16 de julio de 2018
16.07.2018

Mi hijo y los eSports a través de una medida judicial

15.07.2018 | 23:11
Mi hijo y los eSports a través de una medida judicial

Soy madre de un menor que apenas hace dos meses finalizó una medida judicial, un hijo que procede de una cuna familiar donde la vida la ha percibido únicamente con amor desde el mismo instante en que nació, con respeto y disciplina y que, por situaciones adversas que a veces se dan, le llevó a cometer un error que ahora intenta corregir.

Reflexiono, lagrimeo y experimento sentimientos de tristeza y alegría a la vez porque agradezco profundamente la intervención socioeducativa recibida por educadores, técnicos de familia y psicólogos que se ocuparon de hacer todo el esfuerzo que estaba a su alcance para que la integración de mi hijo fuese nuevamente posible en todos los contextos que eran necesarios: su familia, sus estudios, su deporte, su tiempo de ocio? Por motivos familiares que, si me permiten, reservo para mí, mi hijo se aisló de todos. Además de tanto dolor que se causó a sí mismo por el abandono de su propia identidad y pérdida de autoestima, mi hijo se encerró en su propio mundo y ello le generó mucha ansiedad, malestar emocional, solo jugaba a videojuegos sin ninguna supervisión. Este malestar le condujo a continuas acciones de violencia y agresividad en nuestro hogar. Fue su mecanismo de defensa ante tan grande frustración para no entablar relaciones con el mundo exterior. Este desequilibrio por su aislamiento le repercutió gravemente en su vida cotidiana (nerviosismo, agresividad verbal, insomnio, etc.)

Entre tanto sufrimiento por ver a un hijo que no participaba de una vida saludable, arraigado a experiencias emocionales que para él fueron muy dolorosas y le dejaron huellas imborrables, surge la iniciativa por parte de la Magistrada de menores Reyes Martel Rodríguez, con el apoyo de Miguel Ángel Betancor León, Catedrático de la Escuela Universitaria de la ULPGC, para integrarle en unos talleres de informática en los que los educadores, sin distanciarle de su única vía de escape en ese momento tan crítico, le podrían enseñar a jugar de forma coherente y haciendo buen uso de la tecnología, y para ello contó con la ayuda del gamer Iván Ramírez Riera.

Mi hijo da por fin su primer paso al salir de su hogar por otra razón distinta a la de ir a sus sesiones de apoyo psicológico y su formación, y recibe su primera clase. Al regresar a casa su rostro le brillaba como hacía tiempo que no lo hacía. Me pudo contar algo diferente de un día cualquiera entre tantos. Venía cargado de emoción y había interaccionado con otras personas, que fue lo que más feliz me hizo. Recuerdo ese día como hoy y es inevitable que me caiga alguna lágrima. Me habló de la League of Legends, que a mí me sonaba a superhéroes, y con qué entusiasmo me lo contó. Mi hijo había asistido a talleres de informática y pudo entablar una breve conversación conmigo. En su segunda clase de taller nuevamente juega una partida de la League of Legends. En un principio no comprendí muy bien el enfoque y por qué se le potenciaba ser un gamer cuando lo único que hacía era jugar a videojuegos. Transcurridos unos días, y a medida que iba intercambiando algunas palabras con los responsables, comprendí el sentido de darle la vuelta a su reacción ante los videojuegos, que pasó de juegos agresivos a juegos estratégicos y de agilidad mental, sin violencia, y de género aptos para un buen uso de la diversión. Y transcurre así un día y otro y, de repente, escucho de mi hijo el concepto de los eSports. De entrada, y considerándome deportista nata del running desde mi infancia, esta palabra me envolvió y me retornó al comienzo de mi gran etapa en el deporte. En un principio no comprendí bien el significado del deporte en relación a los eSports porque por este concepto se entiende deporte electrónico y no tradicional, pero ahora y tras mi asistencia reciente con mi hijo al gran evento del Gamergy, de la Liga de los videojuegos profesionales (LVP), que tuvo lugar en Madrid los pasados días 22, 23 y 24 de junio, ahora comienzo a encajar mejor las piezas del puzle. Actualmente, y tras haber recibido valiosa información, mi percepción hacia los videojuegos profesionales (no comprendiéndolos como juegos de consolas) ha dado un giro importante al recibir todo este feedback in situ, en donde pude escuchar que estos jóvenes, los gamers, no sólo están sentados enfrente de un videojuego, sino que para acceder a ello primero deben ejercer estudios reglados para labrarse un futuro, hacer deporte, alimentarse bien y cumplir con unos hábitos de vida sana. Todo ello es premisa para poder acceder a la liga profesional. Yo siempre he sido deportista y practico el running, que es un deporte tradicional. Sin embargo, sí puedo comprender y considerar que el deporte electrónico que requiere destreza mental y algunos de ellos destrezas físicas como el Just Dance. Hoy en día es inevitable que, en la era digital en que vivimos, nuestros hijos e hijas dispongan de consolas, de tablets (que ya usan incluso en los colegios), de móviles, de libros electrónicos contra juegos tradicionales. Son el futuro de nuestro mundo digital, nacidos en la generación de los Millennials y hay que aceptarlo. Pienso que esto es como todo en la vida. El miedo a lo desconocido siempre pone barreras, pero llegará un día, y deseo afianzarlo, en el que los eSports lleguen a integrarse incluso en el ámbito educativo con total transparencia para estar accesibles a una juventud diversa e inquieta.

Ojalá que los padres y madres pudiesen acudir a programas de educación parental para mejorar sus competencias para supervisarlos mejor, sobre todo en lo referido al uso de los videojuegos, y para ayudarles en todo aquello que necesiten. Conocemos a nuestros hijos e hijas mejor que nadie y somos quienes debemos medir el uso incontrolado de toda la tecnología que está a su alcance. Nosotros también podemos jugar y aprender con ellos y ellas, a la vez que supervisamos cómo y con quiénes juegan, como en cualquier otra actividad de ocio. De este modo, generamos también mayor confianza y diálogo con ellos y ellas, y les aportamos inteligencia emocional. Nuestros hijos e hijas son nuestro mayor legado y merece la pena intentarlo.

¡Y quién sabe si los eSports se puedan considerar un día como una realidad, como el ejemplo de una educación responsable y comprometida con el deporte electrónico orientado a resultados! ¡Trabajo en equipo y empatía podrían ser sus dos grandes valores!

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