10 de noviembre de 2018
10.11.2018
Cine 'El cascanueces y los cuatro reinos'

Mucho ruido y pocas nueces

10.11.2018 | 00:57

Tal vez sea porque me estoy haciendo mayor, pero lo cierto es que, a día de hoy, cada vez me cuesta más digerir determinadas historias fantásticas. Por el contrario, las que vi en mi adolescencia sí lograron conectar conmigo e incluso las sigo revisando con agrado en algunos pases televisivos. Por ejemplo, puedo volver a ver Eduardo Manostijeras sin que mi parte racional ponga un solo pero ni exprese el más mínimo reproche. Sin embargo, las actuales películas basadas en unos cuentos rebosantes de magia y fantasía me resultan excesivamente artificiales y hasta aburridas. No descarto que el problema sea exclusivamente mío por sufrir cierto bloqueo mental, como Robin Williams en la película Hook pero, en todo caso, El cascanueces y los cuatro reinos, muy a mi pesar, no me ha gustado. Y digo muy a mi pesar porque estaba convencido de que se trataba de una producción propicia para que la productora Walt Disney retornase a su esencia y abandonase, siquiera momentáneamente, su pretensión de ser referente dentro del cine de acción convencional.

En la dirección del largometraje se sitúan dos cineastas con virtudes bien diferentes. El sueco Lasse Hallström cuenta en su haber con títulos muy destacados y posee una demostrada habilidad para manejar las emociones. Las normas de la casa de la sidra, Mi vida como un perro, ¿A quién ama Gilbert Grape?, La pesca del salmón en Yemen o Un viaje de diez metros conforman una filmografía sumamente interesante. Por su parte, el norteamericano Joe Johnston se decanta en mayor medida por el ritmo y la espectacularidad visual. Rocketeer, Jumanji (la versión de 1985) o Capitán América: El primer vengador configuran una línea narrativa notablemente diferenciada de la de su colega. Ignoro cómo ambos han compaginado las tareas de dirección pero, desde luego, sus maneras de entender el cine son totalmente diferentes.

No puede negarse que El cascanueces y los cuatro reinos constituye un festival de color e inventiva. Cada plano es una explosión de luz, una saturación decorativa de vestidos pomposos y criaturas extrañas, y una loa a la imaginación sin límites. Reúne todos los ingredientes necesarios para crear un cuento clásico de espíritu vanguardista. Y, aun así, ni la trama, ni la forma de la narración, ni la propuesta visual conectaron conmigo en ningún momento. La sensación de que su esencia era tan de cartón piedra como sus propios decorados se apoderó de mí y lastró mi percepción durante toda la proyección. En otras palabras, el film deslumbra en cuanto a los aspectos técnicos pero decepciona en lo realmente importante, que es el fondo.

En esta versión libre de El cascanueces, la protagonista persigue el objetivo de encontrar la llave de una caja que contiene un regalo muy valioso de su madre fallecida. Durante la celebración de una fiesta encuentra una pista que la conducirá a perderse en una especie de mundo paralelo, donde conocerá a varios seres peculiares. Ellos son un soldado llamado Phillip, una banda de ratones y los regidores de tres reinos muy particulares: la Tierra de los Copos de Nieve, la Tierra de las Flores y la Tierra de los Dulces. Para recuperar dicha llave deberá enfrentarse también al Cuarto Reino -en el que reside la cruel Madre Ginger- y, de ese modo, devolver la armonía al mundo.

Existen varios alicientes muy destacados en el apartado interpretativo. Mackenzie Foy es una joven actriz de incipiente talento que me emocionó profundamente en varias secuencias de Interstellar. Pocas escenas me han puesto los pelos de punta como aquella en la que recrimina a Matthew McConaughey su marcha al espacio exterior. Ya entonces se evidenciaba el poderío encerrado en esa niña. Keira Knightley, cuyos próximos trabajos en Colette y The Aftermath espero ansiosamente, es otra intérprete que me conmueve con asombrosa facilidad. Sus actuaciones en Expiación, Descifrando Enigma, Orgullo y prejuicio, La duquesa, Anna Karenina, Una sola noche o Begin Again resultan de obligada visión. No obstante, ninguna de las dos consigue destacar, si bien no por deméritos propios. Les acompañan asimismo rostros tan conocidos como los de Morgan Freeman y Helen Mirren.

www.cineenpantallagrande.blogspot.com

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