05 de junio de 2018
05.06.2018
tomando el pulso

España cambia, otra vez

05.06.2018 | 00:01
España cambia, otra vez

Y por qué no. La semana pasada se presentó la segunda moción de censura contra un gobierno que lleva un tiempo sorteando muchos problemas internos. Los golpes han sido uno detrás de otro, a cuál más duro, con el único propósito de crear inestabilidad. Pero la gota que colmó el vaso fue una sentencia judicial que condena a título lucrativo a todo un emblemático partido político. La oportunidad que se presentaba era complicada pero, con diálogo, podía ser viable, quizás lo imposible hasta ahora, debido al enroque de los gobernantes. Se presenta la moción y en un principio parecía que no iba a prosperar. Los Presupuestos Generales recién aprobados y las negociaciones para su aprobación, calentitas. Todo apuntaba a que el factor sorpresa no hiciera acto de presencia. Pero claro, la vida cambia en nada y la puerta de la posibilidad de llegar a buen fin veía la luz al fondo del túnel. Sólo hacía falta que determinada formación política votara la moción y, de esa forma, era viable.

El candidato, en su discurso, tuvo una frase que fue clave, al manifestar que de ser elegido, gobernaría con los Presupuestos recientemente aprobados, lo que provocó las risas de unos y la sorpresa de otros. Los primeros, cuando reflexionaron, se dieron cuenta de que la partida daba un giro importante, y ya existía la posibilidad de cambio. Las caras eran todo un poema, unos de alegría y otros desencajados al verse fuera del gobierno.

El descanso de la sesión sirvió a unos para comentar la jugada y a otros para valorar su voto final. El pescado estaba todo vendido y sólo hacía falta ratificarlo al día siguiente, votando en la cámara. La educación no brilló en muchos representantes públicos al no comparecer y escuchar al resto de formaciones. No es lo mismo hablarle a una persona que a un bolso, por ejemplo. En la votación, estaban todos, ya con el resultado encajado y todavía algunos, por qué no, esperando un milagro. La moción prospera, cada formación queda retratada. Alguna de ellas empezó en contra de la moción y terminó cambiando su voto, eso sí, por razones de Estado y no gustar determinados compañeros de viaje: ¿responsabilidad o miedo al futuro cercano? En fin, se abre la España plurinacional, el nuevo Presidente promete cargo sin Biblia ni crucifijo, en el aniversario de abdicación del Rey Emérito. Guiños y casualidades. España es diferente. Mientras, los ciudadanos tomando nota.

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