09 de agosto de 2018
09.08.2018
RETIRO LO ESCRITO

No es serio

08.08.2018 | 23:22
No es serio

Un amigo me insiste en que me tome en serio lo de la introducción de los llamados deportes electrónicos en los centros escolares canarios a través de un programa de competiciones organizado por la Consejería de Educación del Gobierno autonómico. Le replico a mi amigo que no puedo y paso a soportar un discurso burlón e interminable sobre mi ánimo viejuno y acabado. Que tengo prejuicios. Que por supuesto pueden considerarse un deporte, como se considera un deporte el ajedrez. Que jugar a esas cosas fomenta la inteligencia analítica, la capacidad de observación y retentiva, la rapidez de reflejos. Que igual de callado e inmóvil está un individuo que lee un libro. ¿Y por qué nos parece estupendo que se lean libros en ese silencio extático, en esa inmovilidad tan poco saludable, y en cambio se estigmatiza al pobre pibe que juega en una consola? Que la industria de los videojuegos -el diseño de los mismos, la evolución de sus soportes, su comercialización- forma parte de la gran actividad económica de nuestra época: la creación de contenidos digitales y audiovisuales.

Me encojo ligeramente de hombros, la verdad. Eso es, precisamente, lo que aquí y ahora no puede tomarse en serio. No puede tolerarse que este ya sea el debate sobre actividades escolares que más tinta y horas de radio y televisión ha consumido en los últimos años. Tomas de posesión, críticas feroces, alternativas, apoyos y sospechas se han sucedido durante las últimas semanas. No se ha visto nada parecido sobre nuestras tasas de fracaso escolar, sobre la incapacidad manifiesta de conseguir niños y adolescentes que aprendan otras idiomas, sobre las agudas dificultades financieras que siguen estrangulando a las universidades canarias. Para elegir alguna de estas insignificancias, recuerdo vagamente que el presidente Clavijo, en un debate parlamentario postinudo, anunció un programa de enseñanza del inglés entre los docentes quienes, eso sí, podrían decidir si participaban o no en el mismo, no se vayan a cabrear todos esos miles y miles de votos, perdón, de abnegados profesores y maestros. Nunca más se supo. Es estomagante que a esta estupidez de los videojuegos se le presta mayor atención por los medios de comunicación que a cualquiera de los informes del Consejo Escolar de Canarias. Otro ejemplo: Canarias está a la cola -es una entrañable costumbre ya- en la escolarización de niños menores de tres años: País Vasco, un 52%, Bendita Mi Tierra Guanche, 0,7%. Otro: de los 22.000 profesores de los que dispone la Comunidad autónoma la mitad se jubilará en los próximos nueve años, y aunque se han convocado por fin oposiciones, se está haciendo a una velocidad gasterópoda.

¿Para qué seguir? Lo de los juegos electrónicos no puede tomarse en serio: es un lujo frívolo, aunque agradable, que el sistema escolar público de Canarias no podría ni debería permitirse, porque tiene problemas graves en el presente que, si no se corrigen rápidamente, nos condenará a pasar mañanas y tardes jugando a Resident Evil. Pirateada, por supuesto. Cuando estás parado puedes y debes piratear todo, salvo tu futuro.

www.alfonsogonzalezjerez.com

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