08 de julio de 2018
08.07.2018
Insulario

Ángel Llanos

El pibe aquel de Ofra le ha cogido gusto a la Politología después de fajarse en la guerra de guerrillas

07.07.2018 | 23:36
Ángel Llanos

Periodistas y políticos se necesitan, los segundos más a los primeros. Por interés te quiero Andrés. Juntos pero no revueltos o vete a saber. Y son liberales y progres. Conforman una pareja abierta, como Nuria Roca y Juan del Val o Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. El caso es que aconteció a media mañana en el estiloso Strasse Park de Roy Ledesma. Quien esto escribe pasaba por ahí y los numerosos colegas esperaban pacientes la llegada de Pablo Casado, candidato a presidir el PP nacional. En cero coma saludé a diestra y siniestra, aunque le dediqué más tiempo a Toñi Galván, la directora de Antena 3 TV en Tenerife. Hemos envejecido a la par en la profesión. Ella mucho menos que yo. Y no es un micromachismo. Es un piropo. Que no es lo mismo. O sí. ¡Ay mi cabeza!

Asier Antona y Manolo Domínguez lucieron palmito en primera línea, próximos al animoso vicesecretario de Comunicación de las gaviotas en Madrid (buena canción la de Caco) y también cuando, en el mismo local, otro día, le tocó el turno a Cospedal. Debió ser postureo protocolario porque en Canarias arrasó Soraya. La exvicepresidenta, que no apareció por aquí, logró 1.139 respaldos frente a los 447 de Pablo y 433 de María Dolores. Segura de la victoria en las Islas debía estar Sáenz de Santamaría para desdeñar presentación en la terraza del García Sanabria, aunque ahora habrá que esperar al voto de los compromisarios para celebrar el triunfo definitivo. El frente común contra la registradora de la propiedad en excedencia ya está abierto. Las conspiraciones son para el verano.

Ignoro si en medio de los peperos que acudieron a las peroratas de campaña estaba, de tapadillo, Ángel Llanos, defenestrado por su partido un 4 de agosto de 2010, después de que el entonces alcalde, Miguel Zerolo, le destituyese como responsable de Recursos Humanos y Consumo del Ayuntamiento capitalino a raíz de que sus compañeros de bancada alegasen pérdida de confianza. Pero la cosa venía de atrás: en julio de 2009 el golpe certero en el totizo fue más implacable: el mismo bastón de mando le apartaba de la Sociedad de Desarrollo y de los cargos de teniente de alcalde y demás altas responsabilidades en los Servicios Centrales, Economía, Hacienda y Recursos Humanos. Fue una puñalada parecida a la que recibió Carlos Garcinuño hace ahora algo más de un año. No obstante, hay una ligera diferencia: al exedil de Urbanismo no le enredaron con facturas de bragas. Además, poco tiempo después del quebranto, el arquitecto se dio de baja del PP, mientras que Llanos continúa afiliado. Eso sí, en la sombra, sin protagonismos y con todas las horas del mundo (con permiso de la familia y Coca-Cola) para meterse entre pecho y espalda un grado en Ciencia Política y de la Administración por la UNED, otro en Sociología (tercer curso, también en la UNED) y un máster (auténtico) en Desarrollo Regional por la Universidad de La Laguna , sin contar las apetencias hacia un próximo doctorado.

El pibe aquel de Ofra le ha cogido gusto a la Politología después de fajarse en la vida real de guerra de guerrillas. Y su nombre, oiga, vuelve a sonar con fuerza para el nuevo PP que se avecina. Pero con calma. Sin volverse loco. El animal ha madurado en sapiencia y astucia. Las heridas de combate son un grado y no resultaría extraño que los pichones presentasen armas a su paso y le preguntasen (turbados) por el fuego amigo. Y mientras llega el momento (si llega) alimenta el intelecto con la autoría de tres libros y textos científicos en revistas solo aptas para buenas entendederas. No sorprende, entonces, que la Complutense le publique un artículo sobre trascendencia y bioética, que escribe junto a Miguel Cabrera Pérez-Camacho, entre otros decoros, profesor titular de Derecho Financiero y Tributario, presidente del Real Casino de Tenerife y defensor de la recta urbanidad societaria.

Ángel Llanos habla claro y aboga por un centro derecha que defienda valores humanísticos y huya del concepto atrápalotodo ( catch-all party) que contente a todo tipo de votantes. No es la idea. Antes bien, enarbola una coherencia ideológica sin complejos en respuesta a la movilización de la izquierda, experta en soflamas libertarias desde la intolerancia. Paradoja. ¿Le dejaran los suyos?

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