12 de agosto de 2018
12.08.2018
inurria style

"Me caí mirando el ifone"

11.08.2018 | 22:51
"Me caí mirando el ifone"

En estos días de agosto, los niños no tienen colegio, no hay clases regladas. Digo lo de regladas porque sé de hijos de conocidos recibiendo clases para prepararse el curso que viene, incluso estudiando las materias de la próxima temporada. Ya le han comprado los libros del curso que llega ahora en septiembre, adquiridos en unos grandes almacenes de corte británico que ofrecen los libros escolares del siguiente curso ya por el mes de mayo, es la costumbre de poner turrones en agosto. Ya veréis lo que hace ese merca de doñas cuando pase el 15 de agosto. Un disparate. Estamos perdiendo el norte. En todos los sentidos, o es posible que el que estoy fatal soy yo y esto que está sucediendo sea lo normal.

En fin, a lo que voy hoy es a escribir sobre los pibes sin clases de verano y sus ágiles dedos dándole a un ifone, en cualquier lugar y hora. Me llamó la atención estos días de veraneo ver a un grupo de pibes agrupados y apiñados en el rellano de una escalera, sin dejar de fijar la vista en sus maquinas -que hoy llamaré ifones-, sin mirarse. Justo donde estaban sentados, detrás, había estanterías llenas de libros, pero ni uno en manos de los dirigentes del futuro. Recordé entonces lo que oí a un chaval de 14 años no hace mucho.

-Para que voy a leer si lo puedo ver en Youtube.

Casi nada. Bueno, lo cierto es que la pibería estaba concentrada en ese lugar, porque ahí se cogía la wifi, me lo contó el conserje. Mientras tanto, la piscina, las canchas de tenis, el minigolf? vacíos.

Así que recordé entonces un asunto con el que me tocó lidiar no hace mucho y donde estaban implicados un pibe y un ifone. Resulta que este iba mirando su móvil cuando cruzaba por un paso de peatones y al parecer tropezó, resbaló?. y se cayó, con el resultado de lesiones de consideración en el brazo. Después de la actuación de los servicios sanitarios, sus padres no dudaron en iniciar acciones contra la administración. En este caso contra el Ayuntamiento. El niño comentó que se había caído porque "lo blanco resbalaba". Y un testigo lo aseguraba. Pero no contaban con los grandes aliados para desvirtuar las pruebas sobre caídas en la vía publica; las cámaras de vigilancia de la zona. Estas probaron que hubo caída y también probaron que el niño estaba atento a su ifone cuando cruzaba. Por lo que el juez espetó en sala que de haber prestando la atención debida la caída no se hubiera producido.

Así que después de reclamarle a la administración y esta no aceptar la petición de los padres, el asunto acabó en los Juzgados de lo Contencioso Administrativo. Lo que el niño no contó a sus padres es que iba usando el móvil cuando estaba cruzando. Así que la sentencia se pronunció en el sentido desfavorable para los intereses de los padres y de su hijo, donde les dejó claro que la responsabilidad patrimonial no es un seguro universal. Y hay que tener cuidado. Lo que se denomina la diligencia debida. Y es lógico pensar que si se cruza mirando el ifone muy atento no se está al acto de deambular.

En cualquier caso las víctimas no respetan el nivel medio de diligencia debida que resulta exigible al recorrer las aceras mirando constantemente al ifone. Y así, en el caso que os cuento, desapareció la responsabilidad patrimonial del Ayuntamiento.

La frecuencia de estos casos ha crecido de manera exponencial y los tribunales ya están apercibidos. En el caso que hoy os relato, los contribuyentes nos hubiéramos ahorrado el gasto que supone poner en marcha el sistema judicial por estas "boberías", si el niño hubiera dicho "me caí mirando el ifone"? papi.

@juaninurria

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