10 de agosto de 2018
10.08.2018
TRIBUNA

Guste o no, hay videojuegos contra la obesidad infantil

09.08.2018 | 23:03
Guste o no, hay videojuegos contra la obesidad infantil

Como profesor de Educación Física no puedo evitar llevarme las manos a la cabeza cada vez que leo a profesionales de muy diferentes ámbitos y sectores sentar cátedra sobre algo que desconocen por completo: los videojuegos y los deportes electrónicos. Da la sensación de que todo vale con tal de llevar razón, y de que como eso de matar marcianitos es poco importante podemos permitirnos la licencia de hablar sobre ello desde nuestro superficial y cargado de prejuicios punto de vista, e incluso a veces sin guardar las formas. Además es curioso ver como muchas veces estas personas "representan" a colectivos y así los medios parecen querer vendernos la idea de que todos los miembros del colectivo al que representan son de la misma opinión, veremos que esto no es así.

Mi primera sorpresa en estos días vino cuando me informaron de que nada más y nada menos que un decano, y encima de Educación Física en Canarias, nos dejó la siguiente perla en relación a enseñar a los alumnos el uso responsable de los videojuegos en educación: "Es como si quisieran hacer una campaña de promoción de buenos hábitos responsables para la salud, la desintoxicación etílica y la lucha contra la ingesta de alcohol, y para ello organizaran todos los jueves un botellón", se afirmaba comparando el empleo de videojuegos en la escuela con un botellón en lo que, en mi opinión, es un alarde de irresponsabilidad sin precedentes para alguien que se dedica a la docencia. Claramente esta persona hace referencia a la inclusión por parte de la Organización Mundial de la Salud en su ICD (International Classification of Diseases) de la actividad "gaming" y en base a esto para él fomentar su correcto uso en la escuela es un absurdo y hacerlo es equiparable a hacer botellón en el colegio.

Lo gracioso es que, como ya he dicho, simplemente se queda en la superficie, ya que la misma ICD de la Organización Mundial de la Salud incluye, entre otras muchas, las enfermedades por trastorno dismórfico muscular contempladas como Disorders of bodily or bodily experience. Entre estas enfermedades se encuentran la bigorexia (o vigorexia) que se contempla como la adicción al ejercicio. Sabiendo esto me vienen a la mente una serie de preguntas para este caballero, como por ejemplo: ¿Están las escuelas de todo el mundo haciendo botellones también cada vez que promueven que sus alumnos practiquen ejercicio? ¿Se da cuenta de que lo que usted insinúa es que los miles de profesores que emplean videojuegos en sus clases con esta intención son una especie de camellos de sus alumnos?

Comparar el empleo de videojuegos con fines educativos con hacer botellón es una estupidez tan grande que se me antoja impropia de un decano, pero que además no sepa que por currículo, y por tanto por ley, el empleo de estos dispositivos ya se contemplaba desde hace mucho me parece directamente estar desconectado de la realidad docente y hacer mal su trabajo. Si los decanos del área de Educación Física en Canarias no se molestan ni en leer los criterios de evaluación de su propio currículo educativo mal vamos. Además si usted mantiene esta absurda actitud y como decano que es ¿va usted a mandar un escrito a la universidad solicitando que retire todo grado, curso o estudio que incluya cualquier tipo de "botellón tecnológico"? Hace no mucho que he estado en dicha facultad, sí en la suya, y vi una máquina de vending que no precisamente vendía fruta y agua mineral, ¿no va usted a hacer campaña en contra de su propia facultad para que retire esas máquinas que promueven y fomentan la ingesta de alimentos poco saludables? Sinceramente, como profesor de Educación Física que soy, usted no me representa ni a mí ni a muchos compañeros de profesión, algunos de ellos de Canarias.

En segundo lugar, hablemos del presidente de la Sociedad Canaria de Pediatría, ya que llegó a mis manos un texto en el que expone que fomentar el uso de los videojuegos "facilita el sedentarismo", algo que otros muchos pediatras ya han dicho por activa y por pasiva que no está probado. Por contrastar esta opinión con la de otros pediatras tenemos lo que dice la propia ?American Academy of Pediatrics, que obviamente representa un número mucho mayor de profesionales de la pediatría que este señor, que ya anunció que los videojuegos son algo positivo en su artículo Videogames, here for good. Además no es necesario salir fuera ya que en nuestro país la propia Junta de Andalucía emplea el uso del ajedrez en sus áreas de pediatría con magníficos resultados, pero no un ajedrez cualquiera, ajedrez virtual, en ordenadores. El presidente de la Sociedad Canaria de Pediatría es libre de opinar lo que crea conveniente, pero al menos dejemos claro que hay muchos pediatras que opinan diferente y que existen indicios de lo contrario a lo que menciona, por lo que muy informado sobre este tema no parece estar.

Me reservo lo mejor para el final. En un lamentable artículo titulado El negociete de los esports se aborda este tema como el que lo hace en una barra de bar: sin molestarse en investigar lo más mínimo. El artículo comienza curiosamente hablando de informes PISA, algo bastante gracioso y que va en contra de su propio argumento cuando Finlandia, que reconoce los deportes electrónicos como deporte desde su Federación (SEUL), desde su comité olímpico y además los incluye en educación desde 2012, es la que mejores informes PISA tiene de Europa y la segunda del mundo. Copiar lo que hacen países como Finlandia en materia de educación lejos de ser motivo de crítica debería serlo de celebración. Además, el autor de este artículo esgrime el argumento de la obesidad y añade "llamar deporte a los videojuegos es el mayor eufemismo de los últimos tiempos", dejando bien claro que no sabe distinguir lo que es y no es deporte. Claramente confunde deporte con ejercicio y además hace oídos sordos sobre lo que muchos expertos, cada día más, dicen sobre los deportes electrónicos, no sobre cualquier videojuego: que son deporte.

Pero, ¿para qué molestarse en investigar un poco sobre el tema del que vamos a hablar, verdad? Tilda de fantasías algo que ya reconocen países como Rusia, China, Finlandia o Corea en base a su ignorancia y desprecio hacia este tema. Y sí, digo desprecio, ya que donde el firmante se cubrió de gloria fue con la siguiente afirmación: "No puedo ocultar mi desprecio a esos ídolos de dedos rápidos y cerebros privilegiados (ironía) que triunfan con un mando. Incluso en un intento estéril de convencerme, siempre me hablan de sus brillantes expedientes y la complexión atlética de estos para justificarme horas de sedentarismo y triunfos digitales". No solo deja claro que desprecia, palabra bastante fuerte ya de entrada, a los deportistas de deportes electrónicos, sino que en un alarde de profesionalidad se burla de ellos.

Normalmente no prestaría atención a este tipo de declaraciones pero lo que realmente me enfada es que pretendan tomarnos el pelo ocultando su odio y prejuicios bajo ese aire de defensores de la actividad física, la buena educación y aparentando ser caballeros que luchan contra el sedentarismo. ¿Dónde estaban todas estas personas cuando el Gobierno de Canarias en su Boletín Oficial número 102 aceptó el dominó como deporte? ¿Donde escribieron sus críticas cuando incluyeron entre los criterios de evaluación del área de Educación Física el empleo de videoconsolas, ordenadores y dispositivos móviles? ¿Y cuando se instauró el ajedrez en los colegios de Canarias? ¿Cuál es el motivo de que un decano que abandera una lucha tan férrea contra el sedentarismo no proteste ante el hecho de que en su facultad se venda comida basura? No he encontrado artículos suyos o quejas al respecto y sinceramente, en vista de su ímpetu y de que les importa y preocupa tanto el sedentarismo me resulta cuanto menos curioso que no aparecieran por ningún lado cuando todo esto sucedía y sin embargo sí lo hagan ahora. La realidad es que no les importa el sedentarismo lo más mínimo, de lo contrario habrían alzado la voz mucho antes y no exclusivamente ahora. Lo que sucede es que les pierde su desprecio por los videojuegos. Simplemente escriben en base a su concepción del mundo repleta de vicios y prejuicios.

Pero les voy dejar, a todos ustedes, un dato que no les va a gustar: los videojuegos pueden combatir la obesidad. Recientemente Pediatric Obesity ha publicado un estudio en el que refleja que 46 niños con sobrepeso lograron reducir sus índices de grasa corporal empleando videojuegos. Entre éstos se encontraba Just Dance o los videojuegos derivados de Kinect, todos ellos videojuegos competitivos. Esos muchachos que tenían sobrepeso lograron mejoras en la salud jugando a estos videojuegos de forma regular durante 6 meses. Los videojuegos como Just Dance tienen competiciones por todo el mundo y se contemplan dentro de los videojuegos catalogados como deportes electrónicos al igual que aquellos derivados de Kinect. Estos videojuegos ya han conseguido lo que parece ser no ha logrado ninguno de ustedes hasta la fecha con sus propuestas: que los jóvenes realicen ejercicio. Estudios anteriores del Centro de Investigaciones de Pennington en Louisiana ya demostraron que ciertos videojuegos bien seleccionados y controlados contribuyen a reducir enfermedades como la hipertensión, la diabetes y los niveles de colesterol en los jóvenes y ahora han demostrado que en el 100% de los casos también luchan contra el sobrepeso.

Los videojuegos no son como el alcohol, son como la comida. Y..., ¿no enseñamos a nuestros alumnos a comer adecuadamente? Si no lo hacemos, deberíamos empezar. Y de igual modo deberíamos enseñarles a emplear con la misma responsabilidad esta realidad del mundo que les ha tocado vivir: los videojuegos.

Por tanto y a modo de conclusión, dejen de decir que los videojuegos no pueden contribuir a mejorar la salud de las personas ya que pueden hacerlo si se selecciona y se emplean correctamente y en especial si empezamos a hacerlo desde educación. Pero no quiero despedirme en este artículo sin antes mandar un mensaje de tranquilidad a mis compañeros profesores. No sois traficantes por emplear videojuegos con fines educativos en clase, lo que estáis haciendo es hacer vuestro trabajo tal y como dicta el currículo y la ley de este país. Ni vuestros alumnos son yonquis tecnológicos a la espera de que les deis su dosis, ni los videojuegos son drogas. Seguid haciendo vuestro trabajo con el amor y la pasión con la que lo hacéis a diario y seguid innovando y tratando de motivar a vuestro alumnado sin miedo, digan lo que digan los supuestos representantes de diversos colectivos que, obviamente, no representan a nadie más que a ellos mismos y sus intereses personales y en muchos casos políticos.

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