08 de diciembre de 2018
08.12.2018
Cine 'El regreso de Ben'

Drama familiar de altura

08.12.2018 | 00:30

Desde el punto de vista cinematográfico, los dramas familiares suelen constituir un terreno abonado para la sensiblería prefabricada y la lágrima fácil. Numerosos realizadores, conscientes del talón de Aquiles de esos espectadores a quienes mayoritariamente dirigen sus películas, se dedican a tocar sus fibras sensibles más básicas para engancharles. Sin embargo, de cuando en cuando, llega a las salas de proyección algún título más original y arriesgado sustentado en este asunto tan común de las complicadas e intensas relaciones dentro de una familia. El regreso de Ben puede ser calificado de modo injusto y precipitado como un típico filme de temática navideña, encuentros entre madre e hijo y trama tópica y blanda. Y, aunque parte de un presupuesto habitual, con personajes corrientes y situaciones ordinarias, logra desmarcarse de lo previsible para ofrecer unas excelentes interpretaciones y una visión detallada y minuciosa de los nexos materno filiales.

Incluso cabría afirmar que existen ciertos tramos del metraje en los que se desarrolla una narración tensa cercana al thriller, mientras que en otros se coquetea con la comedia. No obstante, es imposible ocultar que nos hallamos ante un drama en toda regla, tanto en el cuerpo como en el alma del proyecto. Se trata de una de esas disecciones de las relaciones humanas y de las entrañas de quienes las protagonizan propias tan solo de esos directores que arriesgan. Detrás de la cámara se sitúa Peter Hedges, cuyo debut en la gran pantalla ( Retrato de April) me agradó. Anteriormente ya me había gustado también su guion de Un niño grande, que le reportó una nominación al Oscar. Bien es cierto que después me desilusionó en sus siguientes incursiones como realizador ( Como la vida misma y La extraña vida de Timothy Green) pero, en todo caso, considero que El regreso de Ben es, sin duda, su mejor trabajo hasta la fecha.

Ben es un joven que consigue a partes iguales agradar y desagradar a todos los que le rodean. Cuando vuelve a casa por sorpresa la víspera de Navidad, su madre parece ser la única que se alegra realmente con su llegada, pero la feliz bienvenida no dura mucho. Pronto se entera de que su hijo padece serios problemas, por lo que decide tomar partido, asumir la realidad y enfrentarse a la situación.

Destacan sobremanera las actuaciones de sus dos protagonistas, ambos en estado de gracia y desempeñando unas efectivas y creíbles interpretaciones. Si a ello se añade la notable sensación de verosimilitud y autenticidad del relato, el resultado final es una cinta honesta que hará las delicias de los incondicionales del género y aumentará el número de admiradores de sus intérpretes.

La actriz Julia Roberts da vida a la madre de Ben, a mi juicio en un papel muy superior al de Erin Brockovich (con el que ganó la estatuilla dorada de Hollywood). Con ello no estoy diciendo que merezca obtenerlo en la próxima entrega de estos emblemáticos galardones, si no que, comparativamente, aquí acumula méritos superiores que en el largometraje de Steven Soderbergh. Es una artista que con el paso del tiempo ha sabido elegir muy bien sus proyectos. Closer o Agosto demuestran el tino de una estrella que en algún momento de su carrera flirteó con el desastre. Por su parte, Lucas Hedges no sólo asombra con su actuación sino, además, por la racha de aciertos profesionales que acumula pese a su juventud. A Manchester frente al mar, que le brindó una candidatura al Oscar con veinte años, le han sucedido Lady Bird y Tres anuncios en las afueras, obras reiteradamente elogiadas en las que muchos de los aplausos han recaído sobre su persona. En esta ocasión demuestra de nuevo tener madera de sobra para confiar en su brillante futuro artístico. Les acompañan Kathryn Newton (otra partícipe de las ya mencionadas Lady Bird y Tres anuncios en las afueras) y Courtney B. Vance ( La caza del Octubre Rojo).

www.cineenpantallagrande.blogspot.com

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