12 de enero de 2019
12.01.2019
'Memorias de un hombre en pijama'

Aventurillas de cuarentón

12.01.2019 | 00:42

Me gustaría saber qué razones impulsaron la idea de llevar al cine Memorias de un hombre en pijama teniendo Paco Roca en su catálogo obras mucho más imponentes (sí, también más difíciles, ariscas) como Los surcos del azar o La casa (a la altura, o más arriba, de su celebrada Arrugas, también llevada al cine). Pero aquí estamos con esta traducción a la imagen en movimiento de esta primigenia serie de tiras cómicas publicadas en un periódico, una pieza para mí absolutamente menor dentro del corpus del dibujante. Cuando recopiló las tiras en tres volúmenes alibrados se perdió algo, pero esa "traición" tenía sentido (acercar ese producto a quien no hubiera podido adquirir el periódico regional en que se publicaron); sin embargo, su transformación en largometraje animado elimina las peculiaridades y deja el esqueleto narrativo al aire, especialmente sus debilidades.

Sí, hay sexo; sí, hay tacos; sí, los protagonistas son cuarentones y tiene problemas de cuarentones. Pero, aún así, lo que cuentan y cómo lo cuentan suena pueril, aburrido, a lugar común... Suena infantil. Quizá porque no haya nada más infantil que un cuarentón desnortado y peterpanesco, pero no ayuda la manera en que se presentan sus peripecias, arropadas por esos amigos tan planos y de caricatura, con ese mensajero tan de serie antigua de Josep Viciana y, sobre todo, con ese objeto de afecto, la protagonista femenina, que es la fantasía masculina diseñada tan al milímetro (una indie pixie mezclada con las turgencias de una vamp)... que no es cierta.

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