15 de septiembre de 2018
15.09.2018
Cine 'Predator'

Viejas ideas, nuevas técnicas

15.09.2018 | 00:18
Viejas ideas, nuevas técnicas

Cada vez que vuelven a emitir Depreda do r por televisión reconozco que todavía suelo quedarme enganchado varios minutos viendo alguna de sus secuencias. No descarto que se deba a esa nostalgia ochentera que probablemente acabará figurando como patología en los manuales de Medicina. La película, dirigida en 1987 por un John McTiernan a punto de comenzar el rodaje de Jungla de cristal y con un Arnold Schwarzenegger en su máximo apogeo, parece poseer cierto gancho que resiste el paso del tiempo. Sin embargo, los posteriores largometrajes me han resultado mediocres o, directamente, un horror. Ni Predator 2 con Danny Glover, ni las dos entregas de Alien vs Predator, ni la versión de 2010 con el oscarizado Adrien Brody resisten siquiera un visionado. Al contrario de la cinta original, si las encuentro por casualidad en algún canal de la pequeña pantalla no les concedo la más mínima oportunidad, porque sencillamente no se la merecen. Por eso mismo me cuesta entender que un productor tan versado como Lawrence Gordon haya apostado por una saga en tan claro declive.

Aun así, si hubiera que posicionar este nuevo estreno entre todas sus antecesoras, ocuparía un meritorio segundo puesto. Es indudable que los años transcurridos han conllevado una notable mejoría en cuanto a los avances técnicos, pero no así en lo que se refiere a las sensaciones de un espectador cuarentón que rememora a aquel Schwarzenegger en medio de la jungla luchando contra lo desconocido. Cabe indicar que esta medalla de plata es engañosa, dado que no tiene demasiado mérito superar a los otros títulos, que hacían gala de su escasa calidad, inventiva y capacidad de sorpresa. Es el bajo nivel de estos el que propicia la posición de este Predator 2018, que dispone de varias escenas entretenidas y algunos minutos con un aceptable grado de intriga.

Shane Black, otra vieja gloria del cine de acción casposo de finales de los ochenta y principios de los noventa (fue guionista de Arma letal, El último Boy Scout o El último gran héroe) asume la dirección, evitando el naufragio solo en parte y de forma irregular. Porque a quienes ya hemos pasado por taquilla para contemplar las aventuras de este peculiar guerrero extraterrestre, sus más de cien minutos de proyección resultan una versión empeorada de lo ya visto en el pasado.

Por razones obvias, no vale la pena contar la sinopsis de un guion que es el mismo de siempre. Figuran algunas caras nuevas y se ofrecen determinados efectos especiales más logrados, junto a un efectivo aspecto visual. No obstante, este modo de entender el cine como mera reiteración provoca un cansancio más que notable. El resultado puede enganchar tal vez a un público joven y desconocedor de los filmes estrenados anteriormente pero, fuera de ese concreto sector, no perdurará en la memoria. Con un presupuesto de noventa millones de dólares, sus resultados en taquilla aún están por ver y de esa recaudación final dependerá la continuidad de nuevos proyectos del personaje. En todo caso, si en el futuro la encuentro en una plataforma audiovisual, pulsaré urgentemente el botón del mando a distancia para cambiar de cadena.

En el elenco de actores destaca Olivia Munn, a la que hemos visto en la magnífica serie The Newsroom o como secundaria en Iron Man 2 y X-Men: Apocalipsis. Le acompañan Boyd Holbrook ( Lo gan, Perdida), Trevante Rhodes ( Moonlight) y Keegan-Michael Key ( Tomorrowlan d: El mundo del mañana).

www.cineenpantallagrande.blogspot.com

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