14 de enero de 2019
14.01.2019

eSports, videojuegos y familia

13.01.2019 | 23:41
eSports, videojuegos y familia

La Opinión de Tenerife abre todos los lunes un espacio de debate, en colaboración con eSport Talent Canarias, sobre la práctica de los deportes electrónicos (eSports) escritos por gamers, psicólogos, profesores, abogados, economistas, médicos y especialistas deportivos, en comunicación audiovisual y nuevas tecnologías, que ofrecerán un análisis exhaustivo y novedoso para conocer una actividad que no solo es deportiva sino que tiene importantes repercusiones educativas, económicas, jurídicas, culturales y sociales.

Mark Cuban, dueño de los Dallas Mavericks en la NBA, comentó lo siguiente hace unas escasas semanas: "La expansión de los videojuegos y los deportes electrónicos es una amenaza al seguimiento de los deportes tradicionales. Los jóvenes de nueve años saben más sobre Fortnite que sobre la NBA, lo que significa que tengo que trabajar más duro para apoyar la juventud del baloncesto y crecer de manera que conecte a los niños con la NBA".

Si alguno de ustedes es seguidor del baloncesto americano, habrá visto en los tiempos muertos las cámaras que enfocan a niños en las gradas. Muchos de ellos salen con sus padres, bailan diferentes estilos presentes en el videojuego Fortnite y, en general, disfrutan de combinar varias de sus pasiones favoritas... y en familia. Pero hay una razón por la que unos son una amenaza de los otros: los niños no suelen ser introducidos habitualmente por sus padres a los videojuegos, los deportes tradicionales sí.

¿Por qué sucede esto? Muchas veces, desconocimiento. Otras veces, miedo. Un usuario del foro Reddit del videojuego League of Legends publicó cómo su madre de 60 años descubrió las retransmisiones en línea que hacía su hijo mientras jugaba. En vez de cuestionarlo, se interesó porque lo echaba de menos (vivían en diferentes provincias) y le permitía desconectar mientras cocinaba.

Su hijo le enseñó a poner el directo en la televisión del salón y descubrió, indirectamente, los deportes electrónicos. Su hijo, tras cada sesión en directo, dirigía su emisión a la retransmisión oficial de las partidas competitivas americanas y su madre se enganchó. No entendía el juego, pero la pasión de los jugadores, las gradas, los comentaristas... le hicieron entender las sensaciones que el deporte electrónico le transmitían. Empatía en estado puro.

En la formación de un joven, entenderlo es fundamental. Sus gustos, sus necesidades, sus intereses... todo. Los videojuegos son un medio más para los padres que quieren entender a sus hijos y tener algo que compartir con ellos, no una amenaza que los separa. Mark Cuban, con dos hijos y una hija, entiende esto perfectamente y ya está tomando medidas en la NBA.

A nivel profesional dentro de los deportes electrónicos ya es cada vez más habitual. Los padres se involucran con la comunidad aunque muchas veces no entienden el propio juego solo por apoyar a su hijo. En el pasado, muchos familiares tenían dudas, lo cual es natural: "Si te marchas a Berlín, tendrás que dejar los estudios", "¿De verdad vas a vivir en una casa con otros cuatro jóvenes?" o "Los juegos están muy bien pero no te van a dar de comer". Son acciones del pasado.

Rasmus Winther, un joven danés más conocido como Caps en el mundo de League of Legends, llegó a la final del mundo el pasado año con su equipo Fnatic en Incheon, Corea del Sur. Un hito histórico en un contexto en el que, hasta esa edición, los coreanos eran los protagonistas. En su propia casa, el desastre local destacó a un joven danés que perfectamente podría estar comenzando su carrera universitaria con 18 años.

Una de las anécdotas más bonitas fue su padre, Michael Winther. "Cuando comenzó el instituto, le dijimos que esperábamos que jugara menos", comentó en una entrevista. Unos años más tarde, Michael había viajado a Corea del Sur en apoyo a su hijo en el evento más importante en todo el globo dentro del videojuego.

La primera frase podría aplicarse a cualquiera. La segunda, no tanto. Michael entendió a la perfección la ambición de su hijo, la misma que la de un alevín que intenta jugar lo mejor que puede al fútbol: ser el mejor del mundo. Por lo tanto, aunque escéptico al principio, en cuanto lo entendió le aportó todo lo que estaba en su mano para conseguirlo.

Usted se habrá percatado de que, hasta ahora, solo padres e hijos habían estado inmersos en esta pieza. Pero la familia la forman también los abuelos, los hermanos, los primos, los tíos... la integración de los deportes electrónicos y los videojuegos en general es una labor colectiva. Como el deporte, una familia se puede juntar toda ella en el salón para ver los partidos de sus equipos favoritos.

Un ejemplo de esto es el granadino Jorge Werlyb Casanovas, jugador profesional de League of Legends. Hasta hace poco militaba en MAD Lions, un conjunto español, pero su talento ha sido captado por una organización a nivel continental y competirá este inicio de año en SK Gaming en la máxima división europea.

Werlyb tiene siete hermanos y cuatro hermanas, su familia es de las más conocidas en el panorama nacional por su inmensidad. En más de una ocasión el joven de 21 años ha comentado como, a pesar de la distancia, los Casanovas se juntan para ver partidas del joven Jorge en grupo. En el futuro, cuando cada uno de los integrantes se hayan independizado, el deporte electrónico puede ser un motivo para juntarse alrededor.

Desde Mark Cuban hasta Michael Winther, las nuevas generaciones cada vez van a integrar más en sus familias los videojuegos. Es una tendencia imparable, al igual que lo han sido numerosas aficiones a lo largo de la historia.

Miguel Casquero. Editor de World eSports Corporation

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