una iniciativa nueva. Y, sobre todo, a estos que no van de cabeza de lista o en la propia lista. El poder del convencimiento y la manipulación será la guerra futura de estos meses, usando estadísticas, muchas estadísticas, y el tú más. En estos días de precampaña es útil que haya mucha gente alrededor que diga lo mismo que repita el conferenciante del partido que sea y que se lo crean o que haga que se lo crea mucha gente, y cuanta más mejor. Si no miren los que asienten con la cabeza detrás del líder en un mitin y es necesario que poca gente lo contradiga, así proyectará una realidad que se convertirá más segura si mas gente se la cree. Eso se traduce en papeletas con el nombre de la formación, después en escaños, en un posible gobierno y después la manipulación y por último la corrupción, que también llega.

El impacto del lenguaje es sorprendentemente duradero y ves las caritas de los escuchantes, aunque tal vez la palabra escrita comporta una dosis mayor de compromiso. Pero no suelen dar mítines por escrito, aunque sí que lo leen. Hoy no hay buenos oradores, sí charlatanes, los cuales no firman su compromiso. Eso jamás. Y por último una buena muestra de la degradación de la política y sus integrantes es que no se remedia simplemente con una mayor ampliación de la oferta. Esto no va a servir para que se corrija lo que está ocurriendo en este reino de España, ya que no hay nada que corregir, tan solo cambiar.

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